Una herencia colectiva

Una herencia colectiva

Unos y otros continuaremos construyendo un mundo más incluyente donde todos quepamos.

26 de septiembre 2016 , 04:55 p.m.

“Mijito, seguramente yo no conoceré este país en paz”. Desde hace años escucho de labios de mi papá esta frase, que hoy ya no tendrá la certitud de una sentencia. Quiero darles infinitas gracias a mi papá, a mi mamá y, por su intermedio, a toda una generación que nos deja un país mejor del que recibieron, un poco más cercano a ese intangible de paz. Pienso que este camino de la paz no les pertenece ni a unos ni a otros, es nuestra herencia colectiva. Responsabilidad nuestra y la de nuestros hijos, aun lejos de nuestra patria, de seguir construyendo la paz, la de verdad; la de los de arriba, seguir liberándonos de la soberbia; la de los de debajo de seguir liberándose del rencor.

Unos y otros continuaremos construyendo un mundo más incluyente donde todos quepamos, donde no haya lugar para la discriminación. Por todo esto, la firma de la paz, aunque falta mucho, me hace inmensamente feliz.

Carlos Raúl Jiménez Fandiño

* * * *

Señor Director:
Sería muy lamentable que con el plebiscito del 2 de octubre se repitiera la historia de Panamá, que, según me relataba mi padre, se le indicó al presidente del momento que aceptara la propuesta de EE.UU., pero que en un gesto muy conservador, alegando soberanía patria, se negó, con la consecuencia por todos conocida de la pérdida de dicho territorio. Que no resulte ahora que por una ignorancia de unos y una envidia de otros no se vaya a iniciar una etapa de paz que no va a ser inmediata, pero sí un inicio de una nueva Colombia.

Emiliano Rey S.

Apoyar el metro

Señor Director:
Es innegable que Bogotá está mejorando y saliendo adelante, a pesar de polémicas iniciativas como la de poder pagar con dinero la exoneración del pico y placa y la de autorizar a los taxistas a cobrar 500 pesos más si reducen la accidentalidad. Ojalá sean reconsideradas. Al alcalde Peñalosa hay que dejarlo trabajar en el proyecto del metro. Hay quienes, por razones políticas o intereses no colectivos, le ponen palos a la rueda. Deberíamos seguir el ejemplo de los medellinenses, que planean, diseñan y ejecutan sus proyectos bien, rápido, sin alharaca y aspavientos, y que festejan no la iniciación o primera piedra, sino su terminación y puesta en funcionamiento. Hay por todo el país muchas primeras piedras colocadas en pomposas ceremonias, con bombos y platillos, que nunca dejaron de serlo.

Luis Iván Perdomo Cerquera

¡Bajar el parrillero!

Señor Director:
Sobre el artículo (25/2016), de Ernesto Cortés, y tras ver el crimen cometido por un parrillero, sí se puede apoyar su prohibición en horas que no afecte el traslado del parrillero(a), o sea en las horas de entrada y salida laboral. Por ejemplo, podría ser de 6 a. m. a 8:30 a. m. y de 5 p. m. a 8:30 p. m. El resto de las 24 horas de día no podrán circular con el parrillero. Igualmente, las motos en general no podrían transitar sin silenciador, ya que sus conductores serán los próximos sordos del mañana.

Ramiro Prada Díaz

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