Vanessa Mendoza, a punto de coronar curul afro en el Congreso

Vanessa Mendoza, a punto de coronar curul afro en el Congreso

La ex señorita Colombia es la más opcionada del Consejo Nacional Electoral.

Vanessa Mendoza podría ser representante a la Cámara

De llegar a la Cámara de Representantes, Mendoza se enfocará en la defensa de los derechos de las chocoanas.

Foto:

Juan B. Díaz / Archivo EL TIEMPO

18 de junio 2017 , 01:52 a.m.

El liderazgo social de Vanessa Mendoza se inició con su coronación como señorita Colombia en 2001, cuando, en el marco de las misiones sociales del reinado, recorrió las regiones más apartadas y vulnerables del país. En ese contexto, Mendoza reafirmó una vocación de liderazgo que venía cultivando años atrás en el Urabá chocoano, su región de origen, y decidió asumir las riendas de diferentes proyectos sociales enfocados en la atención a niños y mujeres.

Vanessa participó en las elecciones del 2010 y 2014, pero solo ahora está ‘ad portas’ de posesionarse como representante a la Cámara.

EL TIEMPO habló con ella.

¿Por qué razón es la más opcionada para ocupar la curul afro?

Tras meses de discusión, el Consejo Nacional Electoral decidió asignar la curul afro, que hace tiempo está en pleito debido a una serie de irregularidades en la elección de los fallecidos Socorro Bustamante y Moisés Orozco, quienes, pese a no ser afrodescendientes ni haber inscrito sus candidaturas a través de la figura del Consejo Comunitario –requisito indispensable para aspirar a esos escaños–, se quedaron con las curules especiales en 2014. De las 30 listas afros que se inscribieron, la mía fue la única que lo hizo correctamente, a través del Consejo Comunitario de San Antonio y El Castillo, de Tuluá. Esa es la razón por la que soy la más opcionada.

¿Qué significa para usted convertirse en congresista?

Este es un escaño más en un camino de batallas por la equidad y los derechos humanos. Es la posibilidad de traducir en leyes las causas a las que les he apostado durante casi dos décadas, y de abogar para que esas leyes se materialicen en realidades distintas para Chocó, un departamento que está cansado del olvido institucional y que, tal como el resto del Pacífico, demanda serias transformaciones sociales. Llegar al Congreso es, además, una oportunidad para defender las curules especiales que han tratado de arrebatarles a los afrocolombianos.

¿Qué razones la condujeron a participar en política?

Nací en Unguía, lugar en el que han confluido el abandono estatal, la violencia, la pobreza y el racismo. Crecer en un ambiente atravesado por tantas problemáticas me condujo, desde muy temprano, a ser plenamente consciente de las injusticias a las que el Pacífico ha estado históricamente expuesto.

Crecí en una familia conformada por mujeres, lo que, por otro lado, me hizo sensible frente a la realidad que ellas viven en Chocó. Allá, las exclusiones económicas y sociales se mezclan con las discriminaciones raciales y de género, lo que pone a las mujeres en una situación de vulnerabilidad mucho más drástica. Mis motivaciones políticas están, en ese sentido, alimentadas por mi propia experiencia como mujer chocoana.

¿De qué manera influyó el reinado nacional de belleza en su carrera política?

El reinado me dio el impulso necesario para asumir con seriedad las luchas a las que les venía apostando desde antes. Siendo Señorita Colombia recorrí el país, y me di cuenta de que muchas regiones vivían las mismas realidades del Chocó. Entonces decidí darle a la belleza, que me permitió ser reina, un propósito social. Creé una fundación y, años después, decidí lanzarme a la política formal con la convicción de que, desde el Congreso, la lucha por la niñez y las mujeres podría potenciarse.

¿Serán esas sus banderas políticas en la Cámara de Representantes?

Sin duda. La atención a los niños y a las mujeres no han dejado de ser mi prioridad. Han habido avances en su protección, pero estas poblaciones siguen siendo unas de las más vulnerables. Lo que quiero reivindicar es el reconocimiento pleno y efectivo de sus derechos. En Chocó hay voces que reclaman mejores condiciones de vida. Quiero que mi voz funcione como amplificador de esos reclamos.

¿Cómo vio las recientes movilizaciones en el Pacífico?

Esas movilizaciones no responden a una situación coyuntural, sino a una realidad estructural de violencia y abandono. La inconformidad es producto de un acumulado de problemáticas sociales no resueltas. Se equivoca la oposición cuando dice que las protestas son contra el gobierno de Santos. En realidad son contra una serie de sucesivos gobiernos locales y nacionales que se han negado a atender a ese Pacífico que hace tiempo espera que dejen de tratarlo como una región de ciudadanos de segunda categoría.

Las últimas movilizaciones fueron posibles porque soplan vientos de paz que no solo han ilusionado a la gente, sino que le han permitido salir a protestar con mucha más fuerza que en otros momentos, cuando movilizarse implicaba ponerse la soga en el cuello.

¿Qué opina del caso de Belén de Bajirá?

Además de la disputa de diferentes actores por la riqueza del municipio, en Belén de Bajirá ocurre lo mismo que en otros pueblos del departamento que, no obstante tener un arraigo cultural chocoano, saben que los gobiernos de otras zonas les ofrecen mejores condiciones de vida y, por eso, se deslindan no solo geográfica, sino también afectivamente del lugar al que en realidad pertenecen. En ocasiones, el abandono se traduce en crisis de identidad. Es normal que la gente se niegue a pertenecer a un territorio donde la maltratan. De ahí la importancia de dignificar a los chocoanos.

¿Qué ha pasado con su fundación tras el escándalo suscitado por el mal manejo de contratos con el ICBF?

Firmar contratos con el ICBF provocó la furia de los viejos operadores de recursos de esa institución. Ellos nos armaron varios montajes que logramos desvirtuar. Luego de esa experiencia, la fundación solo recibe financiación privada.

¿Qué opina sobre el estereotipo según el cual las reinas de belleza no pueden ocupar cargos como el de congresista?

Una cara bonita no niega la capacidad intelectual de una persona. El lugar de una reina no es solo una pasarela. Ser Señorita Colombia no me impidió cultivar mis compromisos sociales ni me obligó a frenar mi formación profesional. Los estereotipos no hacen sino reproducir las discriminaciones. Yo trato de desdibujarlos siempre con mi ejemplo.

MARÍA LUNA MENDOZA
Redacción Domingo

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