Con apoyo de la Fundación Sidoc, empezaron desde hace dos años a aprender a hacer pintura. Hoy funcionan 16 famiempresas, están registrados en Cámara de Comercio y pintaron su barrio de blanco.
Muchachos de Siloé bajaron a pintar de blanco todo el acceso al Coliseo El Pueblo, uno de los escenarios donde se disputarán los XVIII Juegos Deportivos Nacionales, y lo hicieron con pintura fabricada por ellos, también en Siloé, ese popular barrio al que le canta el Grupo Niche y desde donde se divisa toda Cali.
Allá arriba, las pruebas para fabricar pintura comenzaron hace dos años, cuando las estrechas casas de la loma empezaron a teñirse de blanco.
Al principio les quedaba muy aguada y otras veces muy espesa pero, desde hace seis meses están listos para ofrecerla al público. Se puede escoger entre pintura para exteriores, para tráfico mixto y para interiores. Los cuñetes (canecas) se reconocen por la marca: 'Silopintas'.
Hoy sacan 250 cuñetes cada semana. La de otros colores sólo la hacen sobre pedido.
En las casas del barrio, los muebles se han corrido para abrirles espacio a los tazones y a las batidoras, aunque las famiempresas acaban de adquirir un motor que les permitirá sacar siete cuñetes cada 30 minutos. En forma manual, sólo producían uno cada media hora.
Pero convencer a los muchachos no fue fácil.
"¿Trabajar yo, qué le pasa? ¡Mi mamá me mantiene!", solían contestar cuando la Fundación Sidoc intentó involucrarlos en el proyecto, que quería volver a Siloé visible a través del blanco.
Con perifoneo y a punta de una frijolada o de un sancocho comunitario que se preparaba cada domingo, se convocó a los pobladores para que pintaran sus casas, el pretexto que llevaría a que los antiguos pandilleros de La Mina, Las Piedras, 'los playboy' y los de La Estrella, que no podían verse 'ni en pintura', empezaran a trabajar unidos iluminando las casas.
"Ahora los veo madrugar para ponerse a pintar. Tienen a Siloé muy elegante. El trabajo acabó con la violencia y como todo se está pintando de blanco, pues mejor. De noche uno puede ver las sombras, saber quién se acerca, y distinguir entre un 'tombo' o un delincuente", dice Nancy Cuadros, residente en la zona.
"Antes no querían hacer nada, ahora se nos ha formado un problema laboral porque pelean por ponerse a trabajar", dijo Ruberney Villaquirán, uno de los pintores con famiempresa.
"Empezamos dos y ya somos 45", contó Jorge Villaquirán, uno de los adultos coordinadores del proyecto y que vive hace 23 años en Siloé.
Un super combo
Los muchachos, entre 16 y 25 años, quieren ofrecer el producto a las ferreterías y ofrecen precios competitivos. Mientras en el comercio un cuñete cuesta 280.000 pesos, el de Silopintas sale por 160.000.
También buscan ofrecer un combo que incluya el producto y la pintada de paredes por metro cuadrado. Una persona puede hacer nueve fachadas de 8:30 a.m. a 5:30 p.m.
Para este fin de año ofrecerán pintura para uso individual y para estratos 2 y 3.
"Queremos articular la labor social con la cadena del sector de la construcción para hacer el proyecto sostenible. El estuco está certificado por el Sena", dijo Eduardo Llano, de la Fundación Sidoc.
Además de generar empleo, la Fundación avanza en el arreglo de 8.000 fachadas, que son pintadas de blanco, y en la siembra de jardines. Después vendrán la recuperación de los techos y las calles, pero más allá de lo estético, lo que se pretende es que Cali mire hacia esa zona rechazada y estigmatizada por la violencia.
Allá, en lo alto de Cali, los muchachos de bermudas y de aretes también construyen un parque-teatro para 400 personas que estará listo a finales de diciembre. Allí pondrán la bandera de Colombia más grande que tendrá la ciudad: la sola asta medirá 40 metros, con la idea de que se vea desde abajo, desde lo plano, para que se convierta en ícono de la ciudad y que la gente no tema subir a Siloé a tomarse una foto.
GLORIA INÉS ARIAS
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CALI
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