‘Le dejo a mi sucesor un país sin Farc’: Juan Manuel Santos

‘Le dejo a mi sucesor un país sin Farc’: Juan Manuel Santos

Habla de lo que fue y lo que será de su Gobierno. Además, de la situación venezolana. Entrevista.

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia

‘Infortunadamente lo que hemos visto es un desconocimiento de la institucionalidad democrática de Venezuela’, dice el presidente Santos.

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César Carrión / Presidencia de la República

06 de agosto 2017 , 12:00 a.m.

Al comenzar su último año de gobierno, el presidente Juan Manuel Santos señala en esta entrevista sus derroteros para los meses finales de su mandato y advierte que el Gobierno no tiene candidato.

Su primera gran aspiración consiste precisamente en que su sucesor “siga construyendo sobre lo construido. Construir paz y promover la reconciliación nacional. No perder el impulso y la prioridad dados a la educación. Seguir invirtiendo en infraestructura. Ser responsable en lo económico pero audaz en lo social. Debe actuar con la razón más que con la emoción. Debe defender nuestra riqueza ambiental. Consolidar y fortalecer nuestro liderazgo en el mundo. Evitar los extremismos. Y mirar con benevolencia los errores de sus antecesores”.

Pero, con respecto a su sucesor, parlamentarios del partido de ‘la U’ han dicho que usted los instruyó para que apoyen al candidato presidencial que respalde el proceso de paz. ¿Eso es así?

Mi invitación a ‘la U’, como a todos los colombianos, es a consolidar lo alcanzado y avanzar en la construcción de paz, tarea que va a requerir varios gobiernos.

¿El exministro Germán Vargas Lleras podría llegar a reunir esas condiciones que usted señala y convertirse así en el candidato del Gobierno?

El Gobierno no tiene candidato. Y, si el doctor Vargas Lleras es el elegido, estoy seguro de que construirá sobre lo construido porque fue parte de este gobierno.

Muchos dirigentes, incluido su negociador de paz en La Habana, Humberto de la Calle, han criticado el silencio del doctor Vargas Lleras sobre el proceso de paz. ¿Usted cree que él está suficientemente comprometido con el proceso de paz?

De lo que estoy seguro es de que no hará marcha atrás. La paz es irreversible.

El mismo doctor De la calle ha dicho que el candidato presidencial debe ser producto de una coalición de los sectores políticos que apoyen la paz. ¿Concuerda esa teoría con su posición?

Sí. Cualquiera que sea el presidente será necesariamente el producto de una coalición y deberá seguir consolidando la paz.

Su partido, el partido de ‘la U’, no tiene candidato presidencial. ¿Debería hacer esa coalición con el Partido Liberal?


No me ponga a intervenir en política.

Comienza usted su último año de gobierno. En los 7 años que han trascurrido, ¿usted cuáles señalaría como sus principales obras de gobierno?

Mi primera prioridad ha sido mejorar la educación. Y había mucho por hacer. Imagínese, ¡los colombianos más pobres tenían que pagar por la educación de sus hijos en los colegios públicos!

Y, en este campo, ¿qué hizo?

Pues, nada menos que ahora la educación es gratuita hasta el grado 11.

Pero, al margen del avance en gratuidad, ¿qué ha hecho su gobierno en educación?

¡Muchísimas cosas! Antes, solo 37 de cada 100 muchachos tenían acceso a la educación superior; ahora, más de 50 de cada 100 tienen esa posibilidad. Creamos el programa De Cero a Siempre porque la educación arranca desde que se nace. Tenemos más de 30.000 muchachos de estratos bajos becados en las mejores universidades del país con Ser Pilo Paga. La calidad ha mejorado. Así lo demuestran las pruebas nacionales e internacionales. Construimos más aulas que cualquier gobierno. Instauramos y hemos venido implementando la jornada única, clave para mejorar la calidad. El país ha avanzado y no puede perder ese impulso. Nos falta mucho. Vamos a hacer más en este año.

¿Qué otra tarea será primordial en el año que resta de su gobierno?

La infraestructura. Colombia no tenía la infraestructura necesaria para crecer. Hemos hecho una verdadera revolución. Diseñamos la política de 4G para por fin salir de ese atraso. Desde 2010 hemos construido más de 2.500 kilómetros de dobles calzadas. Esto significa miles de empleos, menores costos de transporte y más seguridad para los usuarios. También hemos intervenido las vías terciarias y vamos a construir muchas más para conectar el campo con las ciudades. Y no solo son las carreteras. Los aeropuertos y los puertos también se modernizaron.

