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En una jornada que no distinguió credos ni condición social, la capital del país se manifestó en contra del secuestro y de las Farc. Ríos humanos fueron la constante en las calles y avenidas.
El grito ¡libertad, libertad! se tomó las calles, plazas, parques y edificios de la ciudad. De todos los rincones salieron jóvenes, niños, adultos, mujeres, estudiantes, trabajadores y amas de casa en una multitudinaria marcha que inundó por (...)
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