'Ley de Víctimas se hará efectiva contra viento y marea': Santos
Por: REDACCIÓN POLÍTICA | 3:55 p.m. | 10 de Febrero del 2012
El presidente Santos en Necoclí, Antioquia
Foto:Unas 30 mil personas hicieron parte de la concentración a favor de la restitución de tierras.
Por su posición estratégica con salida al mar Caribe y fronteriza con Panamá, el Urabá ha sido una región en disputa entre las diferentes guerrillas, narcotraficantes y paramilitares, con una importante presencia de estos últimos que la convirtieron en uno de sus bastiones.
"Aquí estuvieron todos los grupos violentos, las Farc, el EPL, todos los movimientos guerrilleros, los paramilitares, ahora las bandas criminales; en cierta forma se ensañaron en Urabá y aquí cometieron los peores atropellos", afirmó el presidente de la República, Juan Manuel Santos.
Luis Miguel, un exparamilitar desmovilizado de Necoclí, aseguró que la violencia en la región disminuyó desde que los miembros del bloque Élmer Cardenas de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) volvieron a la legalidad.
Mientras, otros habitantes de la localidad explicaron desde el anonimato que a pesar del proceso de desmovilización de las AUC entre 2003 y 2006, cuando cerca de 31.000 hombres entregaron las armas, la región sigue padeciendo la violencia que ahora ejercen Los Urabeños, herederos de las estructuras narcoparamilitares.
La delicada situación del Urabá, que entre 2008 y 2011 ha enterrado a 11 personas asesinadas por reclamar sus tierras, llevó al Gobierno a escoger la región como uno de los primeros lugares en los que acercar la Ley, en vigor desde el primero de enero pasado, a sus beneficiarios.
La legislación, aprobada por el Congreso por iniciativa del Ejecutivo, fue rubricada en junio del año pasado para reparar a varios millones de víctimas del conflicto armado, entre ellos a los desplazados, que suman unos 5,2 millones de personas desde 1985, según organizaciones no gubernamentales (ONG).
El acto, convertido en espectáculo con la actuación del cantautor bogotano Fonseca, contó con una importante presencia institucional encabezada por Santos, y con ministros y gobernadores, además de alcaldes, congresistas, senadores y embajadores.
Los campesinos asistieron a un efusivo discurso de Santos en el que prometió que la Ley de Víctimas y Reparación de Tierras "se va a hacer efectiva contra viento y marea y contra cualquier enemigo, porque eso es lo que quiere el pueblo colombiano".
También tuvieron voz las víctimas: Ana Cantero, miembro del colectivo Tierra y Vida y desplazada de una vereda del puerto caribeño de Turbo, agradeció al Gobierno su voluntad de restituir las tierras y reparar a las víctimas. "A mí me desaparecieron en 1987 a mi papá y mis hermanos; en 1995 las autodefensas nos quitaron nuestras tierras y nos echamos a rodar, sin ninguna esperanza", expresó Cantero entre sollozos.
Antes, y bajo un calor sofocante, algunos asistentes se acercaron a las oficinas de la Unidad de Tierras y de Justicia Transicional, adscritas al Ministerio de Agricultura e instaladas en el recinto, para inscribirse y asesorarse sobre cómo reclamar sus territorios.
Uno de ellos, Carlos Fernández, proveniente de Turbo, se informaba de la posibilidad de recuperar las tierras que le obligaron a vender los paramilitares. "Vinieron y me dijeron que vendía sí o sí y me dieron un millón y medio de pesos por ellas", explicó el campesino.
Durante el acto, Santos entregó 57 títulos correspondientes a 53 hectáreas de tierras rurales despojadas a campesinos de Necoclí, las cuales fueron recogidas por cinco representantes de los verdaderos dueños.
Estas tierras se suman a las más de 800.000 hectáreas que el Gobierno ya ha entregado a sus verdaderos dueños desde antes de la implantación de la norma y, que de cumplirse los objetivos fijados a 2014, lograrán alcanzar 3,5 millones de hectáreas.
