Editorial: La verdadera lotería
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM | 7:06 p.m. | 29 de Agosto del 2011
Urge que departamentos y municipios sepan aprovechar una lotería que nos dejó la naturaleza.
A lo largo de los últimos días, los medios han hablado en repetidas oportunidades de la suerte de un colombiano todavía anónimo, bendecido por la fortuna la noche del miércoles pasado. Fue esa la misma persona que hace unos días hizo fila en la panadería Trigopán, situada en la calle central de La Loma de Calentura, un corregimiento en jurisdicción del municipio de El Paso, en el norte del Cesar, con el fin de adquirir un tiquete de Baloto. Horas después se sabría que entre casi 700 compradores, dicho ciudadano o ciudadana se llevó 74 mil millones de pesos, el premio más alto en la historia de la mencionada lotería.
Desde entonces, las especulaciones sobre quién podría ser el afortunado no han cesado. Pero, así como surgen nombres o fluyen los rumores, no deja de ser notorio que el sentir entre la población sea el de que ojalá el ganador haga algo en favor del sitio que lo hizo rico. Alguien incluso llegó a decir que, si de él dependiera, pavimentaría las calles de un pueblo polvoriento que se precia de haber sido una de las cunas del vallenato.
Esa solicitud no tendría nada de especial de no ser porque La Loma no es un sitio cualquiera. A escasos kilómetros del casco urbano, tienen su asiento allí algunas de las explotaciones de carbón más grandes del país, como la de El Descanso, la mina que opera la multinacional Drummond. Tan solo en el segundo trimestre del presente año, la producción ascendió a 5,9 millones de toneladas del mineral, 8,3 por ciento más que en igual periodo del 2010.
Los miles de empleos generados por la extracción del combustible han impulsado la economía de la zona. Sin embargo, la vecindad de tan ricos yacimientos no necesariamente se nota en la calidad de vida de las más de 20.000 personas que habitan el área. Según la Superintendencia de Servicios Públicos, la cobertura del acueducto se acerca al 75 por ciento, mientras que la del alcantarillado apenas supera el 30 por ciento.
Todo esto ocurre a pesar de que El Paso es una población relativamente próspera. En el 2010, sus ingresos totales ascendieron a 23.231 millones de pesos, de los cuales algo menos de la mitad llegó por concepto de regalías. Esa suma seguramente va a ser muy superior este año, pues hasta julio tales regalías eran de 10.140 millones de pesos, un nuevo máximo, que es, a su vez, consecuencia del aumento de la producción de carbón y de un escenario favorable de precios internacionales.
La pregunta, no obstante, es si esa cantidad va a ser bien invertida. Según los análisis de Planeación Nacional, en los últimos tiempos se han gastado montos importantes y el desempeño fiscal del municipio no es el mejor, pero tampoco el peor del país. De hecho, se ubica en la posición número 632 a nivel nacional, cerca de la mitad del lote. En contraste, es mucho más grave la realidad de su vecino, la Jagua de Ibirico, cuyos recursos han debido ser congelados más de una vez ante los múltiples casos de corrupción documentados.
Pero, más allá de esas clasificaciones, la reflexión que nace del caso de La Loma tiene que ver con la necesidad de que departamentos y municipios sepan aprovechar una lotería que nos dejó la naturaleza. Se trata del uso adecuado de los recursos provenientes de la bonanza petrolera y minera, que ya es una realidad en diferentes puntos de la geografía y cuyo monto se multiplicará en el futuro cercano. Las previsiones sobre tal incremento obligan a que se tomen medidas para evitar el despilfarro de otras ocasiones, ante la certeza de que el Baloto enterrado en el subsuelo es propiedad de todos los colombianos y constituye una oportunidad única para superar el atraso y la pobreza.
Otras noticias hoy





