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'¿Te alcanzas a imaginar un país en paz, hijo?': Clara Rojas

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Clara Rojas

Rojas propone que a la sociedad civil se la involucre en todo lo relacionado con el logro de la paz.

Una reflexión sobre el país y la posibilidad de paz, es lo que hace la exsecuestrada en este libro.

A manera de conclusión

Habrá paz en Colombia el día en que nos resolvamos definitivamente a alcanzarla. No está a la vuelta de la esquina. No es una tarea fácil. (Lea también: 'El tema del secuestro ya lo tengo agotado': Clara Rojas)

Pero tampoco es imposible. Ya llevamos tres procesos fallidos, pero recuerda, hijo, que el inventor del bombillo lo intentó al menos cien veces hasta obtener la luz.

La esperanza no podemos perderla, porque ese día habremos perdido todo.

Recuerda que cuando yo estaba en la selva, mantuve siempre la esperanza y la fe de reencontrarte a ti y a la libertad y cada día, justo al despertar, sigo dando gracias a Dios por este milagro de vida.

En Colombia hay gente capaz, recursiva, inteligente. Hay que conformar equipos en torno de la idea de la paz. No podemos dejarle el tema solo a un puñado de personas o de intelectuales. Todos nos tenemos que involucrar.

Colombia es nuestra casa y así el Presidente tenga la llave maestra en el bolsillo, resulta que todos tenemos copia, porque es nuestra casa y sin duda la queremos en paz.

Podemos usar la llave con nuestras ideas, pensamientos, reflexiones, deseos, sueños y, por supuesto, acciones.

Elementos para el debate

El primer paso sería poner el tema para la discusión, para el debate. Para plantear escenarios posibles, propuestas. Este ya sería un gran avance.

También podríamos ser un poco atrevidos y sugerirles a las Farc y al Eln:

-Reflexión.

-Arrepentimiento y que asuman responsabilidades.

-Reunirse en una conferencia final, para que efectivamente todos
sus miembros se comprometan a:

l. No secuestrar más personas, ni con fines económicos, ni menos extorsivos, ni políticos.

2. Cortar definitivamente sus vínculos con el narcotráfico.

3. Dejar las armas de manera definitiva y, finalmente,

4. Iniciar un proceso de paz con el Gobierno con el fin único de resolver definitivamente el problema y reincorporarse de manera real en la vida normal, asumiendo los cambios que esta decisión requiera.

Ganas de comprometerse

En otras palabras, seguir, en este punto, el ejemplo del M-19. Ya han seguido todo lo malo, podrían intentar algo nuevo, asumir ahora lo bueno que también tuvieron y que fue dejar definitivamente las armas y comprometerse con el país. Dar la cara. Por supuesto, hacer una lista de reclamos y agravios, de todo lo que crean que deben reclamar, a ver qué es lo que tienen que decir sesenta años después, y hacerla pública, a ver si al menos les sirve de desahogo.

Al Gobierno, que tenga oídos para escuchar, ojos para ver, corazón para sentir y ganas de comprometerse, actuar y definir:

-Que establezca una política de paz, como decisión de Estado, fuera de los vaivenes de la coyuntura electoral. Que llame a representantes de todos los partidos políticos a comprometerse en este esfuerzo nacional.

-Integrar la estrategia de paz con la política de seguridad del país, para hacerlas compatibles.

-Generar un consenso a nivel nacional sobre la no repetición de errores en eventuales procesos de paz: no permitir treguas de ninguna especie; no conceder zonas de distensión; buscar un espacio en el exterior para entablar diálogos con el fin único de lograr la dejación total de armas y establecer las condiciones para la reincorporación de guerrilleros a la vida normal. Este espacio sería por un periodo muy corto, un mes, renovable por periodos iguales hasta por seis meses. Buscar voceros del Gobierno y una comisión asesora que apoye a esos voceros de manera permanente, preferiblemente colombianos, que entiendan el conflicto y la idiosincrasia nuestra (la de ambas partes).

-Realizar un referéndum que consulte si el pueblo de Colombia estaría de acuerdo en conceder indulto y amnistía a todos los guerrilleros y/o solo a los miembros del secretariado o solo a los guerrilleros rasos, de la misma manera como se hizo con el M-19, siempre que no estén sindicados de delitos de lesa humanidad.

-Explorar la posibilidad de realizar un referéndum para una nueva constituyente, si es que eventualmente se llegare a necesitar.

-Asumir en el Presupuesto Nacional los recursos para reincorporar a los miembros de las Farc y el Eln, una vez se comprometan a no secuestrar, a cesar sus vínculos con el narcotráfico y una vez hayan entregado efectivamente todas las armas y cumplan con los requerimientos que el Gobierno establezca para ese proceso.

-Escuchar de manera activa a todas las víctimas de las Farc y el Eln, para que les presenten arrepentimiento por todo el dolor y daños causados y sufridos. Crear un fondo con todos los dineros resultantes de la expropiación del narcotráfico para reparar, no solo de manera simbólica a todas las víctimas, sino de manera compensatoria. Asimismo, nutrir ese fondo con el resultado de la fundición de todas las armas entregadas.

-Crear en el sistema especializado de justicia fiscales y jueces competentes para analizar de manera conjunta la responsabilidad penal de las Farc y de sus miembros en los delitos de lesa humanidad y en todos los demás tipos penales en que hayan incurrido.

-Realizar todo lo referente a la paz de manera transparente y con la presencia permanente de los medios de comunicación para que el país tenga la oportunidad de seguir los desarrollos del proceso.
Por supuesto, esta presencia habría que reglamentarla, de manera que se defina un protocolo mínimo de acción, con participación de ellos mismos para que indiquen en qué creen que fallaron en procesos anteriores y qué podría mejorarse.

-A la sociedad civil se le podría hacer el llamado a soñar y desear la paz con todas sus fuerzas, en suma, a involucrarse de manera permanente en foros, debates constructivos, análisis de coyuntura, planes de emprendimiento, procesos de resocialización, redes sociales constructivas. Y quizá muchas cosas más que ahora no se me ocurren, pero que sin duda con su aporte se podrían hacer.

-A los jóvenes y niños, hijo, pedirles que estén alerta, de la misma manera como cuando van de paseo y están constantemente preguntando cuánto tiempo hace falta para llegar. De igual manera, soñar que la paz es posible y pensar en los niños que juegan en la calle y que corren riesgos absurdos y forzados, de manera más solidaria y más inclusiva.

¿Te alcanzas a imaginar, hijo, un país en paz? ¿Un país donde diariamente en la primera página del periódico aparezcan noticias realmente divertidas: deportes, música, tecnología, salud, entretenimiento, nuevos emprendimientos? ¡Ese ya sería otro periódico y, por supuesto, otro país! ¡Y qué decir de los titulares de la radio y la televisión!

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