Tras ser tomada por la fuerza pública a lo largo de toda la semana para asegurar la llegada del presidente Santos y por las amenazas de un posible rebrote de la violencia, Necoclí vivió con una relativa festividad la jornada, en un rincón de Colombia en el que el Estado suele tener poca presencia.
(Conozca más sobre la Ley de Víctimas)
El primer mandatario reiteró que su intención al echar a andar este proceso -que entre predios formalizados, titulados y adjudicados ya ha entregado 800.000 hectáreas- es "desarrollar una verdadera revolución agraria", sin fusiles y sin dividir a la sociedad. (Urabá una Tierra de Guerra: audiogalería).
El Gobierno quiere llegar con este mensaje a una tierra donde aún las cicatrices del conflicto no han sanado. "Esta no es una lucha entre ricos y pobres o entre campesinos y terratenientes; tampoco una lucha de clases. Es, simplemente, una cruzada de lo legal contra lo ilegal", afirmó Santos.
El mandatario señaló que fue Urabá el lugar donde se ensañaron y cometieron los peores atropellos. "Por eso escogimos Urabá y Necoclí para venir aquí a decirles a todos los colombianos, con el respaldo de ustedes, que esta Ley de Reparación de Víctimas y Restitución de Tierras la vamos a hacer efectiva contra viento y marea, contra cualquier enemigo, pero la vamos a hacer efectiva, porque eso es lo que quiere el pueblo colombiano", dijo Santos ante una multitudinaria manifestación de campesinos de la zona de Urabá.
Además de campesinos, despojados y desplazados, en la concentración de hoy participaron organizaciones campesinas, representantes de los sindicatos e integrantes de los gremios productivos de la región. Asistieron víctimas de los 19 municipios de Urabá, no solo de Antioquia, sino también de Chocó y Córdoba. (Lea también: Reclamantes piden que empresarios de Urabá admitan sus errores)
La semana pasada, la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura) le envió al Presidente una carta en la que expresaba su "preocupación" por que la movilización generara conflictos "innecesarios". En Medellín, Santos les salió al paso a estas inquietudes y aseguró que "el sector bananero no tiene nada que temer".
Por su parte, el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, dijo que hay unas 8.200 reclamaciones para restitución de tierras en la actualidad.
Presencia estatal en la zona
De acuerdo con el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, se escogió este municipio por su larga historia de violencia y porque "lo que ocurrió en Necoclí coincide con el resurgimiento de la violencia y con la fechas que la ley estableció para que proceda la reparación o el derecho a reclamar las tierras".
Carmen Palencia, directora de la Corporación Tierra y Vida, una de las que apoya al Gobierno en esta iniciativa, agregó que con la movilización se quiere mandar un mensaje a las bandas criminales que están en Necoclí de que hay respaldo a la ley y a las víctimas.
Según Gerardo Vega, Director de la Fundación Forjando Futuros, la movilización es clave porque en Necoclí están los grupos que se oponen a la restitución. De acuerdo con él, las bandas criminales trajeron al municipio a un hombre que se hace llamar '07', a quien le han dado dinero para que amenace la gente y evite la restitución.
También denunció que en esta población está Jairo Humberto Echeverri, a quien señaló de haber comprado más de mil hectáreas de tierra que habían sido despojadas.
A lo anterior agregó que en Urabá hay un grupo de personas, entre ellas dueños de fincas bananeras y ganaderos, que aportan dinero para impedir la restitución. "Lo que ellos dicen en la región es que se tienen que organizar para saber quiénes son las falsas víctimas". (Lea cómo ha sido la influencia de la parapolítica en Urabá)
Vega aseguró que los reclamantes de tierra en Urabá superan los 2.800, quienes quieren la devolución de más de 150 mil hectáreas despojadas. Pero no es solo por el tema de los violentos.Otros sectores han expresado su descontento con la jornada del sábado.
