Tras el Nobel, el reto ahora es el desarme de la palabra

Tras el Nobel, el reto ahora es el desarme de la palabra

Entender las redes como escenarios de construcción y no solo de información ayudará a construir paz.

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Algunos justificaban en el Nobel la posibilidad de parar la polarización. Mientras que otros insistieron en la necesidad de modificar los acuerdos.

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Archivo particular

07 de octubre 2016 , 07:55 p.m.

No es solo una pregunta de los colombianos. La página oficial del Premio Nobel también dirige esta inquietud al público: ¿ayudará el premio Nobel de Paz al proceso de paz en Colombia?. Mientras que las opiniones y comentarios avanzan, un reto se visiona, nombra y expresa dentro de esa construcción: el respeto por la diferencia.

De la mano llega otra petición, el desarme de la palabra y con esta acción un escenario concreto: las redes sociales. “El mensaje que nos deja hoy la entrega del premio Nobel de Paz es que hay que construir. Desarmar la palabra y aceptar las diferencias. Dejar de atacarnos entre nosotros”, expresa Jineth Bedoya, subeditora de EL TIEMPO, quien hace parte de las cinco víctimas que también estaban nominadas al Premio Nobel de Paz. (Lea también: Jineth Bedoya, nominada al Nobel de Paz, explica lo que significa el premio que le otorgaron a Santos)

Pero, ¿cómo lograr que las redes sociales sean escenarios de construcción? Dudas como estas se han instaurado con más fuerza en la mente de algunos colombianos durante el último mes. Incluso, el día en el que se anunció el fin de los diálogos de paz – 24 de agosto – Humberto de la Calle, jefe negociador del Gobierno, dijo en su discurso: “Agradezco a quienes han expresado reservas y críticas. Es un ejercicio legítimo. También ha sido útil para nosotros en la Mesa. Ellos no son enemigos de la paz. Los enemigos de la paz son los que han llenado las redes sociales de falacias y de mitos”.

Desde estas plataformas, en las cuales se informa el 70 por ciento de la población de América Latina - según datos de Comscore-, es necesario asimilar algunos cambios del que podría llamarse el ‘social media’ colombiano. Respetar no solo lo que se nos parece, llegar a una mayoría de edad en las opiniones y entender que estas plataformas ya superaron el nivel de escenarios de información para convertirse en espacios de construcción, son tareas que hacen parte del reto.

Las redes sociales y el premio Nobel de Paz

Pese a que desde las 4:00 a.m., el Premio Nobel de Paz, Juan Manuel Santos y la palabra “felicitaciones” se posicionaron como los tres primeros temas más conversados de la ‘tuitósfera’ colombiana, no todos los mensajes que circularon en redes sociales fueron positivos.

Contrario a lo que muchos creerían sería un momento de reflexión y de conciliación; mientras de un lado se celebraba, del otro se señalaba. Entre palabras como “estafa, farsa y corrupción” una parte de las opiniones colombianas rechazaban el reconocimiento de los premios al mandatario colombiano. (Lea también: Colombianos refuerzan su esperanza por la paz)

Algunos justificaban en el Nobel la posibilidad de parar la polarización. Mientras que otros insistieron en la necesidad de modificar los acuerdos. Al respecto, Miguel Jaramillo Luján, magíster en gobierno y consultor político, afirma: “Que tengamos Nobel de Paz no quiere decir que vaya a terminarse la polarización”.

Destaca que la entrega del reconocimiento, Nobel que muchos pensaban se iba a perder, “es una invitación de la Academia a refrendar un verdadero proceso de paz. Es un hecho que genera confianza, que le entrega confianza al Presidente del país. No obstante, de este ambiente ‘tan colombiano’ resurgirá de nuevo la polarización”.

Según los cálculos de Luján, entre el fin de semana y el lunes, el ambiente podría volver a estar como ha estado luego del triunfo del NO en el plebiscito. (Lea también: Reacciones en redes sociales por el Nobel para el presidente Santos)

¿Por qué entendemos las redes sociales como las entendemos?

