Lo de Ultrágeno no fue un concierto. El público llenó el Teatro Libre de Chapinero para ver de nuevo a algo más que músicos o artistas: sin ánimo de exagerar, lo que se vivió en ese escenario fue la comunión entre viejos amigos.
Y es que este primer reencuentro de los integrantes de la banda bogotana demostró una vez más que sí hay rockeros dispuestos a pagar por el producto nacional. Dentro de los comentarios alguien dijo que es más la gente de no gusta de Ultrágeno que la que sí. Pues a lo mejor tenga o no razón: no soy dueño de la verdad. Sin embargo, lo cierto es que la fidelidad de los seguidores de esta banda es tan grande como la de un mejor amigo.
Y como los grandes amigos no se olvidan, hubo más de una cara conocida que se reencontró también con motivo de la presentación: el público de la Raza Furia se mantiene en contacto.
Antes de Ultrágeno, la gente disfrutó, sentada en sus sillas, del espectáculo de Freezing Darkness, una banda de metal que calentó el ambiente y con la cual se ratificó que los bogotanos son tolerantes cuando quieren, pues en realidad más de uno miraba su reloj con ansiedad esperando la salida de Amós Piñeros y sus compañeros.
Por eso, cuando acabó la banda de metal, el público parecía estallar. Los roadies entraron y como centellas hicieron los cambios necesarios. En una pequeña plataforma de madera, estaba montada la batería, desde la que Juan Camilo Osorio se luciría.
Pero pasaban los minutos y esa ansiedad crecía y, espontáneamente, ante la oscuridad del escenario, se transformó en aplausos con los cuales se hacía un llamado a la banda, como un mensaje propio de la Raza Furia.
Salió Daniel Casas, gestor del reencuentro, y se echó uno de esos carretazos que cuentan cómo trajo de diferentes partes del mundo a cada integrante, pero la gente estaba concentrada en lo que sería el regreso de los acordes del grupo.
Y Ultrágeno atendió al llamado de la Raza Furia: ante la oscuridad, roadies y músicos se reunieron en el centro de la tarima y se dieron un abrazo, un ritual que fue aclamado por el público.
Un acorde sirvió para que ese reencuentro musical, entre ellos y con el público, reviviera a esa energía, para que ese "gas verde" renaciera de los corazones de los fanáticos. En principio, se notaba el nerviosismo, un poco de timidez, como cuando uno sabe que está con un amigo, pero no sabe qué decirle.
El público respondió emocionado: las personas se pusieron de pie, como recibiendo a un invitado especial. Los flashes de las cámaras brillaron como luciernagas en la oscuridad y el público empezó a cantar con el corazón.
Sin embargo, una frase generó la locura total: "Todavía no tengo lo que busco y eso hace que luchar sea un gusto"..... ¡ La Juega! Era 'La Juega', esa canción que refleja la realidad de más de uno de nosotros, que no nos conformamos y que cada vez vamos por más. Fue el regreso de una parte de las calles bogotanas al rock nacional.
Ahí, quienes estabana adelante estallaron y un pequeño grupo empezó un pogo, aquel que parece una pelea para quienes no lo viven por dentro, pero que en realidad es un despliegue de energía grupal, que muchas veces (aunque no sea general y muchos no lo crean) se transforma en un gesto de amistad.
Fueron 18 ráfagas que estallaron dentro de las cabezas de los fanáticos. Y es que en todos los pisos del teatro, la gente saltaba, levantaba los brazos, pedía más y, ante todo, seguía ese sentimiento compartido llamado Raza Furia, ese que ni con la ausencia de la banda murió, solo se dispersó. Pero estaba reunido allí, en un reencuentro de caras amigas.
El asunto en primera fila era otro: el pogo y la energía eran tantas que el mismo Amós se mostró sorprendido. Incluso, tuvo que recordad, entre risas, que se estaba en un teatro y que toda esa energía se podría "botar" toda en Rock al Parque. Y es que la palabra de Amós Piñeros era ley, aquella que con Santiago Paredes, en el bajo, Andrés Barragán, en la guitarra, y Juan Camilo Osorio, en la batería, parecía un norma constituyente.
Con La Juega y Sistole y Diástole, Amós ya había hecho un coqueteo con el violín, pero cuando llegó Ultrágeno (la canción) las cuerdas del instrumento lograron conmover a la gente, que entre saltos y pogo cantó la canción como si fuera una lección aprendida. Y no fue la única: luego vino Sagrado Corazón e Inconveniente mente, donde Amós le daba la palabra al público para que participara en la canción. Fue una conexión de amigos, más que de público artista.
Además, Piñeros demostró su calidad como "front man" y logró cautivar a los presentes y robarse muchos aplausos con frases para reflexionar.
Por un momento, un problema técnico parecía apagar las cosas: "Muchachos se nos rompió una cuerda".... Pero la gente y la banda eran uno solo: regresaron los aplausos, Amós animó, Barragán acompañó en la guitarra y en la batería Juan Camilo Osorio le puso el sabor al asunto. Ya estaba confirmado: era un fiesta entre amigos y no un concierto.
Por eso, cuando regresó la música con Nulo, el concierto parecía haber seguido su rumbo. Hubo muchos slams, saltos y energía para una sola noche. Sin embargo, no fue demasiada como para no repetir.
Un asistente del teatro se le acercó a Barragán y le dijo algo, que éste le comunció a Piñeros que hizo cara de sorprendido. Amós empezó con frases como: "bueno, ya estamos a punto de irnos" y esas cosas que ponen a la gente más ansiosa, en especial, porque había varias canciones que parecían quedarse por fuera.
