Editorial: Los actores muestran el camino
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM | 8:28 p.m. | 31 de Agosto del 2011
El camino es ofrecer oportunidades a la juventud y ponerse de pie ante las amenazas.
El martes pasado desfilaron decenas de grupos de actores de teatro desde el Planetario de Bogotá hasta la plaza de Bolívar. Iban con máscaras, rostros pintados, vendas, tambores... Sobre todo, iban vestidos con simbólicos ropajes de coraje y dignidad.
Los integrantes de agrupaciones del sur, centro y occidente de la ciudad salieron a manifestar su rechazo y a hacer visibles las inaceptables amenazas de que vienen siendo objeto, desde el 23 de agosto, por parte de grupos narcoparamilitares de las 'Águilas Negras'. "Damos inicio a una limpieza a todas las sucias organizaciones que se interponen en nuestro paso. (...) Que se las quieren dar de defensoras de derechos humanos por medio de expresiones artísticas...", les advierten en tenebrosos panfletos y les dan un término para dejar los escenarios.
La actitud de los actores debe ser aplaudida. El solo hecho de irse a trabajar, a dictar talleres, a propagar la cultura, a enseñar derechos humanos en los tablados de los barrios deprimidos es tarea meritoria. Es allí donde hay una juventud ávida de oportunidades. Es ahí, entre la soledad y la pobreza, a donde se necesita que llegue la cultura a montar escenarios y abrir ventanas. Eso les molesta a los violentos, que no quieren ver que los muchachos se salgan del libreto diseñado para llevarlos al crimen y las drogas. Cierto daño han logrado, pues algunas funciones se han suspendido.
Pero hay que subir el telón. Ya se han pronunciado en favor de los artistas el Ministerio de Cultura, la Secretaría de Cultura de Bogotá, la Alcaldía y la Defensoría del Pueblo. La Policía está en tareas de protección. Se necesita que los organismos de inteligencia y de seguridad, la ciudadanía toda, nos aprendamos el mismo parlamento: "arte sí, amenazas no", y rodeemos a los actores. Ese ejemplo de valor que han dado las doce agrupaciones amenazadas, además de otras que se han solidarizado, es el libreto que debemos seguir.
Todos tenemos que ser actores contra las mafias aquí o en cualquier rincón del país. Los violentos no pueden dañarnos la función, ni acabar con las ilusiones juveniles, ni con las libertades, solo porque esto va contra sus cínicos propósitos. El camino es ofrecer oportunidades a la juventud y ponerse de pie ante las amenazas. Los artistas nos han mostrado el camino.
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