Golpe del uribismo en el tablero de alianzas para las presidenciales

Golpe del uribismo en el tablero de alianzas para las presidenciales

La coalición entre expresidentes Uribe y Pastrana pone a la centroderecha a picar en punta.

Álvaro Uribe y Andrés Pastrana

En diciembre del 2005, cuando Andrés Pastrana (izq.) era embajador de Colombia en EE. UU. recibió en Nueva York al entonces presidente Álvaro Uribe.

Foto:

Presidencia / Archivo EL TIEMPO

25 de junio 2017 , 02:30 a.m.

A menos de un año de las elecciones presidenciales, el uribismo acaba de dar un timonazo que lo pone muy al frente del debate electoral que se avecina.

El sacudón se dio con el anuncio de la coalición entre los expresidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, quienes pese a que en el pasado han tenido choques, ahora quieren ir de la mano para conquistar el poder en 2018.

Aunque el expresidente Pastrana representa a un sector del conservatismo que lo acompañaría en este proyecto, la presencia de Uribe en esta coalición, su bancada de 39 congresistas y su liderazgo en los últimos años hacen pensar que será este quien guíe el camino de esta nueva alianza.

El anuncio de la unión Uribe-Pastrana llegó en momentos en que otras coaliciones –como la que busca defender el acuerdo de paz o la que propone un combate incesante contra la corrupción– no han tomado ni forma ni decisiones.

En partidos como el Liberal, ‘la U’ o Alianza Verde, nadie quiere decir que inscribirá su nombre para la contienda electoral del próximo año, sino que siguen en medio del debate.

Hace apenas unos días, el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, quien también ha manifestado su intención de buscar la presidencia, desmintió al jefe de su propio partido (Cambio Radical), Jorge Enrique Vélez, y dijo que no ha “solicitado ningún aval” todavía.

Desencuentros

No obstante estas consideraciones, tampoco se puede olvidar que la coalición Uribe-Pastrana une a dos expresidentes que en el pasado no han hablado el mismo idioma, especialmente en el tema de la seguridad.

A juicio de varios observadores es curioso que Uribe y Pastrana en su momento hicieran negociaciones con grupos ilegales (Uribe con los ‘paras’ y Pastrana con la guerrilla), pero que el proceso de paz con las Farc sea el que los haya distanciado del presidente Juan Manuel Santos.

En el 2002, cuando Uribe llegó por primera vez a la presidencia, lo hizo con un discurso de mano firme frente al terrorismo que en ese momento representaban las Farc, a las cuales Pastrana les había entregado 42.000 kilómetros de despeje en la llamada zona de distensión.

Pastrana no logró consolidar ese proceso y Uribe aprovechó para insistir en que ese fracaso tenía que “convencer” al país de “que a los grupos violentos solo se les puede frenar cuando el Estado ejerce autoridad y les demuestra que es capaz de derrotarlos”.

Pasó poco tiempo para que Pastrana cobrara revancha y qué mejor oportunidad para ello que el acuerdo para la desmovilización de los paramilitares, firmado el 15 de julio del 2003, en Santa Fe de Ralito.

Los cuestionamientos de diferentes sectores a ese pacto fueron el prólogo perfecto para que el exmandatario conservador lanzara sus dardos contra Uribe.

“En el Caguán no culminó felizmente lo que se hizo a la luz del día, pero al país le consta que nada se pactó allí. Pero en el despeje de Ralito se pactó no se sabe cómo, ni con qué oscuros personajes de los más diversos pelambres e intereses”, aseguró Pastrana en su momento.

Pero la vida todavía les tenía reservado otro desencuentro: el que ocurrió a raíz del nombramiento de Pastrana como embajador en Estados Unidos.

Pese a los ataques que se habían lanzado, Uribe lo nombró como cabeza de la misión diplomática en el país del norte, cargo en el que estuvo desde octubre del 2005 hasta julio del 2006.

Tras nueve meses de ‘luna de miel’, Pastrana abandonó intempestivamente la embajada argumentando “imposibilidad moral” de permanecer en un gobierno que había nombrado al expresidente Ernesto Samper, su archienemigo, embajador en Francia.

Como se sabe, la relación entre Samper y Pastrana está totalmente rota tras el episodio de la supuesta financiación por parte del narcotráfico de la campaña presidencial de 1994.

El desprecio de Pastrana a Uribe no terminó ahí. En el 2011, el exmandatario conservador la emprendió de nuevo contra su exjefe y le dijo que su “herencia” eran “las ‘bacrim’ ”.