Hay sectores que opinan que en materia de tecnología no hemos avanzado…

Es todo lo contrario. Cuando comenzamos el gobierno, el atraso también se veía en materia de tecnología. Hoy, todos los municipios del país están conectados con fibra óptica y banda ancha. ¡Entramos al siglo 21!

Hoy hay más de 5 millones de personas que superaron la pobreza

Sobre construcción de vivienda, ¿cuál es el balance actual?

Tener vivienda propia es el sueño de toda familia. Ya hoy, un millón trescientos mil familias lo cumplieron; la mitad, con apoyo del Gobierno. Nadie creía que fuera posible construir y entregar casas gratis. Pues lo hicimos. Para el año entrante serán más de 130.000 familias beneficiadas. Y más de 6 millones de personas pudieron tener algo tan esencial como agua potable y alcantarillado en sus casas.

Se redujo mucho la pobreza. Falta camino, por supuesto. Pero, hoy hay más de 5 millones de personas que superaron la pobreza. La pobreza extrema se redujo a la mitad. Y hay menos desigualdad.

Parecería que uno de los temas de mayor preocupación del país es la salud. Y, ciertamente, son muchísimas las quejas. ¿Por qué no mejora el servicio de salud en el país?

Entiendo la preocupación y la comparto. En salud, lo primero es garantizar el acceso. Hace 10 años, 25 por ciento de la gente no tenía derecho a enfermarse porque no tenía servicio de salud. Hicimos de la salud un derecho fundamental y hoy tenemos cobertura universal. Eso se refleja en menores índices de mortalidad infantil y, en general, de la salud. Controlamos los precios de los medicamentos. Es cierto que debemos hacer más. Vamos a poner todo el esfuerzo en mejorar la calidad y la oportunidad.

Ahora, al margen de los avances que usted señala en educación y en infraestructura, lo cierto es que para el futuro, su gran obra será la paz…

Pues, haber puesto fin al conflicto con las Farc es algo que los colombianos esperábamos durante décadas. Muchos creían que era imposible. Hoy, el Hospital Militar ya no tiene heridos en combate. Las Farc entregaron sus armas y empiezan su tránsito a la legalidad en democracia. Le dejo a mi sucesor un país sin Farc. La paz la construimos entre todos, y lo estamos haciendo con inversión, con presencia del Estado en las zonas de conflicto, con el regreso de los desplazados a sus tierras.

¿En síntesis, usted cómo resumiría sus metas fundamentales para el último año de gobierno?

Nos falta mucho por hacer, en todos los campos que le acabo de mencionar, debemos hacer mucho más. Voy a trabajar sin descanso, cada minuto, cada día de este año que me queda, para seguir avanzando en todos los frentes. Esa es la instrucción clarísima para todo el equipo de gobierno. Por ejemplo, tener las cifras de homicidios más bajas en 40 años no nos satisface. Tenemos que hacer mucho más por la seguridad de los colombianos, en particular la seguridad ciudadana. Ningún colombiano debería tener miedo de sacar el celular en el bus o de caminar de noche; ninguna mamá debería tener miedo por la seguridad de sus hijos en el parque. En eso nos vamos a enfocar.

¿Esa, la inseguridad, y la corrupción son dos grandes problemas que debe afrontar?

Vamos a redoblar y fortalecer la lucha contra la corrupción. Con nuevas y más duras normas en materia de extinción de dominio, les vamos a pegar a los corruptos donde más les duele: el bolsillo. Y, por supuesto, los colombianos tenemos que, juntos, construir la paz y la reconciliación.

La opinión pública en las grandes ciudades transmite muchas quejas sobre la situación económica. Hablo de pequeña economía: el mercado, el estudio, la salud... ¿Le preocupa el estado de esa economía?

Me preocupa y me ocupa. Sé que las cosas no son fáciles para muchos colombianos. El primer semestre fue difícil. Pero los fundamentales de la economía los hemos fortalecido. Son buenos, así lo aprecian las calificadoras de riesgo y los inversionistas, como quedó demostrado en la emisión de bonos del miércoles pasado.

¿Pero, y la pequeña economía?

El segundo semestre será mejor y el año entrante, aún mejor.

Los gremios en general son muy pesimistas sobre el futuro inmediato de la economía. ¿Tienen razón en su percepción?

