El regreso a la arena electoral de Germán Vargas Lleras

El regreso a la arena electoral de Germán Vargas Lleras

Su ruptura con el Gobierno no fue tormentosa y la partida de su partido es un paso en su estrategia.

Santos y Vargas Lleras

El presidente Santos condecoró a Vargas Lleras cuando se retiró del Gobierno.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

14 de octubre 2017 , 11:46 p.m.

El exvicepresidente Germán Vargas Lleras se prepara para dar un nuevo paso en su estrategia para conquistar la Presidencia en 2018, el cual consiste en que, después de la ruptura de su partido, Cambio Radical, con el Gobierno, se empezará a hacer más visible ante la opinión pública.

La estrategia de Vargas, quien se separó del Gobierno a mediados de marzo pasado, era tomar distancia con el Ejecutivo, lo que logró al haber abandonado su cargo como Vicepresidente hace siete meses.

Antes de su retorno al fragor de la campaña, el partido de Vargas Lleras rompió sus relaciones con el Gobierno Nacional y los ministros de las entrañas de Vargas salieron del gabinete.

Pero la ruptura con el presidente Juan Manuel Santos no fue tan tormentosa como algunos creen. El divorcio ocurrió de buena manera. Con llamada telefónica, saludo cordial, agradecimiento y buena despedida.

Para entenderlo mejor: Vargas se fue del Gobierno, pero se sigue hablando con Santos. Sus relaciones no son, ni de lejos, parecidas a las que hoy tienen Santos y el expresidente Uribe.

Para algunos analistas, la pelea o la ruptura parecería ser más entre el Gobierno y Cambio Radical que entre Santos y Vargas.

Llamada

El mismo día que la Casa de Nariño dio por terminada la presencia de Cambio Radical en el Gobierno, el exvicepresidente llamó a su exjefe por teléfono para explicarle la situación y agradecerle el tiempo que lo aguantó, y este le respondió en buenos términos. Eso con Uribe es impensable. Imposible.

A este hecho se suma que Santos no ordenó barrida total de todos los celadores y mensajeros de Vargas en el Gobierno. Al exvicepresidente le quedan todavía algunos amigos en los estrados oficiales.

Vargas, en un acto de reciprocidad no declarado, pidió a algunos congresistas suyos que no se vayan lanza en ristre contra todo lo del gobierno Santos.

Desde mucho antes de la crisis de esta semana, según lo pudo establecer EL TIEMPO, Vargas le había dejado saber a Santos, a su manera, que llegaría el momento en que tomaría distancia de su gobierno, entre otras razones por la inminencia del debate electoral. Y, aunque muchos no lo crean, Santos lo entendió y supo diferenciar lo personal de lo político.

Los dos se respetan

Vargas también le había hecho conocer a Santos sus dudas respecto de algunos puntos del acuerdo de paz. De hecho, nadie asocia hoy al exvicepresidente con la defensa del acuerdo de La Habana.

Nadie que hable en privado con Santos y con su antigua fórmula vicepresidencial testimonia hoy que alguno de los dos haga manifestaciones personales negativas sobre el otro.

Esta semana, Vargas dijo en una reunión con amigos que nadie va a lograr “destruir” su relación con Santos, y a menudo manifiesta gratitud y lealtad por él.

El presidente de la Cámara, Rodrigo Lara, una especie de vocero de Vargas en el Congreso y a quien el presidente Santos ha amonestado en público por su oposición a algunos asuntos de la justicia para la paz, dijo que le parece que “las relaciones de Santos y Vargas son buenas, se han manejado con mucho respeto y amabilidad”.

Y algo que hay que mirar también en este contexto es que el fiscal general, Néstor Humberto Martínez (muy cercano a Vargas), fue quien terminó haciéndoles entender a las Farc por qué esa organización tiene que entregar información sobre sus testaferros y sus bienes ilícitos, a riesgo de perder beneficios. No lo querían hacer.

Es por lo menos curioso que Cambio Radical se haya negado a votar el proyecto de la justicia para la paz y el Fiscal, del mismo partido, lo haya salvado.


Lo que no está tan claro, por lo tanto, es cómo quedarán las relaciones políticas entre ambos, pues se aproximan las elecciones y Santos tiene ‘caballos’ corriendo por pistas paralelas: de un lado, los precandidatos liberales (Juan Fernando Cristo y Humberto de la Calle), a su exvicepresidente Germán Vargas y a la exministra Clara López.

El Presidente ha dicho que no se meterá en la contienda, pero todos los presidentes dicen lo mismo y al final tienen sus preferencias, y el peso del Gobierno en algo ayuda. Otros creen que podría perjudicar.

POLÍTICA

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