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El proceso de paz que toda América empuja

Domingo 31 de julio de 2016
Proceso de paz

El proceso de paz que toda América empuja

En cumbre de Celac, izquierda y derecha del continente respaldarán a Colombia para acabar conflicto.

Por:  Luis Alejandro Amaya E. | 

El 23 de marzo es la fecha límite fijada para la firma del tratado.

Foto: Archivo particular

El 23 de marzo es la fecha límite fijada para la firma del tratado.

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A pesar de la división ideológica que impera en el continente, el proceso de paz que está llevando a cabo el Gobierno colombiano con las Farc en La Habana es un punto de convergencia en el que todos los Gobiernos están de acuerdo para que se le ponga un fin al conflicto más largo del hemisferio occidental.

Este miércoles, esto se verá de manera clara en la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que se llevará a cabo en Quito.

Allí, los jefes de Estado y de Gobierno presentes (entre ellos los de los gobiernos acompañantes de Venezuela y Chile) darán su beneplácito al que sin dudas es uno de los procesos más avanzados en la búsqueda de la paz en Colombia. Este reconocimiento se suma al del lunes, que fue la aprobación por parte del Consejo de Seguridad de una misión especial de la ONU para que supervise el fin del conflicto.

Santos socializará la resolución de la ONU

El presidente Juan Manuel Santos estará este miércoles en Quito (Ecuador) ante el pleno de la IV cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) socializando el contenido de la histórica resolución que aprobó el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para verificar el fin del conflicto colombiano.

Lo que busca el mandatario es materializar el respaldo unánime que ha obtenido de los países de la región en torno a los diálogos de La Habana y explicarles, de cara al posconflicto, el papel activo que los Estados de la Celac jugarán en la consolidación de los acuerdos que se logren en Cuba.

Si bien las Naciones Unidas es el foro encargado de elegir a los países de la Celac que harán parte del componente internacional tripartito que verificará el cese bilateral y definitivo del fuego y la dejación de las armas por parte de las Farc, Santos quiere contarles a todos sus homólogos de la región lo que eventualmente podrán hacer las naciones que integren la comisión política especial.

“Iré a la cumbre de la Celac, en Quito, para formalizar su contribución en esta misión especial”, precisó el jefe de Estado.

En la capital ecuatoriana, además de los mandatarios de los 33 países que conforman la Celac, estará Jeffrey Feltman, secretario general adjunto para Asuntos Políticos de la ONU.

Santos espera reunirse con él y, al mismo tiempo, que desde su dignidad –en la medida en que su agenda lo permita– le ayude a Colombia a explicar el papel que pueda jugar la Celac en la verificación del fin de más de 50 años de guerra en territorio nacional.

Como los temas principales de la cita regional son erradicación de la pobreza, medioambiente y –entre otros– economía, el presidente Santos reiterará el impacto positivo que el fin del conflicto colombiano tendrá en el desarrollo de estos temas.

Es claro, como lo han dicho varios mandatarios de la región, que el fin del único conflicto armado interno de la región generará efectos positivos en todos los países.

“Hay una idea general que se han hecho todos de que esta es, de lejos, la manera más rápida de quitar a las Farc de la escena como un factor de violencia”, aseguró a EL TIEMPO Adam Isacson, experto en políticas de seguridad de la Oficina de Washington sobre América (Wola, por sus siglas en inglés).

A pesar de ser la paz en Colombia un ideal altruista generalizado en América Latina, este apoyo también tiene que verse como una herramienta de diplomacia y buenas maneras internacionales.

“Oponerse al proceso claramente implicaría un deterioro en la relación diplomática con Bogotá. Se trata pues de un asunto interno de Colombia, y a los Gobiernos de la región lo que les corresponde es dejar que sean los distintos actores colombianos los que resuelvan la manera en que se dilucida”, le dijo a este periódico Juan Carlos Hidalgo, analista de políticas públicas sobre América Latina del Instituto Cato, también en la capital estadounidense.

A nivel internacional, incluso los más recalcitrantes, afiliados ideológicamente a la derecha, están viendo que, a esta altura de los acontecimientos, sería mejor acabar de esta manera con la violencia que seguir en el ciclo de las últimas décadas.

“Incluso quienes tienen una línea más dura contra agentes del terrorismo lo ven de manera racional. Dicen: ‘bueno, si Colombia ha logrado reducir las Farc en dos terceras partes, ¿por qué no terminar la cosa negociando en dos o tres años?’ ”, afirma Isacson.

El proceso mismo ha resistido serios embates, incluso golpes de Venezuela con el cierre unilateral de la frontera, pero ni esta circunstancia ha hecho que el Gobierno colombiano desestime la mediación del delegado venezolano, Roy Chaderton. Para Isacson, quien también trabajó durante catorce años en el Centro de Políticas Internacionales (CIP, por sus siglas en inglés), “el proceso de paz ha incidido en la línea menos dura del gobierno del presidente Juan Manuel Santos con respecto a Venezuela. Ha evitado muchas peleas con Caracas por el papel logístico y político que ha tenido Venezuela en el proceso. Le valió más a Colombia la buena relación que casar peleas con ellos”.

Misión de la ONU

Si bien el hecho de haberse aprobado una misión de supervisión de la ONU es positivo, Hidalgo asegura que hay actores de la comunidad internacional que conocen superficialmente el tema y que no han reparado en algunos detalles.

“Son pocos los actores internacionales que manejan el detalle de lo que se está negociando con las Farc y, de aquellos que sí se han tomado la molestia de leer lo publicado hasta ahora, vemos grupos como Human Rights Watch, que han ventilado críticas muy puntuales a algunos puntos acordados, particularmente en materia de la justicia transicional”, agrega.

Luis Alejandro Amaya E.
Subeditor Internacional

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