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Los verdaderos liberadores

La liberación de Íngrid Betancourt y sus 14 compañeros de cautiverio ha producido una verdadera celebración internacional. Después de Colombia, el país que ha otorgado mayor y más entusiasta despliegue ha sido Francia. El miércoles por la noche, al conocerse la noticia, los principales canales de televisión franceses suspendieron su programación regular para dedicarse a la feliz nueva que llegaba de Bogotá. El presidente Nicolás Sarkozy, acompañado por los hijos y la hermana de Íngrid, leyó una alocución en directo, al término de la cual hablaron los familiares de quien es el personaje del momento en Francia. Al día siguiente, todos los periódicos llevaban la noticia en primera y le dedicaron hasta seis páginas interiores. Le Parisien desplegó la foto a color de Íngrid a todo lo ancho y lo largo de la primera con estas palabras: "Liberada. Pasó 2.321 días en cautiverio."

Todo ello es reflejo, naturalmente, de la doble condición de Íngrid, ciudadana colombiana y francesa, del carácter de símbolo contra el secuestro que ella ha adquirido y de la campaña que han adelantado los gobiernos franceses y los comités pro liberación durante seis años. Desde un principio Francia se comprometió en esta noble empresa y realizó ingentes esfuerzos para rescatar a los rehenes, sobre todo desde la posesión de Sarkozy.

A Francia y a su presidente, pues, hay que darles agradecimiento especial por la devoción en una causa tan próxima a su tradición humanística. Esto, sin embargo, no significa, como lo dicen algunos periodistas y personajes franceses mal informados, que Sarkozy sea el liberador de Íngrid y se le deba que los rehenes hayan salido de su infierno. En otros mentideros se habla de actuación de E.U. y hasta de Israel. El gobierno de E.U. fue enterado del plan, pero lo adelantaron los únicos que podían engañar a las Farc: los colombianos. El respaldo de Francia y otros países ha sido muy importante. Pero la medalla de la impecable operación de rescate hay que colgársela, con toda justicia, al Gobierno colombiano y sus Fuerzas Armadas. Así lo manifestó Sarkozy. El mérito del diseño del exitoso operativo y su intachable realización es producto de la experiencia y los conocimientos que han adquirido los cuerpos especiales antiguerrilla. No se trata de un reclamo nacionalista, sino de un reconocimiento equitativo. Aquí no hay más liberador que ellos.

editorial@eltiempo.com.co

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