Pero Ultrágeno vino a cumplir y cada una era más intensa que la anterior, tan cantada y emotiva, que parecía que era la del cierre. Y no solo no lo eran sino que cada vez crecía más esa energía y el corazón palpitaba con más fuerza: Flor, Nuestra Fé, Divino Rostro, No lo sé, Código Fuente, Drulos, Instante de Luz y Divino Niño (en ese orden) generaron la locura total en la gente, que saltaba y coreaba a una banda de las más queridas.
Por eso, como en un encuentro que se quiere repetir, banda y público se prometieron un segundo reencuentro en el festival. Allí sí se puede saltar y poguear a la orden del día.
Más que una banda
No obstante, al final del concierto siguió la conexión. Los padres de los músicos estaban allí, admirando a sus hijos así como cuando un padre va al primer partido de fútbol de su hijo. Se notaba el orgullo.
Amós fue el último en salir y el más solicitado por la gente: él respondió como el más amigo y demostró que ese carisma en el escenario es parte de una persona integral. Santiago, Andrés y Juan Camilo hablaban con sus amigos y familiares.
Amós firmó cuanto álbum de Códifo Fuente recibió, con dedicatoria incluida; apareció al menos en unas 50 fotos con seguidores de la banda y se encontró con sorpresas tan agradables como cuando autografió un cassete de "Catedral" (su primera banda), un poster inmenso con fotos de la banda y con el nombre de la misma escrito en japonés o con un fanático que tenía una camiseta de Ultrágeno. "De estas solo salieron 100 y es increíble que se mantenga porque a la primera lavada se dañaba", reconoció entre risas Piñeros.
Abrazos, incluidos los que se dio con sus padres, y mucho cariño dio Amós Piñeros durante más de media hora.
Fue un encuentro que demostró que muchas veces no se debe solo esperar un Rock al Parque para ver a una banda, sino que también hay que "hacerle el gasto", pues de aplausos no vive el artista.
Pero mucho más fue una hermosa oportunidad para consolidar una gran amistad y revalidar que la Raza Furia está más viva que nunca. Felicitaciones y gracias.
Mucha energía y larga vida al rock.
daniel casas y en general la organización de rock al parque tiene h.u.e.v.o cuando dicen que este año rock al parque esta para paoyar el rock nacional. ¿ Cual apoyo al rock nacional? En vez de buscar a la gente de distintos generos que lleva años trabajando para darle el honor de ser los invitados especiales, estilo masacre, la severa matacera, IRA, trae bandas que llevan años sin tocar siquiera en un bar. ¿Sera apoyo a lo nacional ignorar la constancia de gente que lleva mas de una decada trabajando con las uñas para que exista verdadero rock en nuestro país, para reencacuhar a bandas amigas de los organizadores porque alguna vez fueron de la rosca, ignorando que dejaron tirada la música para irse al exterior, concretamente Ultrageno y Agony, como invitados especiales,? El mensaje de esta versión del festival es dañino para la escena, pues premia a quien tiene buenos contactos e ignora a uqie si es disciplinado para romperse el lomo por el rock colombiano
Desde la primera vez que escuche a Ultrageno en un concierto que ofreció en la U. nacional cuando yo todavía era pequeño, quedé sorprendido y alegre de saber que se podía en Bogotá ir a los conciertos de una Banda con calidad suficiente como para subirse a cualquier escenario del mundo. Por sus letras y la conexión con la gente, por su música con el violín que daba el tono caracteristico, en realidad por todo lo que era. Agradezco a la banda por la música que nos regaló y además por su vigencia pues basta ver los noticieros y leer las noticias para ver como a toda costa buscan al estilo de facho con fierro acallar a las inconvenientes mentes.
definitivamente ultrageno ha sido la mejor banda bogotana y lo demostro el jueves, q pasado amos con sus mensajes para toda la raza furia y osorio detras de su simple bateria. gracias porque denuevo estan en le escena y se demostro q aun esta viva. Ya espero rock al parque con ansias ( solo para ver esta y otras 3 bandas porq no hay mas) para ahora si pogear con todo un aparque a disposicion. nota. lo de la cuerda fue en la penultima cancion antes de cantar divino niño. ULTRAGENO RECODIFICANDO LA RAZA
Cada vez Rock al parque está peor para quienes nos gusta el metal, una lástima
Soy Oskar Ortiz, un fanático del rock inconforme y crÃtico con la situación actual del rock nacional. Creo en el género en Colombia, en aquellos músicos (asà sean de 'garage') que disfrutan de la energÃa y transmiten fuerza con su trabajo. Somos muchos los que sentimos el rock y que esperamos verlo crecer cada vez más, tanto en los escenarios como en las emisoras. Esta es la voz de un rockero, como muchos, que insistirá para ver el rock en lo alto, que es la posición que se merece.
Un espacio informativo y de debate sobre el rock en Colombia. Esta es la oportunidad para demostrar que el rock está presente y que nosotros somos los que le damos vida. Que los rockeros somos gente pensante y que el género es una forma de expresión que merece tolerancia, respeto y una ventana, para decir más, para pedir más y disfrutar de lo mejor de esta música en nuestro país.
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Genial, simple y llanamente genial, que musicos, que fuerza, que nota, salte como cuando estaba en el colegio, salte como las primeras veces que vi a ultrageno, no veo la hora que llegue rock al parque para verlos de nuevo, esta banda es impresionante!!!!