Luego de estos desencuentros, los dos expresidentes detectaron una causa común por la cual vienen luchando desde el año pasado: su rechazo al acuerdo de paz.

Desde mediados del 2016, cuando la negociación con la guerrilla comenzaba a rematarse, Uribe y Pastrana identificaron aspectos a los cuales oponerse.

Pastrana argumentó la supuesta inexistencia de “líneas rojas” por parte del Gobierno frente a las Farc, y Uribe que los acuerdos debían ser “corregidos” o “modificados” en capítulos como la participación en política de las Farc y la justicia especial para la paz.

Con esta causa común, los dos hicieron campaña en contra del plebiscito, del pasado 2 de octubre, y la derrota del Gobierno en esa votación los dejó como triunfadores de la jornada.

Hace dos meses, según testimonió Pastrana, volvieron a reunirse y comenzaron a tejer la coalición que anunciaron esta semana.

Los conservadores

Una de las colectividades que podría verse más golpeada con esta alianza es el Partido Conservador, de donde proviene Pastrana.

Aunque el exmandatario no presentó su nombre al primer cargo del Estado con el aval de ese partido, sus orígenes están íntimamente ligados a él.

Líderes conservadores como la exministra Marta Lucía Ramírez (candidata presidencial conservadora en el 2014) o el exprocurador Alejandro Ordóñez también han sido mencionados por Uribe como protagonistas de esa “coalición” para el 2018.

Ramírez y Ordóñez siguen siendo vistos por sectores conservadores como los nombres que los representarían en la campaña, pero si deciden irse para la alianza Uribe-Pastrana y no con el partido, este tendría que escarbar para encontrar nuevos candidatos a la presidencia. Por ahora parece ser el más afectado.

Esta coalición podría también afectar la gobernabilidad ya que algunos sectores conservadores en el Congreso –que parecen tomar distancia del presidente Santos– encontrarían en el Centro Democrático el socio perfecto para oponerse a la implementación del acuerdo de paz.

No hay que pasar por alto que muy seguramente el Partido Conservador estará en la presidencia del Senado a partir del 20 de julio, y aunque el nombre que ha sonado para ocupar esa dignidad (Efraín Cepeda) es uno de los fieles escuderos de Santos, los votos de sus copartidarios para impulsar el acuerdo serán vitales para sacarlo adelante.

Y el hecho también precipita la campaña presidencial y obliga a que los demás partidos políticos pongan el acelerador en la misma y anuncien decisiones concretas.

Por ahora Uribe y Pastrana han nombrado compromisarios que definirán cómo será la selección de una “fórmula única presidencial” para el 2018, el primer acuerdo que tendrán que hacer si quieren que esta unión sea de largo aliento.

Opiniones

Andrés Pastrana
Expresidente de Colombia

“Llego con tres millones (de votos) que pusimos en el plebiscito. Ese es el Partido Conservador independiente”.

Marta Lucía Ramírez
Excandidata presidencial

“Tengo la mayor voluntad para colaborar en la construcción de una coalición que busque darle un rumbo cierto al país”.

José Félix Lafaurie
Presidente de Fedegán

“Esta será una coalición que permitirá, en medio de la incertidumbre, darle garantías al ciudadano”.

Historia de desencuentros

2002: El Caguán

Tras el fracaso del proceso de paz de Pastrana, Uribe, en 2002, basó su campaña en la mano firme y aseveró que a los violentos “solo se les puede frenar cuando el Estado ejerce autoridad”.

2003: Ralito

En julio del 2003, Uribe firmó el acuerdo con los ‘paras’ en Ralito. Luego de esto, Pastrana afirmó que ese proceso de paz “se pactó no se sabe cómo, ni con qué oscuros personajes”.

2005: embajada en EE. UU.

En el 2005, el entonces presidente Álvaro Uribe nombró a Pastrana como embajador de Colombia en EE. UU. Varios sectores lo interpretaron como una reconciliación entre ellos.

2006: renuncia


Argumentando “imposibilidad moral” ante el nombramiento de Ernesto Samper en un cargo diplomático, Pastrana le renunció a Uribe nueve meses después.

2016: rechazo al acuerdo

A mediados del año pasado, Uribe y Pastrana empezaron a coincidir en sus críticas a lo acordado con las Farc. Esto los llevó a hacer juntos campaña contra el plebiscito y a sellar esta coalición.

JUAN FRANCISCO VALBUENA G.
Redacción política EL TIEMPO

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