'Nadie entiende por qué 48 millones quedamos bajo la JEP'

'Nadie entiende por qué 48 millones quedamos bajo la JEP'

Germán Vargas Lleras rompe su silencio y da las primeras puntadas de su programa de gobierno.

Germán Vargas Lleras, candidato a la presidencia

Vargas Lleras reconoce que la paz fue un buen negocio para el país, pero dice que un proceso que se inició bien tiene que terminar bien.

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Luis Acosta / AFP

16 de octubre 2017 , 09:58 p.m.

¿Por qué se demoró tanto en salir al ruedo? ¿Por qué tanto tiempo tan callado?

En estos siete meses he estado concentrado preparando documentos de política pública en los sectores que más interesan a los colombianos. La industria, la economía, del transporte, seguridad ciudadana, políticas de juventud, tributario, la educación, la salud, la justicia. Pero hemos llegado también a propuestas concretas en medioambiente, transporte, seguridad ciudadana, políticas de juventud, mujer, de familia. Semana a semana, a partir del mes de noviembre, estaré dándoles a conocer a los colombianos mis diagnósticos, mis planteamientos, mis objetivos para lograr resultados. Son 25 documentos públicos en los que me concentré en estos siete meses a ver si enriquecemos el debate que se avecina y lo sacamos de este lodo de agravios, insultos, recriminaciones, y ponemos al país a pensar en ideas, propuestas, soluciones a tanto problema que tenemos.

¿Cómo está viendo el panorama político?

Muy claro. De un lado habrá una coalición de sectores radicales de la izquierda con los liberales, que van a presentar una candidatura única, así estén hoy con varios frentes de trabajo. Con la bandera de la paz, los doctores De la Calle, Fajardo, Claudia López, Robledo y, eventualmente, Clara López llegarán en un frente unido.

¿Y del otro lado?

Del otro lado estaremos las personas que tenemos criterios de centro y que compartimos los mismos temores sobre la implementación del proceso de paz y que compartimos ideas comunes sobre lo que debe ser la conducción del Estado. Nos va a tocar en un momento dado sentarnos a unificar criterios, si queremos enfrentar exitosamente a esa otra coalición.

El acuerdo de paz

Comencemos por una pregunta bien directa: ¿usted está en contra del acuerdo de paz?

El proceso de paz fue un buen negocio para el país. La desmovilización de una estructura, como eran las Farc, y la entrega de las armas han sido una gran noticia. Pero un proceso que se inició bien tiene que terminar bien. Y ahí es donde surgen mis preocupaciones.

¿Relacionadas fundamentalmente con la ley estatutaria de la Justicia Especial para la Paz (JEP)?

Sí. Comencemos por el tema del narcotráfico. Cuando yo dejé el Ministerio de Justicia en el 2012, este país tenía 42.000 hectáreas de coca. Hoy nos acercamos a 200.000. Todo el programa de erradicación manual ha sido un fracaso. Y, concretamente, la erradicación voluntaria no supera hoy las 3.000 hectáreas.

El Gobierno dice todo lo contrario. Según el Ministro de Defensa, ya casi se completa la meta de 50.000 hectáreas de erradicación forzosa…

Créame. Ha sido un fracaso. No van más de tres mil hectáreas en erradicación voluntaria. Y la preocupación más grande es que estas llamadas disidencias de las Farc siguieron controlando las principales regiones de producción y los corredores por donde se mueve la droga al exterior.

¿Algo de eso es lo que está pasando en Tumaco?

Sí. Ahí está pasando que un miembro de la columna ‘Daniel Aldana’, el famoso ‘Guacho’, estaba al frente de toda la estructura criminal que controlaba la droga en la zona. Muy contradictorias las declaraciones de Iván Márquez, quien negó la pertenencia de este hombre a la organización. Distintas fueron las declaraciones de ‘Romaña’, que sí la confirmó. Pero lo curioso de lo que está pasando en Tumaco no se refiere solo al famoso ‘Guacho’, sino que una persona como ‘Romaña’, que toda la vida hizo parte del Bloque Central, con presencia en Meta y Cundinamarca, termine ubicándose en la zona veredal de Tumaco.

¿Está sugiriendo que podría haber un acuerdo expreso o tácito de las Farc desmovilizadas que han dejado una retaguardia integrada por los disidentes de esa organización?

