El nuevo espacio político que la oposición se ganó

El nuevo espacio político que la oposición se ganó

A partir de este 20 de julio se estrenan en Congreso las reglas para el ejercicio de este derecho.

Curules en el Congreso

Aunque la oposición tendrá diversos escenarios para ejercer su derecho, el Senado de la República puede ser el lugar en que sea más notoria.

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Diego Caucayo / Archivo EL TIEMPO

30 de junio 2018 , 08:35 p.m.

Oposición política siempre ha existido en Colombia. Por décadas, liberales y conservadores eran a veces aliados y a veces opositores, pero en el fondo eran casi lo mismo.

Ahora, además de que hay una oposición recargada por el momento que vive el país y su reciente éxito en las urnas, su ejercicio tendrá un estatus jurídico que la hace singular.

La ley por fin desarrolló el precepto constitucional de que la oposición “es un derecho fundamental autónomo que goza de especial protección por el Estado y las autoridades públicas”.

Hay razones entonces para hablar y advertir de la oposición que los colombianos verán los próximos cuatro años, de la que no hay muchos antecedentes.

Aunque desde 1991, cuando llegó el M-19 al Congreso, comenzó a gestarse en el país una oposición de izquierda con mayor fuerza que antes, la de hoy es mucho mayor. Más protagónica.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha confirmado todavía las credenciales a todos los senadores elegidos, pero hasta ahora las cuentas dan un total de por lo menos 25 senadores que estarían en este bloque de la centroizquierda, así: 5 de Farc, 5 del Polo, 10 de Alianza Verde, 4 de Decentes (petristas) y el propio Gustavo Petro, quien estrenará una norma constitucional y se convierte en senador por el hecho de ser el segundo en la elección presidencial.

La contabilidad sobre las curules en el Senado se ha venido convirtiendo en el principal indicador de la correlación de fuerzas en el Congreso, ya que es allí donde están los principales líderes. Las cabezas de las facciones.

A la luz de los primeros resultados conocidos, es posible asegurar que no será fácil ver a todos estos sectores de izquierda actuando al unísono en esta corporación. Como un bloque homogéneo de oposición. Inclusive, en algunos casos, estos matices más bien podrían comportarse como competidores, por razón de sus singularidades ideológicas o aspiraciones políticas.

Basta recordar lo que fue la resistencia del senador del Polo, Jorge Enrique Robledo, a apoyar la candidatura presidencial de Petro. Prefirió votar en blanco y alegó razones de “confianza”.

O los compromisos que los ‘verdes’ le hicieron firmar a Petro, en mármol, para apoyar su candidatura, tales como que respetaría el orden jurídico, que no convocaría una asamblea constituyente y que sería responsable con las finanzas.

Lo más seguro es que Petro, no obstante haber obtenido más de 8 millones de votos en la segunda vuelta presidencial y haberse ganado por derecho propio la curul en el Senado, no va a ser el gran y único jefe de la oposición.

El Estatuto de la Oposición, ley que está a punto de entrar en vigencia, les otorga a los partidos de oposición con personería jurídica o movimientos significativos de ciudadanos con representación en las corporaciones públicas de elección popular, el derecho de réplica, derecho a representación en mesas directivas, a espacios en los medios de comunicación y a financiación de sus actividades, lo cual supone un necesario acuerdo entre todos para el ejercicio de estos privilegios.

Y, aunque la oposición tendrá diversos escenarios para ejercer, el Senado puede ser el lugar en que sea más notoria.

Y allí ya está claro que, aunque Petro haya llegado con una alta votación, no por eso va a contar con la vocería, ni siquiera, de sus aliados, mucho menos la de rivales como Robledo, líder del Polo.

Tampoco quiere ser vocero de los integrantes del partido Farc, según se le ha oído decir.

Robledo, cuyo liderazgo en el Senado es innegable, además de ser un claro competidor de Petro en varias lides, le dijo a EL TIEMPO que no duda que varios partidos de izquierda se declararán en oposición, “pues son proyectos políticos diferentes”. Eso sí, admitió que para algunos temas va a haber coincidencias. Pero insistió en que será una oposición con “matices”.

Antonio Sanguino, senador de Alianza Verde, no obstante reconocer la gran votación de Petro, dijo que lo que se ve venir es “un gran acuerdo político de todos los sectores de izquierda” para coordinar el ejercicio de la oposición.

Petro, el líder de izquierda más votado hasta ahora, advirtió que va al Senado en cumplimiento de la ley, pero no para aprobar “articulitos” de leyes, sino para agitar la movilización popular. Y ya comenzó: “Que agosto sea el mes de la gran y hermosa movilización ciudadana por la paz”, trinó hace dos días.

POLÍTICA

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