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¿Movilidad o empleo?

 El debate generado por la aprobación en el Congreso de multas a conductores que compren a vendedores ambulantes en los semáforos -contenida en la reforma al Código Nacional de Tránsito, lista para sanción presidencial- no solo motivó la protesta esta semana en Bogotá de un grupo de vendedores ambulantes que paralizaron Transmilenio, sino que ha contribuido a velar otros aspectos de la norma que son bastante positivos.

Un salario mínimo legal (461.500 pesos hoy) sería el castigo por adquirir dulces, cigarrillos y demás productos que miles de informales comercian en el espacio público. Hasta dar limosna a un desplazado estaría cubierto por la nueva reglamentación.
El argumento detrás de estos castigos no es desdeñable. El proyecto busca mejorar la movilidad en las calles mediante la imposición de mayores controles y no solo con la polémica multa.

Aumenta el castigo a conductores del transporte público que dejen pasajeros en lugares prohibidos o a los irresponsables que conducen en estado de embriaguez. La presencia de vendedores en semáforos y cruces, atravesando las calzadas, reduce el flujo vehicular y eleva el riesgo de accidentes. Además, un semáforo libre de vendedores es percibido como más seguro por los conductores. Los comerciantes formales también apoyan la medida, ya que les reduce la competencia. No obstante, el artículo elimina de un plumazo los medios de subsistencia de un inmenso número de personas que no tienen otro recurso que vender dulces o pedir limosna con una cartulina en los semáforos. Sólo en Bogotá, según las cifras oficiales del año pasado, 39.500 informales trabajaban en el espacio público. Cada día el desplazamiento interno expulsa a otros cientos a las ciudades. Otra duda está en la capacidad de los policías de tránsito de hacer efectivas las sanciones. Si bien la multa puede ser técnicamente impecable, parece más propia de Dinamarca que de Cundinamarca.

Más allá de ese artículo, el proyecto introduce una interesante serie de cambios positivos a las normas de tránsito: licencias de conducción por puntos; mejor señalización en vías urbanas y carreteras; amnistías para morosos, para recaudar multas atrasadas. Es claro que el nuevo Código de Tránsito debe ser bienvenido. El lunar del artículo que ha provocado el debate social podría superarse si el Presidente objeta ese punto específico, antes de firmar la ley.

editorial@eltiempo.com.co

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