Cuba, el decisivo anfitrión de las conversaciones de paz

Cuba, el decisivo anfitrión de las conversaciones de paz

Personajes cercanos al proceso detallan las gestiones del Gobierno cubano en los últimos años.

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Cuba fue un anfitrión inmejorable', dijo Humberto de la Calle. Por más de tres años, puso todo su empeño en sacar adelante la paz entre el Gobierno y las Farc.

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Eliana Aponte /EL TIEMPO

26 de septiembre 2016 , 11:43 p.m.

Si en algo han coincidido el Gobierno y las Farc desde que comenzaron las conversaciones para negociar la paz en Colombia ha sido en destacar y agradecer los esfuerzos de los países garantes Noruega y Cuba, con especial énfasis en el apoyo brindado por la isla caribeña.

Neutralidad, discreción o logística son algunos de los aspectos que destacan quienes han seguido de cerca el proceso.
Humberto de la Calle, el jefe negociador del Gobierno colombiano, lo resumió para EL TIEMPO: “el papel del Gobierno y la diplomacia cubana han sido fundamentales. Su trabajo serio ha sido de gran ayuda para superar dificultades del proceso. Además, Cuba ha sido un anfitrión inmejorable. Nos ha acompañado con paciencia y diligencia durante más de tres años. Ha dispuesto de todo su empeño y dedicación para el desarrollo de estas conversaciones”.

El comisionado Sergio Jaramillo, por su parte, declaró a este diario que Cuba ha cumplido un papel “extraordinario”.
“Desde la etapa exploratoria ha acompañado el proceso con profesionalismo y diligencia. Ha puesto a nuestra disposición una cantidad de recursos materiales, y sobre todo humanos. Los mejores diplomáticos cubanos nos han acompañado desde el inicio y han sido definitivos para el avance de las conversaciones”, añadió el funcionario.

(Lea también: El texto completo y definitivo del acuerdo final de paz)

Mientras tanto, las Farc destacaron que “el gobierno de Cuba nos ha brindado la hospitalidad más confortable, y ha procurado cuanto esté a su alcance para facilitar nuestro trabajo. Sabemos, al igual que los delegados del Gobierno, que contamos además con transporte y hasta atención médica”.

Una declaración de ‘José Tránsito’, miembro de la delegación de esa guerrilla, a este diario, agrega que como garante, “Cuba ayudó en todo lo posible a que las conversaciones no se interrumpieran, a que ninguna de las contradicciones presentadas se tornaran insalvables. Sus gestiones siempre discretas, de la mano de los noruegos, resultaron claves para superar muchos atolladeros”.

Los corresponsales que han informado puntualmente de los avances o problemas surgidos en torno a la mesa de diálogo son quienes mejor han palpado día a día ese acompañamiento.

Soledad Álvarez Martín, delegada de la agencia española de noticias Efe en Cuba, destaca el “papel clave de Cuba en el proceso de paz por razones estratégicas, políticas y diplomáticas. Si celebrar las negociaciones fuera de Colombia ha sido uno de los grandes aciertos del proceso, hacerlo en La Habana ha aportado el valioso plus de discreción que necesita una negociación tan compleja y también unas garantías de seguridad para ambas delegaciones que quizá otro país no podía ofrecer”.

La periodista señala también que haber elegido a Cuba como país garante y a Venezuela como uno de los acompañantes “ha sido sin duda un elemento muy importante para persuadir a las Farc de que la vía del diálogo es más eficaz”.

Por su parte, Fabiola López, corresponsal de Telesur en la capital cubana, destaca que los garantes cubanos “son diplomáticos muy especializados”, que “han hecho gala de la imparcialidad, al margen de identificaciones ideológicas que pudieran tener”. El tercer aspecto que destaca López es que “han sido muy discretos”.

No hubo un incidente grave entre el Gobierno y las Farc en el que Cuba y Noruega no intervinieran para facilitar una negociación.

El periodista y escritor Jorge Enrique Botero afirma que “gracias a la generación de unas condiciones logísticas perfectas, este proceso pudo avanzar, y a la sabiduría que demostró Cuba en materia diplomática a lo largo de años pudieron superar diversos obstáculos que hubo a lo largo de las negociaciones. Por supuesto, sin desconocer el papel de Noruega”.

