Un año después de que el movimiento islamista Hamas arrebató el control de la franja de Gaza a la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que encabeza Mahmoud Abbas, y tras los continuos cruces bélicos entre Israel y ese movimiento, ayer se inició entre estos una tregua que aleja, al menos por el momento, el fantasma de otro conflicto en la explosiva región. La mediación de Egipto produjo lo que muchos creían imposible y algunos piensan que no podrá durar, dada la trama de intereses encontrados que siguen haciendo del Oriente Medio un polvorín a punto de estallar.
Si la tregua es respetada y se reabre la frontera entre Gaza y Egipto, no solo se normalizarán las actividades en esa zona, perturbadas en forma permanente durante los últimos meses, sino que se abrirá la posibilidad de un acuerdo entre los dos sectores palestinos que se disputan el liderazgo: el de Hamas y el de la ANP, identificado con el movimiento Al Fatah. Otra perspectiva que también ha sido vista como casi inalcanzable, sobre todo por el rechazo del primero a reconocer al estado de Israel.
La tregua no ha sido bien recibida por los sectores más duros de Israel, donde Hamas es considerado como un grupo terrorista y un aliado de Irán, el enemigo más declarado del estado israelí, al que su presidente, Mahmoud Ahmadinejad, ha prometido "borrar de la faz del planeta". Por esto, no fue fácil para el primer ministro, Ehud Olmert, dar este paso.Previamente, su estrategia -con el apoyo decidido de Estados Unidos- fue bloquear y debilitar a Hamas, mientras fortalecía a la ANP con la meta de convertirla en la única protagonista en la creación del proyectado Estado palestino.
Al no obtener Washington y Tel Aviv el resultado esperado -pues Hamas se consolidó como la autoridad en Gaza-, la alternativa de suspender hostilidades resultaba menos costosa políticamente para ambas partes que el precio en vidas que han pagado por los diarios ataques cruzados entre Gaza y las poblaciones limítrofes de Israel. Lo ideal sería que la tregua sea aprovechada para impulsar, finalmente, el elusivo acuerdo de paz entre Israel y los palestinos, en el cual participen la ANP y Hamas.
La gran duda es si esto será posible mientras el 'broker' sea George W. Bush, que tomó partido por Israel, o si habrá que esperar a que llegue el próximo presidente de Estados Unidos.
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