Para contestar esa pregunta analicemos otros ejemplos. Guaviare, que es el principal corredor de desplazamiento de droga hacia Venezuela, donde hoy toda la producción y comercio está en manos de ‘Gentil Duarte’, un miembro del estado mayor de las Farc, 30 años perteneciente a esa organización, que estuvo todo el tiempo sentado en La Habana, y de La Habana pasó directamente a ser desertor. Lo mismo podríamos decir de otro centro cocalero muy importante como el de Vichada. Allí aparece ‘Rodrigo Cadete’, 36 años de militancia, comandante del frente 27, quien salió de la zona de concentración y hoy está convertido en disidente. Pues ‘Cadete’ es quien controla la producción en Vichada. Hechos como estos nos llevan a algunos a pensar que eventualmente hay un acuerdo tácito entre los que pasaron a la legalidad y los que se quedaron en la ilegalidad.

¿Qué puede hacer la ley reglamentaria que cursa en el Congreso para controlar eso?

Señalar que los disidentes, reincidentes y desertores pierden todos los beneficios en materia de penas y de extradición.

¿También de extradición?

Sí. Porque si usted mira los mapas de donde quedaron ubicadas las zonas de capacitación, antes de concentración, coinciden perfectamente con el mapa cocalero del país. Las disidencias se ubicaron en los mayores centros de cultivo y tráfico. Zonas de concentración que inicialmente estaban previstas como transitorias y que ahora pasarán a permanentes.

Yo me considero un hombre
de centro y es el sector al que voy
a apelar

¿No son inevitables estas confusiones tratándose de un delito continuado como el narcotráfico?

Pues es exactamente lo que se va a discutir esta semana en el Congreso. Si el delito de narcotráfico debió haber cesado el primero de diciembre del 2016. Bajo el concepto de delito continuado no podemos darles una patente de corso a los disidentes y a los reincidentes, porque sería el mayor estímulo para que mucha gente se siga vinculando al negocio sin perder los beneficios ni la garantía de no extradición.

Pero el Fiscal acordó con el Gobierno y los ponentes que a partir del primero de diciembre nadie se puede lucrar del negocio so pena de perder los beneficios…

Este tema, como otros que le voy a mencionar, aparentemente quedaron conciliados en las comisiones primeras. Lo que el país desconoce es que al cierre de esas sesiones todos los voceros de paz presentes en el Congreso y varios parlamentarios dejaron sendas constancias que reglamentariamente permiten reabrir la discusión en una y otra Cámara y volver a introducir estos temas. Sobre esto quiero llamar la atención para que estemos alerta de que algo así no vaya a ocurrir.

Estuvo en el Gobierno como Vicepresidente durante toda la negociación. ¿Por qué no alertó de que esto podría suceder?

Sí lo hice en varias conversaciones con el Presidente. Y lo hice también a través del único instrumento que tenía, los parlamentarios de Cambio Radical. Pero recuerde que este proyecto de ley estatutaria no lo conoció el país sino apenas hace un mes. ¿Cómo me podía pronunciar hace un año sobre un proyecto que no existía? Me pronuncio en este momento porque esta semana va a ser crucial y definitiva en el Congreso, lo que se decida marcará el futuro de la implementación de la paz.

¿Cómo entender, entonces, el regaño del presidente Santos a Rodrigo Lara, presidente de la Cámara?

El presidente no se refirió a este tema, sino a la reforma electoral. Y la responsabilidad no es de Rodrigo, sino de los parlamentarios que no asisten puntualmente a las sesiones.

Otro de los absurdos que hay que parar es que si un desertor va a un grupo armado pierde los beneficios, pero si va a un grupo de delincuencia común, los conserva…

Así es. Incomprensible. Y está el espinoso asunto del cierre de las listas de los miembros de las Farc. A todo el país le dijeron que la fecha límite para su cierre era el 15 de agosto. Día D+180. Llamo la atención sobre el hecho de que en la ley estatutaria, a la sala de verificación de la JEP no le están fijando términos, lo que significa que permanentemente podrá estar ingresando gente a estos listados. Me parece necesario precisarle términos. ¿Y quién responde por la venta de cupos?

¿Cree que realmente existió esa venta?

Sí. Hubo venta de más de 250 cupos, incluidos 25 narcotraficantes reconocidos, como el mexicano Pirineo Romero, miembro del cartel de Sinaloa. O como el famoso narcotraficante Villota, a quien en el mes de junio le construyeron un proceso por rebelión para poderlo inscribir en los listados. ¿No hay acá una sola persona responsable de estos hechos inadmisibles?

