Iglesias cristianas: la poderosa unión de religión y política

Iglesias cristianas: la poderosa unión de religión y política

Tras el triunfo del No en el plebiscito, ponen su mirada en las presidenciales. ¿Tendrán candidato?

'El profesor Pruett sale a pelear contra un fantasma': Morales

La senadora liberal Viviane Morales dice que si su partido hace una consulta abierta para las presidenciales, ella se postularía.

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Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

09 de julio 2017 , 08:59 a.m.

De vez en cuando son protagonistas de hechos que copan la atención del país. Cuando están sin los focos encima, ¿permanecen inmóviles? Al contrario, trabajan con disciplina. Por eso, sin ruido, el enlace entre las comunidades religiosas, en particular algunas iglesias evangélicas, y la política avanza día a día.

El 9 de junio en Casanare, Luz Marina Cardozo Solano, alcaldesa de Yopal, tomó el decreto, lo leyó con tono solemne y lo firmó. “Hacer entrega simbólica de las llaves del municipio a Jesucristo para que su reino de paz y bendición sea establecido”.
Con similar pompa, el alcalde de Aguadas, Caldas, Óscar Yonny Zapata, anunció, el 28 de junio, que le entregaría el municipio a Dios mediante una resolución. “Este decreto es una invitación a un tiempo de oración y de confesión pública, uniéndonos los católicos, cristianos, evangélicos, todos, a pedirle su sabiduría para transformar nuestra tierra”, explicó.

Un asunto serio

Los dos hechos provocaron reacciones diversas. Desde aquellos que apelaron a la ironía hasta los que argumentaron que eran posturas muy serias. “No es para burlarse. Al contrario, recoge el sentimiento de nuestra comunidad”, argumentó Juan Carlos Suárez, secretario de Planeación de Yopal y cristiano militante. “Somos una ciudad pequeña, de 180.000 habitantes, y en la que hay más de 70 iglesias”.

Las opiniones a favor y en contra fueron similares a las que días atrás, el 10 de mayo, provocó el congresista Silvio José Carrasquilla Torres, quien hizo a un lado, en una transmisión en directo por televisión, la Constitución Nacional y puso en su curul la biblia. El representante de Bolívar tomó el micrófono –en el debate sobre la adopción igualitaria en la Comisión Primera de la Cámara y dijo que la decisión de su voto “ya la había tomado Dios”. ¿Cómo es eso? Explicó que en los textos sagrados se dice que es deber de los hijos “honrar a tu padre y madre para que disfrutes de una larga vida en la tierra”.

La movilización política a partir de las creencias y de los símbolos y valores religiosos copa la historia nacional

La voz de Dios

Esto es, según su interpretación, el impedimento para que los niños en Colombia sean adoptados por un solo padre o una sola madre. Por eso, él apoyó el referendo que pretendía prohibir que parejas homosexuales y personas solteras adoptaran menores de edad. Aunque al final la propuesta de esta iniciativa se hundió, el eco de sus argumentos quedó gravitando en el ambiente.

¿Hizo caso a un grupo político determinado Carrasquilla Torres? “Para mí no es importante ser el más grande pensador ni el mejor político, para mí es importante el concepto que tiene Dios, lo que estableció como norma”, respondió.

Estos casos son un botón de muestra de una frontera que en teoría es diáfana, pero que en la práctica es difusa. La línea que debe separar a la política y los movimientos religiosos. En efecto, con la Constitución de 1991, Colombia pasó de ser un Estado confesional, en el que Dios era el fundamento del poder, a ser a uno laico, garantista de la libertad de cultos y con una norma de normas: la Constitución.

¿Entonces? “Casos como el de Yopal y Aguadas reflejan la continuidad de la presencia de las creencias religiosas en la esfera política nacional”, afirma Jenny Andrea Santamaría, teóloga y magíster en Ciencia Política de la Universidad Javeriana. “Lo cual ha sido una característica de la configuración histórica del Estado colombiano; no se trata de casos ajenos a nuestro panorama”.

Ella prevé que hechos similares se acentuarán en este período en el que se acercan las elecciones. No es un asunto inédito. “La relación política y religión está presente desde la Colonia. La movilización política a partir de las creencias y de los símbolos y valores religiosos copa la historia nacional”, dice ella.

La diferencia ahora es el surgimiento de otros sectores religiosos que quieren redireccionar las políticas públicas desde su dogma. “Eso es lo inquietante”, dice José Fernando Rubio Navarro, experto en cristianismo antiguo y director del programa de Historia de la Universidad Externado de Colombia.

