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El aterrador expediente de violencia sexual de las Farc

Martes 31 de mayo de 2016
Justicia

El aterrador expediente de violencia sexual de las Farc

En imputación a postulados en Justicia y Paz, la Fiscalía documentó el drama de 152 víctimas.

Por:  MILENA SARRALDE D. | 

El 78 por ciento de los casos documentados por la Fiscalía ocurrieron en Antioquia.

Foto: Archivo / EL TIEMPO

El 78 por ciento de los casos documentados por la Fiscalía ocurrieron en Antioquia.

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Cuando Lorena* recobró la conciencia, lo primero que vio fue la cara de ‘Miler’, el enfermero que le había practicado el aborto. “Se acercó, me mostró una coca (taza) con los pedacitos del feto que me habían sacado y me dijo que mirara cómo quedó para que no me volviera a dejar ‘embarrigar’ ”, dijo la mujer ante la Fiscalía.

Aunque ya tenía cinco meses de embarazo, la obligaron a abortar. “Les dije que si me lo quitaban me iba a volar, pero no les importó”, afirmó la muchacha, que finalmente huyó de la guerrilla.

En uno de los despachos de la Fiscalía de Justicia Transicional reposa un expediente que contiene la historia de Lorena y de 151 víctimas más que sufrieron la violencia de género cometida por la guerrilla, uno de los capítulos más oscuros de la guerra en el país.

Por este drama, la Unidad de Víctimas ha incluido en sus registros a 8.394 personas (el 88 por ciento, mujeres) que sufrieron los delitos sexuales cometidos por los diferentes actores armados.

Además, por violencia sexual y por otros crímenes responden 160 desmovilizados de las Farc que este año recibirían la primera macrosentencia dictada en la justicia transicional contra esa guerrilla. En su dossier, conocido por EL TIEMPO, se reconocen como víctimas a un hombre y a 151 mujeres que fueron sometidas a prácticas como violaciones, esclavitud sexual, abortos y planificación forzada, secuestros y torturas.

Estos casos, según la Fiscalía, hacen parte de un capítulo de violencia sexual cometido por las Farc que apenas empieza a conocerse. En el proceso de Justicia y Paz con las Autodefensas ya se han hecho visibles las dolorosas historias de más de 2.000 víctimas de abusos de los paramilitares.

El tema fue puesto sobre la mesa del proceso de paz en La Habana por las delegaciones de las víctimas, que le han exigido a las Farc que reconozcan la práctica de esos crímenes de guerra que hasta ahora se han empeñado en negar.

Entre los delitos que se han documentado está el de una guerrillera que en mayo del 2010 tenía 27 años y ajustaba los seis meses de embarazo. El niño que esperaba era hijo de su pareja y había planeado tenerlo oculto hasta su nacimiento, pero la obligaron a interrumpir el embarazo cuando le creció la barriga y su situación fue evidente. Entonces, el jefe de su frente la citó a una reunión en la que le informó que ya había llegado la droga para el aborto.

Me obligaron a tomar 50 pastillas y llamaron a una enfermera para que me sacara el feto. Me empezaron a medicar a las 9:00 a. m. Tuve mucho dolor, contracciones, vómito. Solo pude expulsar al bebé muerto a las 11:30 p. m.”. (Lea: Experto habla sobre los efectos psicológicos de una agresión sexual)

La Fiscalía dice que los abortos, el uso de inyecciones de planificación, la implantación forzada de dispositivos para evitar la concepción y la separación forzada de los niños que alcanzaban a nacer hacen parte de una ‘política fariana’ del control de la natalidad, “fue una práctica generalizada y de forzosa aceptación”, dice el documento.

Las autoridades aseguran que a las únicas mujeres a las que en ocasiones se les permitía tener a sus hijos era a las esposas de los jefes de los frentes y los bloques. Una suerte distinta corrían las niñas reclutadas que, cuando eran violadas y quedaban en embarazo como producto de los abusos, también eran sometidas a los abortos.

Así le pasó a Tatiana*. La reclutaron en 1993 en Orito, Putumayo. Con engaños la llevaron hasta un campamento en donde fue recibida por el jefe del frente, alias Alex. En la tercera noche dentro de las filas ‘Alex’ le dijo que se presentara en su cambuche. Allí le tapó la boca, la desnudó y la obligó a tener relaciones sexuales. Tatiana quedó en embarazo. La trasladaron a otro campamento para que hiciera oficios livianos hasta que se dieron cuenta de su estado. ‘Alex’, el mismo jefe guerrillero que había abusado de ella, ordenó que se interrumpiera el embarazo a través de un legrado. “Les dije que el jefe del frente me había violado, pero nadie me creyó”, le contó la joven a un investigador.

