El factor tiempo, en contra del cese bilateral del fuego

El factor tiempo, en contra del cese bilateral del fuego

Expertos creen que es importante que Gobierno y Farc establezcan reglas para evitar incidentes.

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Guerrilleros del frente 'Felipe Rincón' reciben los alimentos en un campamento en las selvas de Yarí entre Meta y Caquetá.

Foto:

Eliana Aponte

09 de octubre 2016 , 01:08 a.m.

“Cero incidentes; cero heridos y cero muertos entre integrantes de las Farc y la Fuerza Pública”. Ese es el balance del ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, de los 40 días que completa el cese bilateral del fuego y de hostilidades entre el Gobierno y la guerrilla. La cifra se suma a otras no menos importantes, como los más de 500 días que han pasado desde el último ataque contra una población y el año largo que ha transcurrido desde la última denuncia de secuestro de esa guerrilla.

El cumplimiento de la guerrilla de su compromiso de frenar su máquina de guerra es, para los analistas y el mismo Gobierno, el resultado más tangible del proceso de paz de La Habana. Tanto así que incluso los críticos de la negociación han reconocido la importancia de mantener los fusiles en silencio.

Apenas se conoció el resultado del plebiscito, tanto el presidente Juan Manuel Santos como el máximo jefe de las Farc, ‘Timochenko’, anunciaron la disposición de las partes para mantener el cese bilateral. Y el viernes, en su comunicado conjunto desde La Habana, de nuevo Gobierno y guerrilla anunciaron un protocolo “dirigido a prevenir cualquier incidente, en zonas de preagrupamiento en los cuadrantes definidos, y asegurar un clima de seguridad y tranquilidad con la plena aplicación de todas las reglas que rigen el Cese del Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo”.

¿Se puede sostener esa tregua indefinidamente? El ministro de Defensa, militares retirados y expertos en temas de paz y seguridad aseguraron, casi unánimemente, que no.

Por eso, le dijo a EL TIEMPO el ministro Villegas, es un asunto de “seguridad nacional” lograr un nuevo acuerdo con las Farc, ante el naufragio del que había en el plebiscito. “No tenemos meses; apenas unas semanas. La solidez del cese del fuego y de la verificación de la ONU así lo imponen”, advirtió.

Por ahora, y el plazo se puede prorrogar, el cese bilateral va hasta el 31 de octubre. El presidente Santos le pedirá a la ONU además que amplíe las funciones de su equipo en Colombia y así pueda activar el mecanismo de monitoreo y verificación tripartito (Gobierno, Farc-ONU), que, si se hubiera impuesto el ‘Sí’, estaría ocupado en empezar a recoger el material de guerra de las Farc y que, por ahora, se limitará a una función que de cualquier manera es clave: evitar los incidentes entre las partes y, cuando esto no sea posible, ayudar a superarlos. Por los protocolos, las Farc deben informar al componente de verificación y monitoreo el número de hombres y los puntos de preconcentración. Esto, para evitar contactos armados con la Fuerza Pública.

En las situaciones establecidas, y siempre lejos de los centros poblados, el Ejército se replegará temporalmente para crear un corredor de movilidad a los guerrilleros. Tanto Gobierno como guerrilla han iniciado una intensa campaña para recordarles a sus fuerzas las conductas prohibidas, por ser estas una potencial amenaza para el cese bilateral.

Germán Sahid, docente en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, señala que un desafío inmediato para las partes es mantener las condiciones para el cese bilateral, y anota que el Nobel de Paz es un factor que le permite al presidente Santos un mayor campo de maniobra.

En todo caso, no puede pensarse en un escenario de concentración permanente de la guerrilla sin un horizonte claro de fin de la negociación. “No puede haber una proliferación de ‘Caguancitos’ por todo el país –dice el profesor de la Universidad del Rosario Juan Carlos Ruiz–, porque eso dispara el riesgo de incidentes” y, por ende, la vulnerabilidad del proceso.

Una concentración demasiado extensa relaja la disciplina interna –campo en el que hasta ahora las Farc han mostrado mando y control– y plantea problemas complejos. Por ejemplo, garantizar la supervivencia, en condiciones adecuadas, de fuerzas irregulares aún no desmovilizadas que podrían volver a conductas como la extorsión o el narcotráfico.

Mauricio Jaramillo, profesor de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, dice que el cese del fuego es “frágil e inestable, porque está en puntos suspensivos”. Por eso, agrega, “hay que concretar tiempos cuanto antes”.

EL TIEMPO

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