Otro tema espinoso: bienes y testaferros...

Cuando uno mira la lista de los bienes entregados, ¿cómo aceptar que 450.000 millones de pesos sean válidos en terrenos de propiedad del Estado? ¿Cómo aceptar que 250.000 millones de pesos estén representados en las armas? ¿Y 200.000 más en carreteras construidas también en baldíos de la Nación? ¿Dónde están los bienes? No hay un bien de los que tienen en el exterior que haya aparecido. No conocemos de ninguna caleta que se haya entregado con recursos y dinero. Y lo más preocupante, que también será discutido esta semana, es si el concepto de verdad plena conlleva la obligación de señalar a los testaferros, cosa a la que no se sienten obligados.

¿Y toda esta situación frente a EE. UU., cómo es?

Ha pasado desapercibido en el país el debate que tuvo lugar en el Congreso de EE. UU., en la Comisión Antinarcóticos, donde claramente denunció el investigador Douglas Farah que ha habido transacciones por más de 2 billones de dólares para lavar activos de las Farc, según señaló categóricamente.

Pues sí, aquí ni nos dimos cuenta. ¿Y cómo se supone que las Farc están lavando sus dineros?

Cito varios ejemplos. En particular, uno muy evidente, la utilización de PDVSA y de sus filiales en El Salvador y Nicaragua, Alba Petróleos y Albanisa, que registran unas utilidades absolutamente inusuales para esas compañías y para la época de la crisis petrolera.

EE. UU. también se ha unido a la controversia sobre el tratamiento de las Fuerzas Militares…

Las Farc sostienen que los militares implicados en los ‘falsos positivos’ no deben acogerse a la JEP. Me pregunto: si bien nadie comparte las atrocidades de los ‘falsos positivos’, que deben desde luego tener una sanción, ¿qué diferencia hay con los genocidios y las masacres cometidas por las Farc en todos estos años? ¿Caso El Nogal, diputados del Valle, los muchachos que murieron en Algeciras, Huila?

Otra de sus preocupaciones sobre la JEP es el tratamiento frente a terceros. ¿Por qué?

La JEP se estructuró para permitir que todos los delitos no amnistiables ni indultables, como los delitos atroces y de lesa humanidad, pudieran tener un tratamiento preferente y así enervar la acción de la jurisdicción internacional. Pero nadie entiende por qué 48 millones de colombianos quedamos sometidos a esa jurisdicción. Nos cambiaron el juez natural por una jurisdicción que operará durante 15 años y cuya composición, como ya conocemos, está integrada en sus mayorías por personas con altísimo sesgo ideológico. No puede ser que quienes van a tener esta enorme responsabilidad carezcan de un régimen de inhabilidades y conflictos de interés, como cualquier otro servidor público de Colombia. Cambio Radical propondrá en el Congreso la semana entrante un régimen de inhabilidades e incompatibilidades para la JEP.

Nos cambiaron el juez natural por una jurisdicción que operará durante 15 años y cuya composición está integrada en sus mayorías por personas con altísimo sesgo ideológico

¿Para qué casos en concreto?

Le cito cuatro. No puede actuar como magistrado quien en el pasado haya sido apoderado de alguna persona sometida ahora a esa jurisdicción. En otras palabras: no se puede ser magistrado de una persona de quien se fue apoderado. Segundo, tampoco cuando se ha representado intereses en contra del Estado colombiano. Tercero, tampoco quienes hayan sido candidatos o militantes políticos activos. Y cuarto, creo que quienes negociaron el acuerdo de paz deberían estar inhabilitados para ser ahora los jueces en la implementación del acuerdo.

¿También intervendrán en el tema de la elegibilidad política?

Lo lógico es que si los miembros de las Farc quieren hacer política, está bien que la hagan, pero no antes de acudir a los tribunales de la JEP a contar la plena verdad.

Hasta donde tengo entendido se negoció así. De hecho, De la Calle no ha salido a negarlo o a proponer una corrección en este punto...

No. Lo que se negoció es que tendrían diez curules por derecho propio. Nadie discute que en el futuro puedan hacer política. Mi punto es que no deban estar habilitados para ser candidatos quienes no culminen su proceso ante la JEP. Y comparto con usted que recientemente no hemos vuelto a escuchar ningún pronunciamiento del doctor De la Calle sobre ninguno de estos temas.