Bruno Rodríguez fue un interlocutor permanente

El canciller Bruno Rodríguez recibió la encomienda de Raúl Castro de apoyar el proceso de diálogo con las Farc. Él no ha estado día a día en las conversaciones, pero sí se ha implicado a fondo, reuniéndose con sus homólogos de Noruega Børge Brende y, en varias ocasiones, con María Ángela Holguín, de Colombia. Rodríguez es ministro de Relaciones Exteriores desde el 2 de marzo del 2009, época del primer rediseño importante que realizó Raúl Castro, a poco de asumir oficialmente el poder. En el 2003, regresó a la isla tras haber sido embajador permanente de Cuba ante la ONU desde 1995, luego de dos años de fungir como embajador alterno. Además, este licenciado en derecho es miembro del Buró Político y diputado de la Asamblea Nacional desde el 2012.

Rodolfo Benítez, el garante en la mesa

De los muchos diplomáticos que han integrado el equipo cubano de apoyo a los diálogos de paz, Rodolfo Benítez Verson es quien ha dado la cara en las contadas ocasiones en que los garantes tuvieron que intervenir, aunque su papel en todo el proceso fue muy destacado.

Salvo las ocasiones en las que leyó comunicados, conjuntamente con sus pares noruegos, se mantuvo alejado de la prensa durante los casi cuatro años de conversaciones. Sin embargo, se conoce que Benítez ha viajado a Colombia acompañando a los guerrilleros plenipotenciarios. Actualmente trabaja en el Ministerio de Relaciones Exteriores y se ha desempeñado como embajador alterno en la ONU. Estudió en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana.

Noruega, garante de larga experiencia

El 18 de octubre del 2012, la ciudad de Oslo fue testigo del lanzamiento de los diálogos de paz entre el Gobierno colombiano y las Farc. El hecho de que la capital de Noruega haya sido escogida para el inicio del proceso indica la importancia de este país europeo en las negociaciones.

El papel del garante escogido por el gobierno noruego, Dag Halvor Nylander, experto de vieja data en procesos similares al colombiano, ha sido crucial en la resolución de impasses como la crisis que representó el secuestro del general Rubén Darío Alzate en el Chocó, en noviembre del 2014, o el asesinato de 10 soldados por un comando de guerrilleros en Buenos Aires (Cauca), en abril del 2015.

La cooperación noruega en procesos de paz en Colombia viene de tiempo atrás. En 1995, Jan Egeland, exenviado especial de la ONU para Colombia, trabajó en acercamientos con las Farc, que llevaron al luego fallido proceso del Caguán.

Noruega también ha sido mediador en otros procesos de paz, como el de Guatemala y en el acuerdo de israelíes y palestinos de 1992, entre Isaac Rabin y Yasir Arafat.

Dag Halvor Nylander

Este abogado y diplomático fue el representante de Noruega en los diálogos incluso antes de que su nombre figurara, como testigo, en el Acuerdo General. Dirigió a un equipo conformado por seis personas, que estuvo desde la fase secreta. Había sido el jefe de misión de la embajada en Bogotá entre el 2006 y el 2008, pero su trabajo en el país se remonta a la época del proceso del Caguán.

Venezuela, el impulsor; Chile, el buen amigo
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El enviado especial venezolano, Roy Chaderton, junto a ambas comisiones. EFE

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El acompañamiento de Venezuela al proceso de paz de La Habana fue algo más que el respaldo de un buen vecino. La afinidad de las Farc con el gobierno, primero, de Hugo Chávez y, luego, de Nicolás Maduro convirtió la presencia de la Venezuela “revolucionaria” en una garantía, para la guerrilla, de que su posición como contraparte de la negociación sería escuchada.

Tanto así, que en enero del 2013 las Farc agradecieron a un Chávez aún con vida “por esa misión de ángeles de la guarda asumida con tanta devoción”.

Venezuela facilitó su territorio para varios encuentros previos a los diálogos formales, y, una vez iniciados, se mantuvo como zona de refugio para varios jefes guerrilleros.

Además, el vecino país ha cumplido un rol logístico fundamental con permisos de sobrevuelo y aterrizaje para aviones que movilizaban a protagonistas de los diálogos. También ha facilitado aviones de Pdvsa y de la Fuerza Aérea Venezolana para los desplazamientos.

El perfil discreto chileno

Por su parte, Chile ha sido un país acompañante desde cuando era gobernado por el presidente Sebastián Piñera, quien delegó la tarea de acompañamiento de los diálogos en el entonces embajador Milenko Skoknic.

Luego, cuando asumió su segundo mandato la presidenta Michelle Bachelet, ella nombró para esta tarea al conocido líder político socialista Luis Maira.

Este abogado de la Universidad de Chile fue ministro de Planificación y Cooperación y ha sido embajador de Chile en México y Argentina.


MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO
Corresponsal de EL TIEMPO

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