Ser Pilo Paga es una oportunidad de cambio / Opinión

Ser Pilo Paga es una oportunidad de cambio / Opinión

Para el académico Felipe Barrera, este programa motiva la generación de movilidad y mezcla social.

fg

Estos son algunos de los primeros estudiantes beneficiarios del programa Ser pilo paga en Medellín.

Foto:

Archivo / EL TIEMPO

19 de agosto 2016 , 09:00 p.m.

El programa de Ser Pilo Paga, que otorga créditos condonables a personas provenientes de hogares con bajos ingresos (Sisbén 1 y 2) y con resultados altos en la prueba de Icfes (Saber 11), ha sido objeto de fuertes críticas recientemente.

En contraste con los detractores, creo que existen razones bien fundamentadas para pensar que el programa es una iniciativa importante y bien estructurada.

Estoy convencido de que Ser Pilo Paga puede tener un impacto importante no solo para los estudiantes beneficiados, sino también para el futuro del país.

Su idea general es buena. Muchos jóvenes provenientes de hogares con menores ingresos no tienen acceso a educación superior por problemas de restricción de recursos y acceso a crédito, y el programa ataca frontalmente esta situación al darles oportunidades a jóvenes que pueden navegar con éxito la educación terciaria.

Precisamente, son estos jóvenes –de hogares con bajos ingresos, pero con resultados altos en las pruebas de Saber 11– los que tienen un potencial enorme para contribuir a la sociedad como un todo.

Otra bondad importante del programa es la focalización en hogares pobres y estudiantes académicamente fuertes. En un trabajo que adelanté recientemente sobre becas en Camboya, encontré que esquemas de becas otorgadas basadas en resultados de pruebas de matemáticas y lenguaje (becas de mérito) inducen a las personas a completar más años de educación básica y producen más aprendizaje en los jóvenes beneficiados. En contraste, becas basadas en ingreso (becas focalizadas en pobreza) solo inducen a aumentos en años educativos (lo cual es positivo), pero sin resultados en aprendizaje.

Ese trabajo muestra que la forma óptima de otorgar becas es primero focalizarse en las personas pobres, y luego, entre ellas, encontrar a los de mejor rendimiento académico. Precisamente esta es la forma en que funciona Ser Pilo Paga.

Una de las críticas al programa es la baja cobertura: otorga 10.000 becas al año, lo cual no es una fracción pequeña respecto a la matricula total anual.

Adicionalmente, dada la naturaleza del programa, muchas personas –más que 10.000– están esforzándose para obtener la beca. Más importante aún, uno de los cambios que puede estar dando este programa es la generación de movilidad y mezcla social. El poder Ser Pilo no se puede medir con el número de estudiantes actuales; se debe medir con el potencial gran cambio que puede inducir en oportunidades para las siguientes generaciones de personas de hogares con menores ingresos.

Asimismo, está generando una gran mezcla social en el salón de clase. Ese es uno de los objetivos más importantes del sistema educativo: promover una sociedad cada día más unificada. A modo de ejemplo, en los años 60, Estados Unidos introdujo el programa de Acción Afirmativa, el cual daba prioridad de entrada a personas afroamericanas a universidades del país. Inicialmente, el impacto en términos de números fue relativamente pequeño; pero eso abrió la puerta a generaciones siguientes de afroamericanos a mayores y mejores opciones en educación terciaria, y fue el comienzo para atacar el problema de segregación (por supuesto, aún falta mucho camino por recorrer). Es la misma idea de Ser Pilo Paga.

La universidad pública

Una segunda crítica al programa es que induce el debilitamiento de la universidad pública. En contra de esta visión, lo que hace el programa es fortalecer la universidad pública de buena calidad (como la Nacional o la de Antioquia), la cual puede atraer estudiantes con muy buenos resultados académicos.

Precisamente, son estas universidades públicas de buena calidad en las que el país debería invertir de forma importante y activa. La gran disyuntiva ahora es consolidar en un número menor las universidades públicas, dejando en el sistema solamente aquellas de excelente calidad. Pero esta discusión está por fuera del programa.

Por supuesto, Ser Pilo Paga por sí solo no es la solución al problema de acceso a educación terciaria. Estoy convencido de que el Ministerio no lo toma como el único instrumento a su disposición. Asimismo, puede ser sujeto de mejoras.

En una discusión reciente con amigos, surgió una idea de hacer que los estudiantes hagan listas de un número determinado de universidades privadas y públicas (cuatro, cinco) a las cuales les gustaría ir, y realizar sorteos entre ellas para así garantizar que los cupos del programa se distribuyan igualmente entre las públicas y privadas.

También es importante que el Gobierno vigile el precio de matrículas de universidades privadas, dado que el programa provee incentivos poderosos para el aumento de precios (tal como lo evidencian los excelentes trabajos de Susan Dynarski o Stephanie Cellini para Estados Unidos).

A pesar de estos ajustes, el programa Ser Pilo Paga es una de las inversiones más sensatas y claras que el país puede estar haciendo. Todos mis respetos, Ministra.

FELIPE BARRERA-OSORIO
Profesor asistente. Escuela de Educación, Harvard University

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA