Los refritos en los 'spots' de comunicación política / Opinión
ANÁLISIS UNIVERSIDAD EXTERNADO DE COLOMBIA
Universidad El Externado

Los refritos en los 'spots' de comunicación política / Opinión

Las campañas están reflejando problemas de investigación, esto se ve en estrategias defectuosas.

Humberto de la Calle

Humberto de la Calle en la presentación oficial de su campaña.

Foto:

Partido Liberal

24 de enero 2018 , 07:03 p.m.

Siempre en época de elecciones, una o dos campañas argumentan el “todo está inventado” y salen a buscar qué ha sido exitoso para aplicarlo, adaptarlo o, simplemente, repetirlo.

En esta oportunidad ha sido la campaña de Humberto De La Calle la que más ha dado de qué hablar, lo cual no es lo mismo que haya logrado el objetivo, aunque para algunos asesores, la máxima también recoge la premisa de “que hablen de mí, aunque sea mal”.

Daniel Quintero, el exviceministro de Economía Digital del Min TIC, quien participó en la campaña por el Sí en el Plebiscito y que hoy es el director general de la campaña de Humberto de la Calle, afirmó a un medio de comunicación que el spot, que copia el que lanzara John F. Keneddy en la contienda de 1960, es hecho por voluntarios, con aprobación de la campaña.

El mismo spot había sido reciclado en la campaña de Obama. Pero hay una gran diferencia con la versión colombiana y es que en la de Humberto De La Calle no se toma en cuenta lo que quieren los electores, no tiene rasgos de identidad que permitan encontrar en el fraseo, que repite una y otra vez las virtudes del candidato, lo que identifica o anhela el elector. Por esa razón su llamado a la acción es débil y queda perdido en la canción infantil. Como lo diría el consultor político Orlando Goncalves @orlandogoncal ¿A quién le estaban hablando?

El spot de la campaña de Humberto de la Calle se limita a ‘fusilar’, sin tener en cuenta que la comunicación política moderna cambió el paradigma que movió votantes hace casi 60 años. Ahora, conectar con la emoción y los rasgos que identifican al votante son la clave y, en este caso, no sucede ni lo uno, ni lo otro.

Ser divertido o entretenido no solo no sirve, sino que advierte vacíos estratégicos y de investigación en el comportamiento del elector; deja ver que la comunicación con el votante se hace sin un proceso de segmentación decantado; solamente prima la subjetividad de quién lo aprueba. El director de la campaña comprende que la forma importa y mucho, pero ¿y el fondo? Su experiencia con la campaña fallida por el Sí en el plebiscito debería ser tomada en cuenta, a pesar de que en ella tenía todo el aparato del Estado y sus recursos a disposición.

Repetir las virtudes del candidato se vuelve paisaje entre tanto verso, y termina siendo una salida fallida que encanta de puertas adentro en la campaña, pero que no convence y genera un tufillo de “…la campaña de Humberto de la Calle se copia, y lo hace mal”.

CARLOS ANDRÉS ARIAS ORJUELA
Docente en persuasión - Maestría en Comunicación Política de la Universidad Externado de Colombia
@CARIASANN

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