El 2012 será un año de mayor tensión entre Uribe y Santos
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM | 8:08 p.m. | 28 de Enero del 2012
Temas judiciales y políticos marcarán la relación. Algunos creen que el rompimiento es inevitable.
Las relaciones del expresidente Álvaro Uribe con el presidente Juan Manuel Santos se moverán este año con mucha intensidad alrededor de dos escenarios: la política y los estrados judiciales.
A juzgar por lo que ha ocurrido, en la medida en que la Justicia vaya resolviendo los procesos de Andrés Felipe Arias, Bernardo Moreno, Luis Carlos Restrepo y María del Pilar Hurtado, miembros del círculo más estrecho de Uribe, es muy probable que aumente la tensión entre el exmandatario y su sucesor.
"Haga algo, por favor, no permita esta venganza criminal expresada a través de persecución política", le pidió Uribe a Santos esta semana, cuando Restrepo se aprestaba a concurrir a una diligencia judicial en la que, según advirtió la Fiscalía, se le imputarían cargos por varios delitos asociados con supuestas falsas desmovilizaciones.
El punto más crítico tuvo lugar la semana pasada, cuando la Presidencia de la República se constituyó en víctima en el proceso penal de las falsas demovilizaciones. Uribe dijo que, a través de esa decisión, el Gobierno "presiona" y se "alía" con la Fiscalía para presumir la culpabilidad de Restrepo en los hechos que se le imputan.
El gobierno de Santos ha dicho que no puede interferir la Justicia. El ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, aseguró que desde el 7 de agosto hay instrucciones claras del presidente Santos de un "respeto absoluto por la Justicia".
Armando Benedetti, expresidente del Congreso, afirmó que la relación de Uribe y Santos "tiene una dinámica que no tiene arreglo". A su juicio, la división entre los dos "se reflejará en las elecciones de 2014; allí Uribe apoyará a otro candidato presidencial, incluso, acompañará listas al Senado distintas a las que lleve Santos".
Relación deteriorada
El de Restrepo no ha sido el único episodio que ha sacado a flote las tensiones que se han venido acumulando entre los dos líderes naturales del Partido de la U.
El asilo del que Hurtado, exdirectora del DAS, goza en Panamá, también ha provocado ruidos. Atendiendo el pedido de la Fiscalía General, la Cancillería solicitó la extradición de la exfuncionaria acusada de participar en las 'chuzadas'. Esto generó malestar en círculos cercanos al expresidente.
Juan Carlos Vélez, senador de La U muy cercano a Uribe, reconoció que la relación del exmandatario con su sucesor "está muy deteriorada". Agregó que si bien ha habido gestos de reconocimiento público de Santos a su antecesor, conviene que el Jefe de Estado "busque un acercamiento con Uribe y a futuro su apoyo en un eventual proceso de reelección".
Pero hay conocedores de la política que, como Lucho Garzón (vocero del Partido Verde), creen que es más fácil casar "a un cristiano con un musulmán que restaurar la confianza entre Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos".
La historia política de Colombia está colmada de ejemplos de exmandatarios que murieron en su ley, peleando. Desde los albores de la República, Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander son la más categórica demostración. La diferencia aquí es que el presidente Santos parece aumentar cada día la frecuencia de su mantra: "Nopecu, nopecu, nopecu... (No peleo con Uribe)".
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