Editorial: Obispo en aprietos
Por: EDITORIAL |
Muchos en Argentina coinciden en referirse a Bargalló como alguien comprometido con los más pobres. Las imágenes del obispo con una mujer revivieron la discusión sobre la obligatoriedad del celibato en la Iglesia católica.El papa Benedicto XVI le aceptó esta semana la renuncia al obispo argentino de la diócesis de Merlo-Moreno y presidente para América Latina y el Caribe de la organización Cáritas, Fernando María Bargalló, tras la revelación de unas fotografías comprometedoras en una playa de Puerto Vallarta (México) con una mujer.
Una vez conocidas las imágenes, tomadas hace dos años, el prelado no esquivó a los medios ni las atribuyó a un montaje en su contra. Aseguró, sí, que con la dama -de la que luego se supo era una empresaria, separada y de 55 años- lo unía una larga relación de amistad, pues habían sido novios cuando ambos estaban en el colegio.
Pero la presión siguió y pocos días después, ante el anuncio de una investigación del Vaticano, Bargalló aceptó que sostenía una relación sentimental con ella y optó por enviar su renuncia al nuncio apostólico de su país.
El caso revive la discusión sobre la obligatoriedad del celibato en la Iglesia católica, institución que data del Concilio de Trento, celebrado entre 1545 y 1563.
Y es que, más allá de este episodio de su vida privada, muchos en Argentina coinciden en referirse a Bargalló como alguien comprometido con los más pobres, que varias veces chocó con políticos precisamente por su preocupación constante por los menos favorecidos.
Un hecho así deja a la institución religiosa sin un hombre valioso, pues también lo margina de la organización desde donde lideraba un importante trabajo social para beneficio de millones de necesitados del continente. Precio muy alto que termina pagando alguien que, por lo demás, no violó ninguna ley civil.
Hay que recordar que la Iglesia Católica cuenta en sus filas con sacerdotes casados, la mayoría provenientes de la iglesia anglicana y algunos pertenecientes a iglesias de rito oriental.
Pero Roma insiste en que estas son excepciones, y el actual pontífice ha recordado que el celibato permite una "unidad de vida", que facilita la entrega del sacerdote a Dios y a los hermanos. No parecen incidir las estadísticas que muestran una disminución de las vocaciones y un aumento de la edad promedio de los prelados. Episodios como el de Bargalló hacen reflexionar sobre el costo y la pertinencia de esta postura.
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