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Junio 20 de 2008

Linchamiento virtual

"¡Largo, traidora Piedad Córdoba!", es uno de los tantos grupos que proliferan en Facebook en contra de esta senadora colombiana. Esta red de amigos, en apariencia completamente inofensiva y de inmensa audiencia -a Facebook entran cerca de 2 millones de nuevos usuarios al día-, cuenta con cada vez más ejemplos de linchamiento virtual.

Mark Zuckerberg, Peter Thiel y Jim Beyer crearon Facebook para facilitar la interacción virtual de un individuo con sus amigos. La filosofía de Beyer es hacer dinero con las relaciones humanas, de modo que cada vez que una persona entra a Facebook recibe una gran cantidad de publicidad, camuflada en las aplicaciones. Su éxito no solo la ha convertido en el 'Windows' de las redes sociales, sino que ha aumentado el valor de sus acciones con cada clic. Por otra parte, todo el material que se monte en la página personal (fotos, texto, etc.) puede ser usado por Facebook a su antojo. Y aquí comienzan los problemas.

Además de invasiones de la privacidad, resulta alarmante el bajo control que hay frente a los grupos que crean los usuarios. El ejemplo de la senadora Piedad Córdoba es elocuente: los grupos invitan a desterrarla, a quitarle la curul, apelan a ataques raciales y epítetos personales. Todo, bajo la sombra protectora de Facebook.

De igual forma, son comunes los grupos dedicados a atacar el buen nombre y la honra de una persona. Es el caso de un fotógrafo bogotano, quien, agobiado por un grupo en el que lo ridiculizaban y ofendían, interpondrá una demanda contra el creador del grupo. La respuesta de Facebook, en estos casos, es una carta lacónica en que agradece la información y promete ocuparse del asunto. Y punto.

Facebook no logra proteger la honra y el buen nombre de sus miembros, lo que demuestra la necesidad de una legalidad para el mundo virtual. Los delincuentes hacen su agosto por la flexibilidad en las normas y la falta de legislaciones claras. Second Life, un sitio de Internet, réplica del mundo real (además de infinitas actividades virtuales, se pueden hacer negocios o tomar clases reales), condenó al dueño de un avatar, uno de los personajes que se pueden crear, por entrar a una tienda virtual a robar.

El mundo virtual es ya una realidad tangible donde se cometen delitos. La estructura legal diseñada para proteger esta realidad virtual pero real está todavía en pañales. 'No permitan que el negro sea presidente' es un grupo de Facebook alusivo a Barack Obama. Tan 'real' será el problema, que él mismo ha destinado un equipo de su campaña a desmentir rumores que sobre su religión y su origen se dispersan en la red.

Grupos contra latinos (m.o.c.o.s: Mexican or Chicano Or Something), neonazis, grupos cuyos miembros 'tienen un amigo negro o indio' pululan en Facebook. La libertad de crear, de interactuar, no puede desconocer restricciones que garantizan la seguridad de sus participantes. En materia de libertad de expresión, los límites están en la promoción del odio, la venganza o la violencia.

Entrar a Facebook no es el juego que parece. Mientras un miembro comenta la foto de un amigo, o manda un regalo virtual, puede haber otra persona creando un grupo en su contra. Los socios de este sitio reciben millonarias sumas a costa de los registrados. Es su deber ofrecer un espacio que no mire hacia el otro lado frente a casos de injuria y calumnia. No hacerlo atenta contra la intimidad y el derecho al respeto que tiene hasta el más entusiasta de sus miembros.

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