Así empieza la paz

Así empieza la paz

Es doloroso saber que en plena capital los índices de desnutrición están subiendo.

17 de septiembre 2016 , 09:59 p.m.

Me refiero a su editorial ‘La desnutrición avanza en Bogotá’ (15-9-2016). Este debe ser uno de los asuntos que preocupen más a la administración capitalina. Claro, en general la salud, que en realidad está mal en el país. Es doloroso saber que en plena capital los índices de desnutrición están subiendo, lo cual quiere decir que crece la pobreza. Si es aquí, donde se supone hay más oportunidades, ¿cómo será en apartadas regiones? Claro, a esta ciudad llegan a diario muchas personas, a ese mundo incierto llamado ‘el rebusque’. Y es allí donde a veces pasan con o sin una comida diaria. O van a trabajar prácticamente por el almuerzo, para llevarlo a casa. Esto se ve en esos barrios nombrados de Ciudad Bolívar, por ejemplo, donde las oportunidades son pocas y los peligros, muchos. Allá debe llegar el Estado con educación, seguridad, empleo, salud y, especialmente, ayuda para los niños. Con brigadas sociales se podría iniciar. Así empieza la paz.

Lucila González de M.

La amarga guerra

Señor Director:

El 8 de septiembre estuve con mi familia en La Haya, en el Palacio de la Paz, y leí un comentario en EL TIEMPO sobre las reflexiones de un adolescente ante el expresidente Uribe sobre el proceso de paz. Y allí, entre de los diferentes comentarios en relación con las guerras, se me grabó la frase “la guerra es dulce para quienes no la han vivido”. Estas palabras responden por sí solas a quienes se empeñan todavía en desconocer un futuro cierto y bondadoso para quienes estamos por el Sí.

Gabriel Vanegas Cantor

* * * *

Señor Director:

Nadie entiende la tendenciosa campaña en el exterior contra la aprobación de los acuerdos de paz por algunos expresidentes y otras personas públicas. ¿A quién le puede caber en la cabeza que es preferible la guerra que la concordia? Las nuevas generaciones odian la confrontación y exigen una mejor calidad de vida que la de nosotros. Esa actitud repelente nos hace ver en el exterior como unos belicistas redomados, pues, aun cuando el acuerdo de paz no sea perfecto, comenzar por algo merece su aceptación. Ay, Dios. ¡Por favor, votemos por el Sí’.

Héctor-Bruno Fernández Gómez

Salud, Nairo

Señor Director:

Desde Venezuela, quiero darle un abrazo grande a este ser maravilloso que es nuestro Nairo Quintana. Qué gran humildad demuestra en cada entrevista, a cada paso de su excelente carrera. Este muchacho es el auténtico boyacense de mi hermosa patria, que por encima de todo pone a su familia y sus tradiciones. Este campeón me hizo recordar a mi ídolo de infancia, Miguel Samacá, ‘Don Coraje’, por su valentía, por como inicio su carrera, por su sencillez y, ahora, por el amor que siente por Colombia y por la paz, que le desea a todo un país, que será la paz de Latinoamérica. Salud, Nairo, y buen apetito con nuestras papas rellenas, en Tuta.

Luis Alberto Parra Rodríguez

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