Uno de ellos es el gremio bananero, que si bien anunció su respaldo a la ley de víctimas expresó su "preocupación" por la movilización de Necoclí, pues consideró que "la euforia de los manifestantes puede alterar los ánimos de los involucrados y generar innecesarias situaciones de conflicto". (Lea también: Carlos Correa lleva 25 años esperando recuperar su finca que le quitaron de forma violenta)
Por eso, la apuesta del Gobierno es significativa, pues quiere llegar con este mensaje a una tierra donde aún las cicatrices del conflicto no han sanado y donde el tema del despojo todavía está vivo. La idea es que víctimas de los 19 municipios que hacen parte de la región de Urabá, no solo de Antioquia, sino de Chocó y Córdoba, lleguen al sábado a expresar su respaldo a esta ley. (Así se 'legalizó' el despojo de tierras en Urabá)
"Estamos invitando a todas aquellas personas que se sientan víctimas y se quieran vincular al proceso porque crean que tienen derecho", dijo el ministro Vargas quien también convocó a las personas que quieran expresar su respaldo a esta ley.
Y resaltó que precisamente lo que se busca con estos encuentros es generar confianza entre los posibles beneficiarios de la ley para que pierdan el miedo, para darles respaldo para que inicien sus respectivos procesos. "Es un acto de solidaridad con la ley", dijo.
José Miguel Padilla, quien también pretende recuperar sus tierras señaló que la jornada "la vamos a hacer y vamos a asistir porque esa una demostración de que aquí nos deben devolver lo que nos robaron". Por eso, según Vega, lo más simbólico de lo que ocurrirá el sábado es que se trata de un acto "para recuperar la legalidad".
Urabá, un corredor estratégico
Urabá, geográficamente es una zona privilegiada. Está en el cruce de los océanos Pacífico y Atlántico y es una puerta de entrada y salida hacia el centro y norte del Continente.
Esta ubicación, sumada a la bonanza bananera, la facilidad de comunicación con el cercano Panamá y el Caribe, le dio un gran atractivo, no solo para la colonización, sino para la presencia de grupos armados ilegales desde finales de los setenta. (Alicia se ha convertido en símbolo de la resistencia ante el despojo de tierras)
Allí encontraron unas empresas generadoras de grandes recursos económicos, una población que se podía organizar socialmente y facilidad para establecer rutas para el contrabando de armas y drogas.
A comienzos de los 80 en esta zona del norte del país estaba en pleno apogeo la exportación de banano, pero también estaba germinando un conflicto social por el trato que los grandes empresarios del plátano les daban a los trabajadores, a quienes ni siquiera dejaban sindicalizar.
Esto se convierte en caldo de cultivo para que el Epl y las Farc comiencen a infiltrar a los trabajadores del banano.
A partir de esto, las dos guerrillas iniciaron una férrea disputa, no solo por el poder territorial sino por posiciones ideológicas y económicas que terminaron en una guerra por el control de las organizaciones sindicales.
Estos hechos convirtieron al Urabá en una zona de violencia y zozobra para sus habitantes. Esto se vio reflejado con las primeras masacres (ver infografía).
También fue una época en la que había un claro abandono de la región por parte del Estado. Las vías de comunicación eran pocas y estaban en muy mal estado.
A finales de la década de los ochenta aparecen en el escenario con contundencia las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Aucc), que incrementan sus acciones tras la desmovilización del Epl (1991).
Urabá se convirtió en la región del país elegida por los hermanos Castaño para poner en marcha y ajustar su proyecto paramilitar. Estos 'paras' no solo combatían a la guerrilla, sino que se apoderaron del territorio para convertirlo en corredor para el narcotráfico y el tráfico de armas. Sus masacres no tienen precedentes.
Los desplazamientos tanto por la guerrilla como por los 'paras' estuvieron a la orden del día. Con ellos también se dio la usurpación de las tierras.
Hoy todavía en la región están las Farc, aunque un poco mermadas, mientras que el paramilitarismo mutó a las llamadas bacrim, organizaciones dedicadas fundamentalmente al narcotráfico, pero que quieren mantener un control militar y la tierra.
REDACCIÓN POLÍTICA, CON INFORMACIÓN DE EFE
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