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Paz Colombia, la nueva fase de la ayuda de EE. UU.

Sábado 28 de mayo de 2016
Gobierno

Paz Colombia, la nueva fase de la ayuda de EE. UU.

Casa Blanca quiere destinar US$ 450 millones para posconflicto. Obama y Santos lanzaron estrategia.

Por:  SERGIO GÓMEZ MASERI | 

Reunión por el 'Plan Colombia' entre Juan Manuel Santos y Barack Obama, presidentes de Colombia y EE. UU. respectivamente.

Foto: EFE

Reunión por el 'Plan Colombia' entre Juan Manuel Santos y Barack Obama, presidentes de Colombia y EE. UU. respectivamente.

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El presidente Barack Obama ya se había jugado por la paz de Colombia el año pasado cuando nombró a Bernie Aronson como su Enviado Especial para acompañar las negociaciones en La Habana.

Este jueves subió las apuestas al anunciar un nuevo paquete de asistencia económica en el que solicita un aumento de los recursos para el país y hace énfasis en programas diseñados para el posconflicto.

Y lo hizo al más alto nivel posible: con un evento en la Casa Blanca en el que invitó a todo el “establishment” político de su país y buena parte del colombiano.

¨Esto no es un fin es el comienzo de una nueva etapa y como lo hicimos hace 15 años los acompañaremos otra vez¨, dijo el mandatario estadounidense en un discurso en el que varios notaron, no mencionó al expresidente Álvaro Uribe Vélez ni a George W. Bush a la hora de ofrecer créditos. (Lea también: Una fiesta colombiana en la Casa Blanca por el Plan Colombia)

Ese paquete de asistencia, que suma unos 450 millones de dólares, será presentado oficialmente al Congreso el próximo 9 de febrero cuando entregue su proyecto de presupuesto para el año fiscal 2017 (que arranca en octubre) y desde allí iniciará su trámite en el legislativo, que es quien tiene la última palabra.

En la propuesta, bautizada ‘Paz Colombia’, se incluyen recursos para apoyar la desmovilización de guerrilleros, el desminado, la expansión de programas de desarrollo alternativo a los municipios más afectados por la violencia y el fortalecimiento de las instituciones que se encargaran de impartir justicia y atender a las víctimas. La idea, dijo el presidente, es que Colombia sea un país sin minas en 5 años y se destinarán 30 millones de dólares especialmente para lograrlo.

Por supuesto, la ayuda de EE. UU. sigue incluyendo un importante componente para la lucha contra las drogas que se invertirá en interdicción, sustitución de cultivos y la erradicación manual de cultivos de coca.

Si bien el aumento de fondos no fue descomunal, sí se trata de un incremento considerable, especialmente en momentos de austeridad donde la tendencia en EE. UU. es al recorte y no a la expansión. (Lea la historia del Plan Colombia)

Este año a Colombia se le entregarán unos US$ 310 millones que fueron aprobados en diciembre pasado. En otras palabras, la propuesta de Obama implica US$ 140 millones adicionales o un 45 por ciento de incremento.

Pese a que el Gobierno colombiano esperaba más (unos US$ 500 millones), el presidente Juan Manuel Santos dejó claro desde su llegada a Washington que la ayuda de EE. UU. pesa por su calidad y no tanto por la cantidad.

Al mismo tiempo, la propuesta de Obama podría abrir una puerta que se estaba cerrando. Desde el 2008 a la fecha los recursos estadounidenses para el país venían cayendo año tras año y ahora comenzarían a subir. Dado que la estrategia está pensada con un ojo en el futuro el giro sugerido por Obama podría garantizar el compromiso de Washington por uno o dos lustro más.

 

La apuesta de Obama

Varios funcionarios de EE.UU. entre ellos Aronson, le dijeron a este diario que el Presidente hizo su apuesta pues considera que es lo correcto. (También: Los nuevos compromisos para segunda fase del Plan Colombia)

Pero sin duda ve en la paz de Colombia una manera de redondear su legado en América Latina que le suma a la normalización de las relaciones con Cuba. La propuesta de Obama es solo eso, una propuesta, y su tránsito no será fácil.