En el expediente se documenta el uso de pinzas y pastas abortivas de alto riesgo para las mujeres. Aunque se trata de procedimientos de alta complejidad médica, hay casos reportados en los que los abortos fueron practicados por otros guerrilleros sin la menor experiencia.

Esclavitud sexual

Para los investigadores no queda duda de que la violencia sexual, que en el papel está prohibida por los estatutos internos de la guerrilla, fue cometida sistemáticamente en el marco del conflicto por todos los frentes de las Farc. La mayoría de casos que hasta ahora se han investigado se encontraron en el Bloque Caribe que tiene incidencia en La Guajira, Cesar, Magdalena, Sucre, Antioquia y Córdoba; el Bloque Sur, que opera en Caquetá, Putumayo y Amazonas; y el Bloque Magdalena Medio. Los mayores registros de víctimas en la Fiscalía, el 78 por ciento, son de mujeres que vivían en Antioquia.

Los abusos no solo eran cometidos por los jefes y no se limitaban a las mujeres que estaban en la filas. Las denuncias de campesinas víctimas de ataques sexuales de guerrilleros están aumentando en la medida en que el Estado ha logrado recuperar regiones enteras que antes estaban bajo la influencia de los ilegales. El expediente dice que la violencia sexual fue cometida con la “aquiescencia tácita o permisiva de los mandos, bien sea por acción o por omisión”.

A Ana* la acorralaron en su casa, cuando no estaba su esposo. Tocaron la puerta de la vivienda y como se negó a dejarlos entrar, amenazaron con asesinar a su hija de seis años. “Uno de ellos entró a la fuerza, golpeó a la niña con una patada, como tirando un balón, la golpeó con la cacha del fusil en la cabeza y la arrastró del pelo al único cuarto que había”. Allí la violó mientras su madre se quedó afuera llorando.

Además del control territorial, las Farc también abusaban de las mujeres cuando eran señaladas de colaborar con alguna de las otras partes del conflicto: de las 152 víctimas, la Fiscalía documentó 13 de estos casos. Una de ellas fue secuestrada por dos guerrilleros que la llevaron ante su jefe señalándola de darles información a los paramilitares. Un día después de mantenerla atada a un árbol, el jefe del frente la violó. “Al otro día vino otro de ellos y me empezó a quemar las piernas con un cigarrillo. Yo lloraba, les decía que no sabía nada. Entonces el que estaba fumando les hizo una seña a los demás. Volví a ser abusada”, cuenta la víctima. (Lea: 'Abusó de mí en mi propia casa, y nadie lo notó')

Oponerse al reclutamiento de los hijos era otra de las excusas que usaban los guerrilleros para cometer delitos sexuales. Eso le pasó a una madre que, con otras cinco mujeres, fueron a buscar a sus hijas reclutadas y las encontraron vestidas con pantalón camuflado y botas. Las recibió alias Karina quien trató de convencerlas de que lo mejor era que se las dejaran a las Farc. “Para qué quieren a sus hijas, lo único que van a hacer es llenarlas de nietos, en cambio acá van a ser unas mujeres fuertes y echadas pa’lante”, les replicó la guerrillera.

Como castigo, ese día a la madre la violaron cinco guerrilleros. Dos horas después de que terminó la pesadilla, la dejaron irse con su hija.

La Fiscalía investiga también casos de esclavitud sexual, como el de una joven a la que obligaban a subir, por lo menos tres días a la semana, al campamento guerrillero para tener relaciones sexuales con alias Limón. “Un día me dejó de llamar. Luego vi que un hombre de él, el que siempre me llevaba a la fuerza, ahora subía a otras niñas”.

El abuso de niños

Aunque desmovilizados afirman que las relaciones entre parejas del mismo sexo en la guerrilla están prohibidas, el órgano acusador ha encontrado historias de menores que fueron abusados por guerrilleros. En octubre del 2003, cuando Diego* aún era un niño y dormía en su cambuche, se le acercó ‘Ronald’ quien era su superior jerárquico. Comenzó a tocarlo y abusó de él. “Yo trataba de salirme, pero no era capaz. Él era el jefe de la escuadra y yo sentía que no podía hacer nada”.

MILENA SARRALDE D.
Redacción Justicia

@MSarralde

* Nombres cambiados

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