Si nos aferramos al pasado reciente, sí. Pero si miramos las perspectivas y las oportunidades que tenemos, no. Le doy un ejemplo: tenemos la tasa de inversión más alta de toda América Latina, que es lo que determina el crecimiento futuro.

Sobre este decaimiento, ¿a qué atribuye usted el bajonazo en las cifras de la industria y el comercio que reporta el Dane?

Al coletazo del peor choque externo que hemos sufrido desde la gran depresión de la década de los 30, por la caída del petróleo; al peor fenómeno del Niño, a la turbulencia en la región. Pero, lo más difícil ya pasó. Hacia delante se nos abren oportunidades para avanzar y crecer más rápido.

Pero ¿con qué tipo de medidas?

El mejoramiento en la infraestructura, en la educación, en la competitividad; el mejoramiento en la calidad de nuestras políticas públicas con el ingreso a la Ocde, el mantenimiento de reglas de juego claras. Es lo que debemos hacer para mantener la confianza y el liderazgo que tenemos como destino de inversión en el continente. La paz va a ayudar mucho.

Usted menciona la caída de los precios del petróleo. ¿Por qué ha sido tan difícil para el país la sustitución de los ingresos que provenían del petróleo?

Siempre hay un rezago. Pero fíjese en que las exportaciones crecieron 20 % en el primer semestre de este año. Y, en junio, las exportaciones industriales crecieron 5,7 % Eso es muy positivo.

Para tratar de reactivar la industria, el Gobierno lanzó los programas conocidos como el Pipe 1 y el Pipe 2, que incluyen rebaja de aranceles de importación de maquinaria y beneficios para el campo. ¿Sí han dado los resultados que esperaban?

Yo creo que sí. De no haber tomado esas decisiones, no estaríamos creciendo muy por encima del promedio latinoamericano.

Al comienzo de este diálogo, usted también mencionó el ingreso al club de países que integran la Ocde. ¿Eso será posible antes de terminar su administración?

Ese es nuestro objetivo.

Regresemos al tema de la paz: en 8 días termina el plazo para la extracción de los contenedores de la ONU con las armas de las Farc. ¿Qué significado tienen esos actos?


Enorme. Es el fin de las Farc como grupo armado, es el verdadero fin del conflicto. Volteamos la página y podemos avanzar en la construcción de la paz.

¿Y qué viene ahora para los guerrilleros que tienen que abandonar las zonas de concentración?


Las zonas veredales se terminan con la salida de las armas que ya se está dando y terminará la semana entrante. Se convierten en espacios de reincorporación a la vida civil y a la legalidad. Ese es el gran reto.

De todas maneras hay quienes se quejan del retraso del Gobierno en la reglamentación del acuerdo de paz...

Para una guerra de 53 años, el retraso de días o semanas es totalmente irrelevante. Muchas veces, las demoras ocurren porque del afán no queda sino el cansancio y queremos hacer las cosas bien. Muchas veces nos autoimpusimos plazos demasiado perentorios. Los acuerdos se están cumpliendo y se van a terminar de cumplir.

Otro tema: ¿el retiro de Aurelio Iragorri como ministro de Agricultura no deja huérfano el proyecto de ley de tierras, que ni siquiera ha sido presentado?

El ministro Iragorri ha hecho una labor extraordinaria. Esta semana va a anunciar que cumplió en un año la meta que tenía para 4: sembrar un millón de hectáreas adicionales en todo el país. La ley de tierras se está consultando con todos los sectores para que tenga el consenso y dé tranquilidad a todos.

Sobre la posición de Colombia frente a la crisis de Venezuela, ¿qué significa que Colombia desconozca la designación de una constituyente?

Esa constituyente fue ilegal y, por lo tanto, todas sus decisiones serán ilegales. Todo lo que pase en Venezuela nos afecta para bien o para mal. Nuestra solidaridad con el pueblo venezolano es inquebrantable.

¿Cree usted que el Gobierno de Venezuela se ha convertido en la única dictadura que existe en América?

Infortunadamente, lo que hemos visto es un desconocimiento de la institucionalidad democrática de Venezuela. La democracia y el respeto por los derechos humanos desaparecieron. Hago votos por su pronto restablecimiento de manera pacífica.

El expresidente Uribe y el presidente Maduro coinciden en atacarlo con vehemencia, ¿usted qué opina?

Que algo debo estar haciendo bien. Ratifico mi honrosa pertenencia al extremo centro y a los postulados de la tercera vía.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO

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