En gran medida porque el presidente ya no estará en el año entrante en la Oficina Oval para seguir empujando. En Washington la mayoría insiste en que el apoyo a Colombia siempre ha sido bipartidista y que por eso continuará con un demócrata o un republicano a la Casa Blanca en las elecciones de noviembre. Pero eso está por verse.

Además, hay otros dos factores que pesarán a la hora de determinar el futuro de esta nueva iniciativa. El primero, dice Dan Restrepo, exasesor de Obama para temas de seguridad nacional, es si habrá apetito para la paz, como lo hubo para la guerra. “Es una tendencia en este país, equivocada a mi juicio, de estar en las crisis más no en la estabilización. Y eso es un riesgo”, opina el exasesor. (Lea: El ocaso del glifosato en la era del Plan Colombia)

El segundo va de la mano de la nueva composición del Congreso de EE.UU. que ha cambiado en estos 15 años.

El grueso del partido republicano, que fue quien más empujó por el Plan Colombia y por el Tratado de Libre Comercio, hoy tiene un gran segmento de nuevos legisladores de corte nacionalista (Tea Party), al que no le interesan los temas de política exterior y carecen de un vínculo con el país, pues llegaron al Capitolio cuando ya esta iniciativa llevaba muchos años en funcionamiento.

Otro grupo compuesto por el ala más radical, no ve con buenos ojos las negociaciones de paz con un grupo al que consideran terrorista y por eso está en duda su respaldo. Dentro del grupo se destacan los que tienen herencia cubana, que están furiosos por haber escogido a la isla como sede y por el rol que se le otorgó a Venezuela. Ilean Ross-Lehtinen, representante a la Cámara por la Florida y que pesa en la Cámara Baja, hizo una declaración muy fuerte tras su reunión este miércoles con Santos en la que sostiene que no respaldará más recursos para Colombia mientras persistan las dudas sobre el acuerdo.

“Los miembros de las Farc tienen sangre de ciudadanos de EE. UU. en sus manos y deben ser enjuiciados por lo que han cometido. Estados Unidos deben mantener a las Farc en la lista de organizaciones terroristas. También le expresé al presidente Santos mi oposición a permitir a miembros de las Farc, que han participado en asesinatos y han sido parte de carteles de la droga, ser candidatos a cargos políticos”, dijo la legisladora. (También: Los momentos claves del Plan Colombia en estos 15 años)

Otros en el partido están preocupados por el aumento de los cultivos ilícitos y temen que estos se disparen aún más con la firma de la paz. Edward Royce, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara le pidió a Santos “pararse firme” para defender los éxitos alcanzados en estos 15 años y no hay duda de que la presión crecerá si el narcotráfico no se controla.

Pero aliados tampoco faltan. El representante demócrata Ruben Gallegos le dijo a este diario que él y muchos de sus colegas están listos para respaldar la paz en Colombia. De hecho, este martes 57 de ellos le pidieron a Obama comprometerse a fondo con los acuerdos de La Habana. Pero también existe un sector demócrata al que le incomoda, y bastante, que responsables de graves violaciones de Derechos Humanos cometidas tanto por las Farc como por la Fuerza Pública terminen en impunidad por cuenta del proceso de paz.

Curiosamente, muchos de los que apoyaban la guerra ahora se oponen a la salida negociada mientras que los que criticaban el Plan Colombia se han tornado en los mejores aliados para los tiempos de paz.

Aronson, en entrevista con EL TIEMPO, recordaba que el Congreso de EE.UU. está compuesto por 535 personas y que era imposible mantener a todos en una misma página.

No creo que con el ambiente actual del presupuesto se puede hablar de un Plan Colombia 2 y menos en el último año de Obama. Como ha sido antes las propuestas para cada año. Y aunque hay mucho apoyo en el Capitolio se elevarán fuertes inquietudes relacionadas a las estrategias alternativas de erradicación y la desmovilización efectiva de las Farc antes que su paso a otras organizaciones delictivas”, sostiene Cynthia Aronson, directora del programa para América Latina en el Woodrow Wilson Center.

Peter Schechter del Atlantic Council piensa algo parecido al indicar que Colombia encontrará suficiente respaldo entre los sectores más moderados de ambos partidos.

Aún así, los funcionarios colombianos tendrán que trabajar duro para buscar este nuevo bipartidismo que requiere el proceso de paz.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
@sergom68

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