La corrupción

Cambiemos de asunto, porque tengo mucho más que preguntarle. Odebrecht, el escándalo más grande en América Latina. ¿Qué opina?

Aterrador. Y para Colombia aún más. La llegada de Odebrecht a Colombia fue en la alcaldía de Samuel Moreno con el tema Tunjuelo-Canoas. Y ha suscitado una crisis en la Ruta del Sol II, que está comprometiendo todo el plan de infraestructura en Colombia, porque mientras no se liquide ese contrato, no hay banco ni nacional ni internacional que le esté dando liquidez a ninguno de los 31 corredores adicionales que quedaron comprometidos en ese programa.

Mientras usted, como Vicepresidente, quedó encargado de la infraestructura, ¿no vio venir nada de esto?


Yo sí vi. Precisamente, por eso pedí que se congelaran los desembolsos a la firma Odebrecht, y eso es lo que explica que hoy en la fiducia a cargo del Estado haya 800.000 millones de pesos retenidos. Pero déjeme recordarle también que este contrato se suscribió en el año 2010, a pocas horas de que el presidente Santos asumiera el Gobierno.

El ‘cartel de la toga’, uno de los escándalos más dolorosos de la historia reciente de Colombia. ¿Qué opina?

Pues es una crisis muy profunda de la justicia. Yo como Ministro del Interior y de Justicia presenté al Congreso el malogrado acto legislativo del 2010, que desde entonces ya establecía una serie de principios que hoy el país sigue discutiendo, siete años después, como las funciones nominadoras de las altas cortes. Establecía periodos e inhabilidades para que quienes terminaran sus cargos en una alta magistratura no pudieran regresar a la profesión o al ejercicio político. Hablábamos entonces de que los magistrados tuvieran jueces naturales para evitar la impunidad. Preveíamos mayores requisitos para el ejercicio de esas altas investiduras. ¿Qué paso desde entonces? Que se incrementó la crisis. Ahora nos rasgamos las vestiduras, siete años después.

El fiscal Martínez sin duda está capoteando la crisis. Pero no faltan quienes lo acusan de que por ser de Cambio Radical, curiosamente aún desde antes de que usted perteneciera a ese partido, estaría tomando decisiones que lo favorecerían políticamente a usted...

Con quien ha sido más riguroso es con los miembros de Cambio Radical. A veces pienso que para marcar 'ex profeso' independencia. Me cuestiono así mismo si en algunos de esos casos con personas que yo conocí y de quienes tenía muy buenas referencias, no se procedió injustamente. Pero luego en todos esos casos, cuando la Fiscalía ha develado las pruebas, legalizando las capturas, me he tenido que retractar.

¿Eso qué refleja al interior de Cambio Radical?

Mire el informe de EL TIEMPO este fin de semana. Cambio Radical no es ni de lejos el partido más corrupto, como lo han querido presentar.

Pero eso tampoco lo vuelve ‘de medalla’…

Es que la crisis de la política hoy no es propia de un partido u organización, sino de todos los partidos, según el informe que le comento. Proporcionalmente a la representación que hoy tiene a nivel de alcaldías y gobernaciones podríamos decir que el Partido Verde es el más corrupto de Colombia.

Esa decisión suya de lanzarse por firmas se ha interpretado como querer esconder al Partido Cambio Radical…

Eso no es así. Me he lanzado por firmas primero, porque es un mecanismo de validar una candidatura ampliamente democrático. Segundo, porque me permite estar recorriendo todo el país en busca de esas firmas, motivando a la gente a que se vincule a ese programa. Y tercero, porque les permite a muchos dirigentes de otros partidos y sectores sociales vincularse a mi candidatura así no pertenezcan a Cambio Radical.

Lo lógico es que si los miembros de las Farc quieren hacer política, está bien, pero no antes de acudir a los tribunales de la JEP

Las coaliciones

¿Qué opina de las declaraciones del expresidente Gaviria de que usted es el candidato oculto de Santos? Lo irónico es que desde ese mismo sector también dicen que usted es el peor enemigo del gobierno Santos…

Ni yo soy el peor enemigo ni soy el candidato tapado de Santos. Que César Gaviria haya dicho eso, lo entiendo como un mensaje para consolidar su jefatura al interior del Partido Liberal. Yo al presidente Santos le reconozco que me permitió poner en marcha los programas más exitosos de la administración actual, como lo fueron el de vivienda, agua e infraestructura.

