‘Me voy tranquilo y aliviado con lo hecho’: Sergio Jaramillo

‘Me voy tranquilo y aliviado con lo hecho’: Sergio Jaramillo

El saliente Comisionado para la paz habló con EL TIEMPO. Dijo que seguirá apoyando el proceso.

Sergio Jaramillo Alto Comisionado para la Paz

Sergio Jaramillo Alto Comisionado para la Paz

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

01 de agosto 2017 , 06:41 p.m.

El silencio y la discreción caracterizaron la labor de Sergio Jaramillo en sus siete años como Comisionado para la Paz. En dos meses estaría en Bruselas, enfundado en un traje de embajador de Colombia ante la Unión Europea.

Jaramillo se va de su cargo como uno de los principales arquitectos del histórico acuerdo de paz de La Habana, sellado el 24 de noviembre del 2016 en el teatro Colón de Bogotá, y lo hace en un "buen momento", dice él, ya que la ONU está extrayendo las armas entregadas por las Farc de los 26 sitios veredales.

A pesar de haber sido uno de los artífices del histórico acuerdo con las Farc, quienes lo conocen de cerca dicen que nunca tuvo afán de protagonismo. "No dijo una palabra de más", afirman.

Fue el estratega del proceso de paz con la organización que encabeza hoy Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, desde el inicio de la fase exploratoria.

En el 2012, lideró la delegación que nombró el presidente Juan Manuel Santos para iniciar el diálogo con esa guerrilla, hoy desarmada y en ese entonces, la más vieja del continente. "El trabajo de Sergio Jaramillo en todas las etapas del proceso de paz fue fundamental para tener éxito", dijo el Presidente, al anunciar su renuncia.  

Jaramillo llegó a las conversaciones exploratorias después de su paso como consejero presidencial para la Seguridad de Santos y luego de haber sido su viceministro de Defensa (entre 2006 y 2009).

En la mesa de La Habana, donde se negoció durante cinco años con las Farc, fue considerado por esa organización como el más “severo e inflexible”. Y aun así, reconocieron su trabajo.

"A pesar de las profundas diferencias durante este largo trayecto para la reconciliación de los colombianos, Jaramillo demostró su compromiso con el diálogo y con el reconocimiento de la contraparte", afirmó este martes el secretariado de las Farc, en un comunicado.

La obsesión de Jaramillo hasta el lunes, cuando se anunció su salida del Gobierno, fue sacar adelante ese acuerdo que nunca antes en la Colombia se había alcanzado con la insurgencia. Se puede decir que fue uno de los artífices que lograron, entre otros con Humberto de la Calle -exjefe del equipo negociador del Gobierno-, que las Farc se comprometieran a renunciar a las armas y cambiarlas por los votos.

Como Comisionado de Paz, luego de la firma del acuerdo con las Farc, ocupó también una plaza en la Comisión de Seguimiento a lo pactado, integrada por el Gobierno y los jefes de esa exguerrilla.

Desde esa instancia impulsó la implementación del acuerdo de paz tanto en el Congreso como en terreno. Jaramillo ensució sus botas de lodo en más de una ocasión en los constantes recorridos que hizo en los últimos meses en cada uno de los 26 sitios veredales, donde los hoy excombatientes se agruparon para entregar sus armas a la ONU.

Con la experiencia de diplomático que había adquirido en la embajada de Colombia en Francia (2000-2001) y posteriormente con el canciller Guillermo Fernández de Soto como asesor del programa ‘Diplomacia para la paz’ (2001-2002), también ayudó a que el Consejo de Seguridad de la ONU enviara un equipo de observadores a Colombia para verificar el desarme de las Farc.

"Hay que aprovechar la oportunidad de cambio por la que estamos pasando para avanzar en lógicas de reconciliación para Colombia", sostiene Jaramillo, empeñado en que el acuerdo cambiará la cara a los territorios más golpeados por el conflicto.

Jaramillo, en charla con EL TIEMPO después de su salida del Gobierno, dice que se va “tranquilo y aliviado” con lo conseguido en el proceso de paz.

¿Por qué en este momento clave de la implementación del acuerdo de paz se da su salida del cargo?

Yo había hablado con el Presidente desde comienzos de año, en enero. Le pedí que me permitiera salir una vez se terminara el proceso de dejación de armas, en el que la Oficina tenía un papel clave: la acreditación de todos los miembros de las Farc y pues hoy ya están saliendo las armas de los campamentos, entonces era un buen momento, lo que era el D + 180.

¿Ya estaba cansado?

Sí, porque yo llevo trabajando en esto siete años, desde septiembre de 2010. En esa época empecé a trabajar con el Presidente en esto, mandándole mensajes a las Farc a través de Henry Acosta, en un momento en el que en el proceso de paz solo estaba el Presidente, Acosta y yo, y por las Farc, Pablo Catatumbo y Alfonso Cano.

Algunos de su equipo lo notan acongojado por su salida…

No, no, al contrario.

Pues, estoy triste por la gente de la Oficina, porque la quiero mucho. Pero personalmente estoy muy tranquilo y aliviado.

Usted estuvo en las tres fases del proceso: las conversaciones exploratorias, la negociación formal y la implementación del acuerdo. ¿Qué fue lo más difícil del proceso?

Todo es difícil. Tal vez la fase exploratoria fue lo más denso, aunque hubo momentos muy intensos posteriormente en la fase de negociación pública. El tema de drogas fue muy difícil, el tema de víctimas fue muy difícil.

¿Cuándo empieza como embajador de Colombia ante la Unión Europea, en Bruselas?

Se demora un tiempo, voy a pedir un beneplácito, unas vacaciones que no he tenido en años. Nunca pedí vacaciones durante estos siete años. En Bruselas estaré en dos meses, por ahí.

¿Cuál será su principal tarea en Bruselas?

Seguir apoyando el proceso de paz, con uno de los aliados más importantes para el posconflicto que es la Unión Europea. Eso incluye ayudar en la consecución de recursos y apoyar los programas del posconflicto.

¿Quién va a quedar en la Oficina del Comisionado para la Paz, mientras llega el exministro Rodrigo Rivera a reemplazarlo, y cuáles serán sus retos?

Va a quedar Mónica Cifuentes encargada. Los retos: me parece que hacer la transición del cierre del proceso de dejación de armas y de acreditación de los miembros de las Farc, a lo que sigue, que es el papel de la Oficina en la construcción de paz, en el apoyo al proceso con el Eln, todos los temas jurídicos que son enormemente complejos, y la Comisión de Seguimiento.

De todas maneras van a seguir llegando solicitudes en el proceso de acreditación, que estamos haciendo de una manera muy meticulosa. Es la mejor persona para eso porque conoce mejor que yo todo lo que está ocurriendo.

¿Ella va a ocupar su plaza en la Comisión de Seguimiento al acuerdo de paz?

Supongo, pero es una decisión del Presidente.


JUAN CAMILO PEDRAZA
REDACCIÓN PAZ

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