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Simón Gaviria: el presidente más joven de la Cámara de Representantes

Por: JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ SUBEDITOR ELTIEMPO.COM | 7:54 p.m. | 22 de Julio del 2011

Simon Gaviria

"Hay que concentrarse en lo que uno está haciendo y no en lo que podría hacer", dice.

Foto: Mauricio Moreno / CEET

A los 30 lidera la Cámara de Representantes y sigue a grandes pasos los logros de su padre.

Es difícil ver a Simón Gaviria de mal genio. Siempre tiene una sonrisa y un abrazo que ofrecer como elementos indivisibles de una espontaneidad que dista de la frialdad y seriedad que han caracterizado a su padre, el ex presidente César Gaviria Trujillo.

Quizás no ha perdido la esencia de ese niño juguetón que correteaba por los pasillos de la Casa de Nariño con su hermana María Paz, durante el mandato que en 1990 les dio a los colombianos una publicitaria bienvenida al futuro.

Simón, como lo llaman todos, es una caja de alegría. Acepta las bromas de buena manera, es buen confidente de sus colegas y todos sus allegados saben, aunque él no lo acepte oficialmente, que su gran apuesta es ser Presidente de la República.

"Hay que concentrarse en lo que uno está haciendo y no en lo que uno podría hacer", dice Gaviria, como para despistar a quienes insisten en tener detalles de sus planes.

Su elección como presidente de la Cámara se facilitó en gran parte porque el Partido Liberal lo postuló como el candidato único de esa colectividad en febrero pasado y porque este ambiente de unidad nacional no permitió que otra aspiración tomara forma. El resultado: 160 de los 166 votaron a su favor. Los otros seis no fueron ese día.

No importaron sus escasos 30 años ni su poca experiencia en asuntos legislativos, pues solo lleva cuatro años como legislador.
Pesó más su personalidad, su ambición política y, por supuesto, su apellido, aunque él no lo admita.

"Mi madre (Ana Milena Muñoz) siempre nos ha dicho que aprovechemos las oportunidades que nos da la vida para formarnos académicamente" y no para tomar ventajas en política, dice.

Jorge Martínez,
su asesor político, dice que el nuevo presidente de la Cámara se caracteriza por ser "puntual, disciplinado y experto en el manejo de equipos. En su oficina, mantiene un tablero con las funciones de cada uno de sus colaboradores, las tareas asignadas y los plazos de entrega para ejercer un control estricto".

Desde luego, son muchas sus virtudes, pero, como todo ser humano, tiene defectos. El más notorio de ellos es que se mide mucho a la hora de echarse la mano al bolsillo. Algunos lo han visto en el restaurante argentino Patagonia pidiendo solo un bife de chorizo para compartir entre dos, con la poco convincente excusa de que no tiene mucha hambre.

Su padre, el ex presidente Gaviria, sufrió mucho cuando su hijo mayor 'mataba' la ansiedad con cajetillas y cajetillas de Marlboro que por varios meses afectaron su rendimiento en la cancha Campín 5, donde suele jugar picaditos casi todos los sábados con amigos y espontáneos, con quienes se muestra como el más sencillo de todos.

Incluso, muchos recuerdan que Simón, todo un hijo de ex presidente y con una inocultable pinta de 'gomelo', obedeció calmado el llamado de atención de un carpintero que, en medio de un partido, a todo pulmón le gritó: "¡Pero marque, papito, marque!".

Y, en efecto, Gaviria corrió y corrió hasta recuperar el balón.
¿Qué visión tiene de país? Gaviria sostiene que Colombia debe concentrarse en dos temas fundamentales en el siglo XXI: los derechos de los consumidores y la preservación del medio ambiente.

"Él tiene claro que es un servidor público y la visión que tiene del poder es que la política es importante si está al servicio de los ciudadanos", dice Yolita Herrera, una de sus tres asesoras.

Antes de matricularse en la política, este pereirano se desempeñaba como analista financiero en una importante firma de inversión en Nueva York. Había terminado sus estudios de Economía en la Universidad de Pennsylvania y su tesis sobre la
reforma pensional había sido laureada.

Pero regresó al país en el 2005 y apoyó las aspiraciones políticas de Enrique Peñalosa en la fracasada campaña al Congreso del 2006. Fue un movimiento político con el que buscó tomar distancia de su padre para reclamar que se había iniciado en política por sus propios medios.

En ese entonces, solo él y David Luna lograron de forma apretada dos cupos en la Cámara de Representantes, lo que los convirtió en una de las bancadas más pequeñas, pero efectivas, del legislativo.

Logró sacar adelante la ley de insolvencia, que les permitió a los morosos tener un salvavidas, e inició un arduo estudio de ley de Internet para regular el comercio electrónico. Hace menos de un año, sacó adelante la ley de la portabilidad numérica, que les permitirá a los usuarios de la telefonía celular ser dueños de sus números, así cambien de operador.

El año pasado regresó al Partido Liberal, aprovechando que su padre había renunciado a la jefatura de esa colectividad y atendiendo el consejo de un amigo que le propuso al senador Juan Manuel Galán revivir la alianza política que tuvieron sus padres: el inmolado Luis Carlos Galán y el ex presidente César Gaviria.

En noviembre pasado se casó, en dos ceremonias (una realizada en Bogotá y otra en Cartagena), con Margarita Amín, eventos que, por supuesto, se convirtieron en cumbres políticas y en las que se filtró buena parte del plan que tiene el más joven de los presidentes que ha tenido la Cámara de Representantes.

Simón no siente nostalgia de la Casa de Nariño y asegura que vive agradecido de la vida por esa oportunidad de crecer en la sede del Gobierno Nacional. Recuerda, con risas, que utilizaba sus maletas y cuadernos para armar improvisadas canchas de fútbol y jugar con sus escoltas. "No me volví grande por estar ahí. Para mí, fue como vivir en un parque".

Algunos de sus asesores y allegados estiman que Simón se presentará al Senado en el 2014 y cuatro años después hará todo lo posible por meterse en el grupo de los presidenciables, para hacer un esfuerzo definitivo por volver a la Casa de Nariño en el 2022.

Le podrían decir, en ese momento, que aún está muy joven para llevar los destinos del país, pero él podrá persuadirlos si les recuerda que en el 2011 logró convertirse en el presidente más joven de la Cámara de Representantes. ¿Será la juventud un punto menos o un punto más?

JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ

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