¿Por qué algo que salió tan bien como eso, en lo cual se ejecutaron los dineros públicos con probidad y efectividad, pretenden voltearlo como que fue un pacto suyo con el Presidente no para construir sino para conseguir votos?

Mire mi recorrido de ministro. Cuando lo fui del Interior y de Justicia, se produjo la legislatura más exitosa del actual Gobierno. Tramitamos decenas de leyes. Por ejemplo, la Ley de Ordenamiento Territorial, de Distritos, de Áreas Metropolitanas, se expidió el nuevo Código Contencioso Administrativo, el Código de Procedimiento Civil y Comercial, el Estatuto Arbitral, la Ley de Emergencias, el Estatuto Anticorrupción, la Reforma Política, y todo eso en dos legislaturas. Y terminada esa etapa, el Presidente recogió mis planteamientos sobre vivienda popular y me encargó ese ministerio. El día que me posesioné encontré 250 proyectos siniestrados. En Colombia, a la gente más humilde le robaban sus ahorros bajo el concepto de la carta-cheque, que por muchísimos años no fue aplicable en este país. El año entrante se habrán entregado 450.000 unidades de vivienda. Este programa generó un millón quinientos mil empleos. Y lo mismo podría decir en materia de acueductos y alcantarillado. Se entregaron 2.500 proyectos, con los cuales llegaremos a una cobertura en los centros urbanos del 96 por ciento. Y todo eso se logró en parte porque acabé con la intermediación de los recursos del Estado. No permití que ningún parlamentario o alcalde intercediera en esas licitaciones ni estuviera vinculado a las mismas.

¿Usted reconoce que nadie podrá ser Presidente de este país en el 2018 sin ir en una coalición?

Sí. Lo reconozco. Desde la Constitución del 91 se estructuró un sistema para que no haya partidos mayoritarios absolutos en Colombia. Esas viejas épocas en que el Partido Liberal imponía Presidente y mayorías absolutas en el Congreso quedaron en el pasado. Además, la doble vuelta hace necesaria la realización de coaliciones.

¿Usted tiene pensado hacerlas, y con quiénes?

Yo estoy dispuesto a entenderme con todo el mundo que tenga las mismas preocupaciones sobre los temas de los que hemos hablado en esta entrevista y cierto criterio parecido sobre lo que ha de ser la orientación del Estado.

El expresidente Uribe ya ha comentado en algún tuit que hará pública una reunión con usted el día en que se produzca. Luego él no la descarta. ¿Y usted?

Yo con el presidente Uribe no converso hace nueve años. Me lo encontré coyunturalmente el otro día en un hotel en Neiva, cruzamos un cordial saludo, y no más.

¿Es cierto que ese encuentro estaría pactado sobre la base de compartir las mismas preocupaciones sobre la JEP?


Se lo digo así de claro: todas las especulaciones sobre que mis preocupaciones en el trámite de la JEP tienen un enfoque estratégico en materia de alianzas políticas, carecen de sentido.

Pero usted no cierra la puerta a una alianza con Uribe…

Con nadie que comparta conmigo los mismos temores sobre los riegos para el país que representa un triunfo en las elecciones presidenciales de sectores tan radicales de la política colombiana.

¿Usted se considera un hombre de centro o de centroderecha?

Yo me considero un hombre de centro y es el sector al que voy a apelar en esta contienda. Excepto en los temas de seguridad, en los que por más de 25 años he sido más bien de línea dura.

La economía

Hablemos de economía, que va a ser un asunto principal en las elecciones. Los indicadores no son buenos…

No son buenos, no. Son pésimos. Este país creciendo a una tasa un poco mayor al uno por ciento es un país en recesión. Los indicadores del consumo de este primer semestre y lo que va corrido del segundo dejan mucho que desear. La caída en ventas de las grandes superficies, los cementeros, los de las gaseosas y muchísimos sectores nos indican que estamos en un muy mal momento económico. Es el resultado de las fallidas dos reformas tributarias. Hemos tenido en este año y medio corrido el mayor éxodo de capitales al exterior. Más de 15.000 millones de dólares de capital colombiano se han ido. Siete mil cien colombianos, personas naturales, con capitales muy cuantiosos, se fueron a residenciar fiscalmente en terceros países. Y esta situación económica también se ha visto afectada por el temor del sector productivo en este país a dos cosas: a cómo termine la implementación de estos acuerdos y en manos de quién vaya a quedar la conducción del Estado.

