La JEP, llamada a reivindicar el proceso de paz / Análisis

La JEP, llamada a reivindicar el proceso de paz / Análisis

Si hace su tarea como promete, dejará sin argumentos a quienes hablan de impunidad.

Juan Manuel Santos presenta lista de magistrados

El presidente Juan Manuel Santos, durante la presentación de la lista de 51 magistrados de la JEP.

Foto:

Cesar Carrión - Presidencia / EFE

30 de septiembre 2017 , 11:26 p.m.

Con todo y las críticas que ha recibido la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) –particularmente esta semana en la que fueron elegidos los magistrados que la integrarán y que comenzó en el Congreso el debate del proyecto para reglamentarla–, esta institución es hoy la llamada a demostrarle al país que el proceso de paz con las Farc no fue un pacto de impunidad, como afirman sus críticos.

Y para esto, la tarea de los magistrados es sancionar judicialmente a los responsables de los crímenes más atroces cometidos durante el conflicto, según los hechos probados, y según la verdad y la reparación que ellos entreguen a sus víctimas.

Esa es la base de la justicia especial pactada en los acuerdos de paz, con el objetivo de cerrar medio siglo de guerra. Se trata de sacrificar algo de justicia para lograr la paz, y esto no solo beneficiará a los exguerrilleros, sino también a agentes del Estado y particulares que cometieron delitos atroces.

La idea es que los criminales de guerra salden sus deudas bajo el esquema de la justicia restaurativa, cuyo eje es la reparación de las víctimas, y no necesariamente la cárcel para los victimarios. Ya ese modelo de justicia tiene el aval de la Corte Penal Internacional, que fiscalizará su aplicación.

Por eso, los magistrados de la JEP en los que puso su confianza el comité que los escogió, tienen el desafío de producir hechos que reivindiquen ante los colombianos el valor de ese modelo de justicia, cuyo fin último es la reconciliación nacional. En sus manos está desvirtuar la parcialidad que algunos les anticiparon.

Por ejemplo, el exjefe de las Farc Jesús Santrich envió una carta al Comité de Escogencia cuestionando a varios finalistas, entre ellos a tres que han trabajado en la justicia penal militar y en el Ministerio de Defensa. Pese a las críticas del exguerrillero, los tres quedaron en la JEP.

Desde otra orilla, 18 asociaciones de oficiales retirados de las Fuerzas Armadas alistan un fuerte pronunciamiento sobre la composición de la justicia para la paz y los crímenes que juzgará.

“Nos sentimos engañados cuando escuchamos a la presidenta de la JEP (Patricia Linares) decir que ciertas conductas, que son parte del conflicto, no van a ser juzgadas por esa instancia”, afirma el general Jaime Ruiz, presidente de la Asociación de Oficiales Retirados (Acore). Él dedujo que la magistrada se refería a los falsos positivos.

En medio de las distintas críticas, el desafío de los magistrados es ratificar, con cada fallo, que su único interés es responder a los derechos de las víctimas, según los estándares de la justicia internacional.

Y es lo que promete la presidenta de la JEP: “Vamos a garantizar a plenitud los derechos de las víctimas, pero también los derechos de los excombatientes, de los militares y de los terceros que acudan a la Jurisdicción. Todos tendrán plenas garantías y lo vamos a demostrar con nuestras decisiones”, dice Patricia Linares.

Esa es, por ejemplo, la expectativa del general Rito Alejo del Río, condenado hoy a 25 años de cárcel por un delito cometido en el marco del conflicto, y quien esta semana obtuvo libertad condicional por acogerse a la JEP. Según su abogado, Édgar Torres, el general espera que esa jurisdicción “investigue quiénes son los autores de los delitos que le atribuyen y que no cometió”. Torres afirma, en todo caso, que hay magistrados en la JEP que deben declararse impedidos en el proceso del general porque “privada y públicamente han estado en su contra”.

Los impedimentos podrían ser aplicables para diversos actores del conflicto.

Al final de cuentas, si la JEP hace su tarea como promete su presidenta, no solo hará una contribución decisiva para reivindicar el proceso de paz con las Farc ante millones de colombianos, aún escépticos, sino que dejará sin argumentos a quienes, una y otra vez, hablan de impunidad.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twitter: @MarisolGmezG

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