Argentina, invitada especial a la Feria del Libro de Frankfurt, acaba de escoger los cuatro pilares de su participación en este evento, el más importante del mundo en su género. Según decisión del comité que preside la subsecretaria de Cultura, Magdalena Faillace, los íconos de la cultura argentina con que se presentará ese país en Frankfurt serán Eva Duarte, Diego Maradona, Carlos Gardel y Ernesto Che Guevara. Ninguno tuvo ni tiene que ver con las artes ni las letras. Se trata de una política populista, un futbolista famoso, un cantante célebre y un guerrillero internacionalmente conocido. Guardadas proporciones, es como si escogiéramos a modo de símbolos colombianos de la cultura a Jorge Eliécer Gaitán, el 'Pibe' Valderrama, Pacho Galán y 'Tirofijo'.
Comprensiblemente, la insólita selección ha suscitado un huracán de críticas. Por ulteriores presiones del sector editorial y la Academia Argentina de Letras, el comité oficial aceptó agregar a la lista a Julio Cortázar y Jorge Luis Borges. Ahora circula una carta suscrita por prestigiosos escritores en la que proponen sumar a otras figuras como Robert Artl, Alfonsina Storni, Manuel Puig, Alejandra Pizarnik y Rodolfo Walsh.
A la Argentina le sobran escritores destacados cuyos libros merecen promoverse en cualquier escenario. Ellos van desde José Hernández, autor de Martín Fierro, y Macedonio Fernández, uno de los más sorprendentes escritores en lengua española del siglo XX, hasta espléndidos cronistas jóvenes y figuras ya clásicas de la literatura de humor, como el Negro Fontanarrosa.
Que un comité especial haya optado por Evita, Maradona, Gardel y el Che Guevara antes que por Hernández, Storni, Borges y Cortázar -o Güiraldes, Artl, Sábato y Girondo, u otros cuartetos ilustres- revela un serio desajuste en lo que puede considerarse la cultura literaria o artística de un país; es decir, la que merece ser difundida y promovida en un certamen internacional del libro.
Cultura, en sentido amplio, es casi todo: desde una cuchara hasta la Mona Lisa, desde La Ilíada hasta ¿Qué será lo que quiere el negro? Pero no todo forma parte de la cultura de rango literario, que tiene inmejorable vitrina en una feria del libro. Si un Gobierno no tiene claridad, como es el caso, de que más vale Borges que Maradona en un encuentro bibliográfico, corre también el riesgo de acabar condecorando caballos con la Medalla de la Cultura, como le pasó hace poco al de Colombia.
editorial@eltiempo.com.co
COPYRIGHT © 2008 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.