Defensa de los habitantes de la calle

Defensa de los habitantes de la calle

La vida de los habitantes de la calle que salieron de ese infierno del 'Bronx' sigue en la oscuridad

02 de agosto 2016 , 05:32 p.m.

La problemática con los habitantes de la calle que no aceptan los programas de atención y resocialización del Distrito, y prefieren continuar en ese mundo que los consume cada día más en las drogas y la delincuencia, en la mayoría de los casos por instrumentalización de la delincuencia organizada, se ha convertido en un dolor de cabeza para las autoridades, por la imposibilidad para actuar. Con razón la Personera de Bogotá pide que la postura de la Corte Constitucional se flexibilice, en cuanto a que este tratamiento debe contar con la voluntad del habitante de la calle, lo que, en las más de las veces, no opera, ya que la adicción y la instrumentalización están por encima de esta, e imposibilitan cualquier tratamiento. Es preferible que sea el Estado el que se apodere de esa voluntad para el bien de la persona, que dejarla al arbitrio de los delincuentes.

Édgar Guillermo Bejarano Chávez
El Triunfo, Cundinamarca

* * * *

Señor Director:
La vida de los habitantes de la calle que salieron de ese infierno del ‘Bronx’ sigue en la oscuridad. No tienen afecto, ni familia, nada, sino que siguen siendo utilizados sin piedad por quienes los explotan, los expendedores de vicio, que, a través de ellos, a quienes vuelven intimidadores y agresivos, quieren defender el negocio en los barrios La Estanzuela y San Bernardo. Este no es solo un caso de autoridad, de justicia y de defensa de los derechos de los demás ciudadanos, sino humanitario. La Policía debe seguir actuando y persiguiendo las mafias. Hay que capturar a los cabecillas y a los tenebrosos ‘sayayines’. Y que el Distrito y la Nación inviertan en la recuperación de los habitantes de la calle para arrancarlos de las garras despiadadas de los que los esclavizan.

Carmen Rosa Novoa

Centenario de una voz

Señor Director:
Este 4 de agosto no debe pasarse por alto realzar la figura del gran barítono colombiano Carlos Julio Ramírez, con motivo de cumplir el primer centenario de su natalicio, en 1916, en Tocaima, Cundinamarca. Él supo poner en alto el nombre de Colombia al haber surgido, humildemente, cantando bambucos y pasillos en los trenes. El político Laureano Gómez Castro lo descubrió y en principio fue su mecenas. Ya adulto, definida su voz de barítono, viajó a Argentina y Chile, en donde tuvo la oportunidad de debutar con la soprano francesa Lily Pons en la Ópera del Teatro Colón de Buenos Aires y en Viña del Mar. Pronto se le vio debutando en el exclusivo Metropolitan Opera House, de Nueva York. La compañía cinematográfica Metro Goldwyn Mayer lo requirió y actuó como cantante junto a la actriz Esther Williams en la película ‘Escuela de sirenas’.

Además, ha sido el único colombiano que grabó con el desaparecido sello rojo discográfico RCA Victor. Finalmente, en búsqueda de otras oportunidades, retomó la línea musical de las canciones líricas, los boleros y la música colombiana.

José Portaccio Fontalvo
Bogotá

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