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        <title>EL TIEMPO.COM - Editoriales</title>
        <link>http://www.eltiempo.com/opinion/forolectores/2008-08-05/index.html</link>
        <description>Canal de noticias de eltiempo.com</description>
        <language>es-ES</language> 
        <copyright>COPYRIGHT © 2008 Casa Editorial EL TIEMPO S.A</copyright>

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            <title>ELTIEMPO.COM</title>
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<title>Sin pena ni gloria</title> 
<link>http://www.eltiempo.com/opinion/forolectores/2008-08-05/sin-pena-ni-gloria_4427121-1</link><pubDate>LUN 04 AGO 2008 06:45 PM</pubDate><description>...</description>
<content:encoded><![CDATA[<P><FONT class=textoNormal>La reunión que congregó en Cartagena a 25 países de Centroamérica y el Caribe para discutir la cuestión de las drogas ilícitas terminó con un lánguido comunicado que poco contribuye a buscar soluciones serias a uno de los problemas más graves de la región.</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Resultado previsible. La cumbre -en la que estuvieron los presidentes de México, Dominicana, Salvador, Guatemala, Panamá y Colombia- adoptó una declaración (y un plan de acción) que reitera lugares comunes: la necesidad de colaborar en la lucha contra el "Problema Mundial de las Drogas", la cooperación regional, la necesidad de observatorios nacionales de drogas, la responsabilidad compartida... La misma cantaleta de hace 10 años en el marco de una estrategia inspirada por Washington en la que el énfasis punitivo contra el productor y el consumidor de drogas sigue prevaleciendo sobre los aspectos de salud pública, prevención, educación, rehabilitación. Estrategia cuyo fracaso es evidente.</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Lástima. Si hay una coyuntura para rediscutir cómo tratar el complejo problema de las drogas, es ahora. La cumbre de Cartagena se da en el marco de la evaluación de la política antinarcóticos que se está preparando para el año próximo, cuando se cumplen 10 años de la sesión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre drogas de 1998. Entonces, se proclamó el objetivo de tener un mundo sin drogas para hoy. Luego de una década de fallida "guerra contra las drogas", los países que más padecen el fenómeno, como Colombia, México, Brasil, Venezuela y otros de los reunidos en Cartagena, harían bien en asumir que si desde esta región no se llama la atención sobre esta protuberante falla, nadie lo hará.<BR>Además, la coyuntura electoral está mostrando que en Estados Unidos las drogas dejaron de ser preocupación central. El Congreso demócrata discute legalizar el porte de hasta 100 gramos de marihuana (mientras el Presidente de Colombia intenta por cuarta vez que aquí se penalice la "dosis mínima"). Hasta un entusiasta de la política punitiva, como Fernando Londoño, que hace un lustro proclamaba como Ministro del Interior que en el Putumayo no quedaba ni una hoja de coca, hoy reconoce, sorprendido, que los cultivos en Colombia aumentaron el 30 por ciento.</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Por eso llama la atención que en Cartagena ni siquiera se haya aludido a la necesidad de revaluar una estrategia que ha costado decenas de miles de millones de dólares e infinidad de muertos y que no ha hecho mella significativa en el narcotráfico. Por el contrario, parece haber alimentado un negocio cuya rentabilidad se asocia a su ilegalidad.</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>En Estados Unidos se captura más gente por uso de marihuana que por todos los delitos violentos sumados (desde 1990 se han efectuado 11 millones de arrestos). Pese a los 6.000 millones de dólares del Plan Colombia y a más de un millón de hectáreas fumigadas, el país produce hoy 600 toneladas de coca y hay 99.000 hectáreas cultivadas.</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>La coca en E.U es más barata que en el 2000. El desarrollo alternativo es un fracaso. En Colombia o en Afganistán. El negocio sigue boyante y la violencia que conlleva está intacta, como lo muestra el rearme postparamilitar. México está siendo desangrado por el vórtice del narcotráfico. De Venezuela al África occidental, los narcos descubren nuevas rutas. En E.U. el consumo sigue intacto, y aumenta en Europa y en Suramérica.</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>¿Qué más hará falta para aceptar que es hora de replantear una estrategia fallida? Lo digno y racional sería que cumbres de los países afectados, como la de Cartagena, por lo menos lo insinuaran. Pero ni siquiera.&nbsp;</FONT></P>]]></content:encoded></item>
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<title>La muerte de Solzhenitsin</title> 
<link>http://www.eltiempo.com/opinion/forolectores/2008-08-05/la-muerte-de-solzhenitsin_4427090-1</link><pubDate>LUN 04 AGO 2008 06:37 PM</pubDate><description>...</description>
<content:encoded><![CDATA[<P><FONT class=textoNormal>Si alguien pudo demostrar el poder inmenso de la literatura, ese fue Alexander Solzhenitsin, el escritor ruso que acaba de morir en Moscú a los 89 años. Él volvió internacional el término <EM>gulag</EM>, acrónimo de la Dirección Principal de Campos de Corrección Laboral soviética. También significa la era en que el estalinismo envió a millones de ciudadanos al destierro estepario, los trabajos forzados, los hospitales siquiátricos y la muerte por discrepar del régimen. Y significa, por extensión, toda represión masiva que hunde a los disidentes en un oscuro laberinto de dolor y olvido.</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Solzhenitsin fue uno de esos disidentes. Narró lo que era el <EM>gulag</EM> y dio vida literaria a un mundo ignominioso desconocido en Occidente. Las primeras líneas de <EM>El archipiélago gulag</EM> aparecieron en París en 1973; lograron burlar la vigilancia de la KGB, que decomisó, sin embargo, partes del manuscrito. Poco después se acusó de traición a este descendiente de cosacos que estudió matemáticas, fue capitán de artillería en la Segunda Guerra Mundial y en 1945, por una carta en que criticaba a Stalin, purgó once años de destierro en campos de prisioneros. </FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Cuando lo detuvieron de nuevo, era famoso en el mundo entero (había ganado el Nobel en 1970) y temido por los dómines de la URSS. Su novela <EM>Un día en la vida de Iván Denísovich</EM> gozó de inmediata popularidad desde su aparición, con permiso del régimen, en 1962. Su firma se hizo frecuente en artículos críticos de revistas y periódicos, hasta cuando pasó de ser escritor célebre a escritor perseguido. Al salir en Moscú <EM>El primer círculo</EM> (1968) y <EM>El pabellón del cáncer</EM> (1968) se había convertido en un dolor de cabeza para las autoridades. Tras una campaña de intelectuales y gobiernos de Estados Unidos y Europa, Solzhenitsin fue deportado a Alemania en 1974. Se creyó entonces que moriría sin volver a su tierra natal. Pero en los años noventa cayó el régimen soviético y en 1994 el escritor regresó a Moscú, donde sobrevivió 18 años a quienes lo expulsaron.</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>En <EM>Iván Denísovich</EM>, un personaje dice que solo superan el gulag "quienes no roban la comida de los otros, no cuentan con que los doctores los sacarán adelante y no denuncian a sus compañeros". Solzhenitsin atendió estos consejos y por eso su literatura fue una fuerza llena de dignidad y de libertad, pese a las añoranzas levemente feudales que a veces la acometían.</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal><a class=linkdenota target=_blank class=linkdenota href="mailto:editorial@eltiempo.com.co" target=_blank>editorial@eltiempo.com.co</A></FONT></P>
<P>&nbsp;</P>]]></content:encoded></item>

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