“No se trata de política, replica Suárez –y, para varias fuentes, el verdadero artífice del decreto que le entregó Yopal a Jesucristo- se trata de fe. Muchos de nuestros dirigentes políticos perdieron los principios divinos y nuestra sociedad avanza hacia el Apocalipsis”.

Suárez cree que los medios de comunicación hicieron una tormenta en un vaso de agua y que no reconocen lo que está pasando: “Personas de buena voluntad vamos a salvar nuestra sociedad”. Revela que lo de Yopal no fue el primer hecho en Casanare. Previamente, en Monterrey y Maní, sus respectivos burgomaestres también les habían entregado a Cristo sus municipios.

La primera batalla

Es más, mientras la noticia de Yopal se diluía en los medios, en las iglesias se continuó trabajando disciplinadamente y se invitaba a los feligreses a no cohibirse, y así fue. “El domingo que pasó, el estadio Santiago de las Atalayas se llenó, y fue hermoso cuando el gobernador Josué Alirio Barrera oró para que Casanare bendijera a Israel”. ¿Fue un hecho que surgió de un día para otro? “No”, responde Suárez. “Ha sido un trabajo sin tregua para que nuestra sociedad recupere el camino”.

Él cuenta con orgullo que ahora están recogiendo los frutos del trabajo silencioso. Por ejemplo, con la victoria del No en el plebiscito que buscaba el aval del acuerdo de paz con las Farc. “Votamos no y ganamos”.

En efecto, las iglesias cristianas se movilizaron para oponerse a los acuerdos, y por eso después salieron públicamente a reclamar el éxito.

¿El futuro? “Seguir convenciendo a la gente de la importancia de acercarse a Dios”. La pregunta para Suárez, un profesional graduado en derecho, es obvia: ¿Hace política con la biblia o con la Constitución? “Primero, Dios”, dice.

Su abierta afirmación va en línea con el planteamiento de Édgar Castaño, presidente de la Confederación Evangélica de Colombia, quien dice que los hechos que se ven ahora son la entrada al escenario público de parte de las comunidades cristianas.

“Somos conscientes de nuestro poder y perdimos el miedo”. ¿Miedo? “Claro. Antes del plebiscito, nosotros vivíamos calladitos, pero ganamos con el triunfo del No, nos dimos cuenta de que éramos capaces de dar la batalla, y eso es lo que vamos a hacer ahora”.

Para Castaño, es natural que además de lo ocurrido en Yopal, Aguadas y en el Congreso, se empiece a ver con mayor frecuencia en el país, y sobre todo en la medida en las que se acerquen las elecciones. “Somos una organización evangelista, pero somos conscientes que para producir cambios necesitamos una fuerza política”, afirma.

Y sentencia: “En Colombia somos siete millones de cristianos. Es decir que si nos organizamos, podemos elegir presidente”.

“La transformación de líderes religiosos en líderes políticos en Colombia es un fenómeno cada vez más evidente, al igual que en el resto de América Latina”, dice la teóloga Santamaría. Eso ha llevado a que, en las últimas décadas, en el continente, muchos ciudadanos orienten sus preferencias políticas por el candidato que representa su doctrina religiosa.

“Los medios y la comunidad LGTBI, que tiene un enorme poder mediático, nos habían llevado casi a escondernos. Ahora es distinto, y vamos a hacernos sentir para ayudar a salvar al país”, augura, por su parte, el pastor Castaño.

¿Buscan la Presidencia?

En el horizonte, los cristianos aspiran a escalar cada vez posiciones públicas más altas. La mayoría de líderes religiosos consultados para este artículo creen que la senadora Viviane Morales tiene el reconocimiento nacional suficiente para disputar a nombre de ellos la presidencia.

Ella acepta “con honor” este merecimiento, pero pide que no la valoren solo por el hecho de ser cristiana sino por habérselo ganado en 30 años continuos de vida política. “Fui fiscal sin un solo escándalo”. Y también pide esperar qué va a pasar dentro de su colectividad, el partido Liberal que tiene por ahora tres precandidatos: Humberto de la Calle Lombana, Juan Fernando Cristo y Juan Manuel Galán.

Si el nombre del candidato oficial del liberalismo se decide en una consulta interna, ella no participará. “Pero, si es abierta, consultándole a la gente, yo voy a participar. Estoy convencida de poder ganar”, le dijo a EL TIEMPO. Y, aunque no lo dice, es posible que en su intimidad les pida a los miles de cristianos que hay en Colombia que voten por ella. A esta hora, sin ruido, miles de creyentes trabajan con la mirada en las elecciones.

ARMANDO NEIRA
Redacción Domingo
En Twitter: @armandoneira

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