Un bacán. Es decir, un tipo chévere, generoso, solidario, entusiasta. Eso es, según la definición común que le otorgan los jóvenes, Juan Esteban Aristizábal, nuestro personaje del año. Más conocido como Juanes, su nombre de artista, este paisa de 36 años nacido en Carolina del Príncipe (Antioquia) ha convertido su multitudinario éxito personal como músico en una fiesta al servicio de la paz, las buenas relaciones entre vecinos y la ayuda a los más necesitados. "Hasta ahora, el 2008 ha sido el mejor año de mi vida", confesó hace poco a la revista Credencial. Una impresionante colección de premios avala sus palabras: acaba de ganar cinco premios Grammy -que se suman a los doce conquistados en años anteriores- y los galardones MTV y el Premio Humanitario de la OEA, también logrados en el almanaque que termina.
Por si fuera poco, sus discos y descargas a teléfonos celulares baten todos los récords y sus giras atraen más público que nunca. La arrasadora agenda de conciertos de fin de año que está cumpliendo en Cali, Bogotá, Medellín y Manizales, probablemente no solo refleja la admiración por su música sino la simpatía personal que despierta Juanes entre los colombianos.
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Sin embargo, no son los premios obtenidos, los discos vendidos ni las taquillas agotadas lo que llevan a Aristizábal a proclamar el 2008 como su gran año: son las actividades de solidaridad social y política desplegadas a lo largo del calendario y, en particular, la organización y desarrollo de aquel concierto llamado Paz sin Fronteras, que el pasado 16 de marzo reunió a miles de personas en el puente que vincula a Colombia y Venezuela entre Cúcuta y San Antonio.
El inolvidable acto ofreció a millones de televidentes en numerosos países del mundo la oportunidad de ver un desfile de ídolos de la canción popular en pleno ejercicio de su oficio a favor de la unión de los pueblos. Era un momento crítico en las relaciones de Colombia, Venezuela y Ecuador, y Juanes y sus compañeros -entre ellos, el samario Carlos Vives- entendieron que había llegado la hora de izar la bandera común, la tricolor, y expresar un rotundo mensaje de paz e integración popular. Fue una cita histórica que interpretó, mucho mejor que los gobernantes de los tres países, el querer de la gente. Era imposible no reconocer en esta parranda multitudinaria los ecos del festival de Woodstock, que en agosto de 1969 marcó un punto de inflexión en la lucha contra la guerra en Vietnam.
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Aquel concierto de Cúcuta fue un nuevo fruto de quien lleva años protagonizando gestos solidarios desde la tribuna de estadios y plazas con las meras armas de su voz, su guitarra y su micrófono. También ha luchado contra las minas antipersona, que dejan miles de mutilados al año, campesinos y niños, y a favor de los soldados heridos en la larga historia de la violencia colombiana. Honra así una tradición que se remonta por lo menos a los años sesenta, cuando los artistas optaron por manifestarse políticamente. Algunas canciones de Juanes, pero sobre todo su actitud solidaria, son hijas de la canción protesta que hace medio siglo floreció en la música popular iberoamericana: aquella que interpretaron Violeta Parra, Víctor Jara -asesinado en el estadio de Santiago de Chile por esbirros de Pinochet, tras amputarle las manos-, Chico Buarque, Piero, Mercedes Sosa, los Quilapayún, Paco Ibáñez, Carlos Puebla, Joan Báez y, en Colombia, Pablus Gallinazo.
La diferencia es que la canción de protesta agitaba masas, despertaba conciencias y señalaba injusticias, pero no estaba en condiciones de hacer aportes prácticos de tipo filantrópico. El vigoroso surgimiento del sistema de estrellas en la música latina ha producido ídolos de colosal alcance e ingresos multimillonarios. Algunos de ellos, a imitación de los irlandeses Bob Geldof y Bono, han convertido su carrera en un servicio social que reúne nutridos fondos para combatir el hambre en el África, el sida en el Tercer Mundo y la guerra en todas partes. En este punto, es imprescindible mencionar el nombre de la barranquillera Shakira, cuyas fundaciones Pies Descalzos y América Latina en Acción Solidaria (Alas) han promovido este año un importante movimiento político social a favor de la niñez desamparada.
Juanes es una mezcla de muchas cosas, tanto en su música como en su personalidad. Es roquero y guasca; paisa de terruño y artista universal; estrella de la farándula y cariñoso padre de familia; hombre comprometido que exige una "urgente inversión social en Colombia" y artista que ha conseguido fusiones musicales de insólito atrevimiento. En suma, un bacán.
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