¿En qué se ha equivocado el Ministro de Hacienda?

Seguimos con un régimen tributario muy inapropiado, con unas tasas impositivas que en algunos casos duplican a países con los cuales competimos o tenemos TLC. La tasa impositiva conjunta en Colombia llega al 72 por ciento. Tenemos un régimen muy por encima de los países de la Ocde, de los EE. UU. y de todos los vecinos. Es de los pocos países en el mundo que grava el patrimonio. En EE. UU. se puede tener un patrimonio de hasta mil millones de dólares y no paga sino sobre la utilidad que genera. Aquí, a punta de gravámenes antitécnicos, como el del patrimonio, el impuesto a la riqueza, la presuntiva, el 4 x 1.000…, estamos afectando en un alto grado la competitividad.

Ante ese escenario, ¿cuál sería su propuesta tributaria?

La que ya tengo redactada y que forma parte del conjunto de 25 políticas públicas que pienso presentarles a los colombianos a partir del mes de noviembre, y le anticipo que parte de la base de eliminar todos estos impuestos antitécnicos y dejarles a los colombianos una tarifa de renta del 30 por ciento, que es una tarifa equilibrada y competitiva con todos los países con los cuales tenemos relaciones comerciales.

Esa sí es chiva…

Es la única manera de parar el éxodo de colombianos al exterior y pensar que en el futuro quienes se fueron regresen.

Pero ante una situación fiscal como la que estamos viviendo, ¿cómo sortear una reducción de impuestos de ese calibre?


Es la única manera de que los colombianos no se sigan yendo al extranjero. De parar la salida de las empresas que se están yendo a ubicar en países en que resulta más competitivo importar los insumos. Es la única manera como vamos a recuperar cierta estabilidad fiscal.

¿Tiene cuantificado cuánto costaría esa reducción de impuestos?

Sí. Sería de 20 billones de pesos.

¿Y cómo piensa compensarlos?

También tenemos un plan estratégico para hacerlo. En este país, billones de pesos que deberían estar tributando se van en elusión y evasión, en donde muy poco resultado se ha tenido. Ese plan estratégico compromete un millón de intervenciones de la Dian. Estaríamos apuntándole a recuperar en los dos primeros años siquiera el 20 por ciento de actividades que hoy no tributan. A propósito, sé que la sola mención de este tema va a levantar críticas en columnistas como los exministros Perry, Hommes y muchos más. A todos ellos les estaré enviando los documentos ya terminados para que se tomen el trabajo de mirarlos en su conjunto antes de que se lancen a controvertir estas propuestas, sin haberlas mirado.

La salud

¿Cómo le ha cambiado la vida sin cigarrillo?

Al comienzo me costó mucho trabajo. ¡Porque, qué sustancia tan adictiva que es el tabaco! Pero finalmente llevo dos años sin prender un cigarrillo. Y mi salud, que es algo con lo que muchos vienen especulando, está mejor que nunca. Después del incidente del meningioma, he estado periódicamente sometiéndome a controles y todos los resultados han sido muy favorables.

Usted lleva dos atentados terroristas. Le faltan tres dedos de la mano. Casi se muere en un accidente marítimo. Convulsionó durante una gira política. Además de su señora, Luz María, ¿quién lo cuida desde arriba?

Dios, la Virgen María y permanentemente mi madre, quien falleció cuando yo tenía 13 años y desde entonces me protege.

La pregunta final para inaugurar su campaña: ¿usted por qué no se lanzó en el 2014? De pronto le estaría haciendo esta entrevista no como candidato, sino como expresidente…

El presiente Santos, de quien fui su contradictor en el año 2010, generosamente me manifestó su invitación para ser parte de su primer gobierno, encargándome responsabilidades, primero como ministro del Interior y de Justicia, y luego de Vivienda, para la ejecución del plan con el que siempre yo había soñado. Cuando llegó la coyuntura de la reelección, me pareció que era cometer el mayor acto de deslealtad presentar una candidatura que inevitablemente hubiera frustrado ese intento de reelección.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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