Mayo 9 de 2008
Levantan sellos en consultorios del Congreso cerrados tras muerte de José Fernando Castro Caicedo
Dos horas después de que la Secretaría de Salud decidió que no podían funcionar porque almacenaban medicamentos vencidos, el Ministerio de Protección Social consideró que la medida no era procedente.
En una inspección al lugar, la Secretaría de Salud encontró además graves fallas en bioseguridad y equipo médico en mal estado.
Sin embargo, para el Ministerio de Protección, no había ninguna irregularidad en el manejo de los medicamentos porque a pesar de estar vencidos se encontraban en los consultorios mientras se adelantaban los procedimientos para su destrucción.
La muerte de Castro, cuyas exequias se cumplirán hoy, evidenció varias fallas en la atención médica del Congreso. La ambulancia que solicitaron sus colegas nunca llegó y el equipo médico del parlamento fue insuficiente para el procedimiento que requería el congresista.
Lo que encontró el secretario de Salud, Héctor Zambrano, es que los dos consultorios ni siquiera están registrados ante esa entidad.
Además, los dos sitios tienen fallas en bioseguridad. "Eso significa que hay un riesgo grande de que pacientes que reciban atención médica en estos sitios puedan terminar contagiados por algún virus", dijo el funcionario.
Igualmente, se hallaron medicamentos vencidos como el suero, la penicilina y la epinefrina, que es una medicina necesaria para reanimar al paciente.
Pero eso no es todo, las infraestructuras físicas no son las mejores y hasta elementos como catéteres o sondas intravenosas estaban en mal estado.
Para analizar estas irregularidades, hoy a partir de las 7 de la mañana el Secretario de Salud se reunirá con los médicos a cargo de los consultorios cuestionados.
La situación es particularmente difícil para un sitio donde entre semana pueden estar más de 2.500 personas, entre congresistas, asesores, personal administrativo, escoltas, policías y periodistas.
Pagan más de un millón para la salud
Todos los meses, a cada congresista le descuentan, según el representante Venus Albeiro Silva, un millón 178 mil pesos por los servicios de salud.
Se podría decir que la cifra contrasta con las realidades que dejó al descubierto la súbita muerte del representante Castro.
Por ejemplo, la enfermería del Senado está ubicada en el sótano del Capitolio, lejos de las comisiones y las oficinas donde trabajan los congresistas.
La enfermería es un estrecho pasillo con tres sillas, una camilla y tres carteleras con información sobre salud. En su interior, hay tres consultorios. Dos médicos son los encargados del servicio médico en dos turnos (mañana y tarde), los cuales se extienden cuando hay sesiones plenarias en las noches.
La enfermería de la Cámara tiene un mayor espacio, en el que se ubican dos escritorio para la auxiliar de enfermería y la coordinadora y una enorme biblioteca.
Castro murió por una hemorragia cerebral
Ayer se supo que clínicamente el representante José Fernando Castro presentó una pérdida súbita de conciencia cerca del mediodía con ausencia de pulso, por lo que el personal médico inició maniobras de resucitación con las que recobró frecuencia cardíaca antes de 5 minutos.
Mientras era trasladado a la clínica Emmanuel sufrió otro paro cardiorrespiratorio; en el centro asistencial fue sometido a maniobras avanzadas de reanimación durante 15 minutos, que de nuevo le devolvieron el ritmo cardíaco, lo que permitió su traslado al Hospital Santa Clara, donde se inició un manejo en cuidado intensivo, pues se sospechaba que había sufrido infarto agudo del corazón.
Por eso, fue sometido a un análisis de las arterias coronarias (cateterismo), que demostró que estas estaban sanas; ante el resultado se le practicó un TAC cerebral, que mostró que tenía una hemorragia intracraneal, que comprometía el tejido cerebral. Esto lesionó, de manera masiva, centros vitales que terminaron con la vida de Castro Caicedo.
Último adiós a Castro
Ayer, se cumplieron las honras fúnebres del congresista Castro, nacido en Zipaquirá en 1951. Su esposa Patricia Pineda, sus hijos y su hermano, el periodista Germán Castro, fueron acompañados por centenares de personas que se acercaron hasta el Salón
Elíptico para rendirle un último homenaje.
A las cuatro de la tarde, el féretro recibió honores militares en la Plaza de Bolívar. Hoy se cumplirá el servicio religioso y en las horas de la tarde su cuerpo será cremado.