Al ver el escenario de confrontación en el que a diario se encuentran los colombianos en redes sociales, Catalina Hernández, especialista en marketing político y quien desde hace un año y medio vive fuera de Colombia, dice sentirse sorprendida. Incluso, afirma que ha tenido que alejarse de estas plataformas para evitar caer en discusiones innecesarias y agotamiento.

Este mismo sentimiento la ha llevado a analizar una situación que califica como un estado de inmadurez de las redes sociales en Colombia. “Lo que creo finalmente es que los colombianos no hemos llegado a la mayoría de edad de las opiniones que publicamos. Como las redes son personales, nos desmedimos. Muchos no publicarían cosas no responsables en sus plataformas profesionales”, dice Hernández. 

Agrega que lo que más le preocupa de este proceso de paz es que “nos sometemos a peleas en las que solo se defienden egos de políticos. Todos tratamos de demostrar cuál es mejor sea cual sea la manera de defenderlo”.

Jaramillo Luján coincide con esta opinión y la califica como una espiral del silencio. “Nuestros tránsito entre el computador, la tablet y el móvil está mediado por los líderes de opinión que son ‘opinadores’ oficiales pero que a veces su comportamiento no corresponde con el de una persona con notoriedad pública. Esto se convierte en una espiral de silencio en la que muchos callan y siguen la corriente de opinión. Las redes sociales, luego de su aparición en 2007, se han convertido en escenarios de indignaciones y no de construcciones. En plataformas de replicación y no de verificación”, explica el magíster en gobierno y consultor político. 

Por su parte, Santiago Villegas, estratega digital que se identifica en Twitter como @Medejean, recuerda que las plataformas sociales no se han inventado nada: “lo que hicieron estos escenarios fue ampliarnos la capacidad de comunicarnos. Pero, en Colombia siempre ha existido la polarización. La diferencia es que ahora es más obvia, más directa y más rápida. La estamos viendo en más tamaño y más veloz”.

¿Qué hacer para desarmar la palabra en redes sociales?

Los expertos coinciden en afirmar que existen tres caminos posibles para construir paz desde las redes sociales en Colombia. El primero es de responsabilidad ciudadana, el segundo del Gobierno y el tercero de los medios de comunicación.

“En plataformas como Twitter se crea una burbuja psicológica en la que solo seguimos personas porque nos gustan, tenemos una cercanía temática con ellas o pensamos similar. Es necesario proponer ejercicios de respeto, pero también de silencio”, dice Santiago Villegas, quien propone una semana en la que “leamos a gente que piense diferente, con la que no estemos de acuerdo. El reto es responder sin provocaciones o guardar silencio. No responder no quiere decir que uno esté dejando de leer a los opositores”.

Más que culpar a los jóvenes, es entender cómo se comunican. Esta es una responsabilidad del Gobierno, afirma Jaramillo Luján. “Las instituciones tienen la responsabilidad de construir ciudadanía desde una participación efectiva y actual. Las autoridades electorales también deben preguntarse cómo estamos invitando a los jóvenes a hacer ciudadanía. Nuestro avance electoral más grande como país ha sido quitar la tinta de las elecciones. Pero, el sistema electoral sigue avanzando con lentitud. A esto se le suma que la movilización virtual colectiva no tiene un valor como si lo tiene en Europa o en Estados Unidos. Estos dos aspectos se desencadenan en confrontaciones y abstencionismo. En el caso del plebiscito, el 73 por ciento correspondió a jóvenes entre los 18 y 32 años, según análisis de cifras de la Registraduría”.

Por último, Villegas, Jaramillo Luján y Catalina Hernández sostienen que Colombia debe dejar de entender las redes sociales como plataformas de información donde se escriben mensajes y entender estos escenarios como lugares para la construcción.

“Son territorios para el ejercicio de ciudadanía. Son más de consenso que de imposición. No son escenarios para la legitimización. Es importante entender que lo que antes era un lugar de información, ahora es de construcción”, opina Luján.

Comprender las plataformas sociales, valorarlas como el principal escenario de interacción humana de la actualidad y resignificarlas, por lo menos iniciar el proceso, es la única forma de acabar con el terror y comenzar un desarme de palabra en pro de la construcción.

PERLA TORO CASTAÑO
@PerlaToro
Unidad de Redes Sociales EL TIEMPO

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