Editorial: De gira por el Asia
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM | 8:30 p.m. | 11 de Septiembre del 2011
Hoy, Juan Manuel Santos comienza la que es su primera gira por Asia desde cuando fue elegido presidente. Durante la semana, estará en el otro lado del Pacífico con el fin de estrechar los vínculos con algunos de los países más importantes de una zona que es considerada -con razón- la de mayor proyección económica del planeta en el siglo XXI.
La escala inicial del viaje es Tokio, donde Santos desarrollará una agenda que incluye encuentros con empresarios, participaciones en actos académicos y citas con las autoridades, como el nuevo primer ministro, Yoshihiko Noda, y una visita protocolaria al emperador Akihito y su esposa, Michiko.
El propósito de los encuentros es variado. Para comenzar, se trata de renovar la amistad entre países que completan décadas de relaciones cordiales, a pesar de la distancia geográfica y cultural que los separa. Tradicionalmente, Japón fue el principal comprador de productos colombianos en el área, pues no solo ha adquirido café, sino también flores y carbón, entre otros.
Si bien en años recientes ha sido desplazado por China como nuestro principal socio comercial en Asia, tiene el tercer PIB más grande del mundo. Además, es un activo proveedor de bienes de consumo e industriales y sus empresas cuentan con buena presencia en Colombia. Como si eso fuera poco, ha abogado en forma leal para que ingresemos al Apec, un destacado club de naciones pertenecientes a la cuenca pacífica, del cual es muy importante formar parte. Tales elementos justifican que se explore la conveniencia de un acuerdo de complementación económica, con el fin de fortalecer lazos y ojalá impulsar nuevas corrientes de inversión.
La segunda parada de Santos va a ser en Corea del Sur, a partir del próximo miércoles. Integrante reciente del grupo de economías industrializadas, dicha nación es calificada de un milagro, después de haber quedado destruida en la guerra que dividió su territorio en dos a mediados del siglo pasado. Aunque las comparaciones son odiosas, hay que recordar que hace 50 años el ingreso promedio de surcoreanos y colombianos era casi el mismo y que ahora los primeros tienen una renta per cápita que es más de cuatro veces la nuestra.
Aparte de esa situación, Seúl no olvida el aporte heroico de los integrantes del Batallón Colombia durante su sangrienta confrontación con el norte. Decenas de compatriotas descansan eternamente en suelo asiático, por lo cual el arribo de Santos tiene un alto significado.
Adicionalmente, diferentes sectores siguen con atención la negociación de un tratado que los dos países llevan a cabo desde hace meses y que genera expectativa en unos y preocupación en otros. Y es que, además de la posibilidad de mejorar el acceso de los productos colombianos a un mercado atractivo, está el temor de que salgan golpeadas las manufacturas nacionales en ramos tan sensibles como autos y electrodomésticos.
Debido a ello, han tenido lugar encendidos debates entre promotores y opositores de un TLC que debe considerar el caso de los sectores más vulnerables y condicionar ciertos calendarios de desgravación a la realización de inversiones en el campo industrial. Dicha petición es válida, sobre todo cuando se rumora que hace poco se sortearon los obstáculos más difíciles con respecto a bienes agrícolas.
Mientras ese proceso concluye, hay que celebrar que Santos haya hecho el esfuerzo de agitar la bandera colombiana en Tokio y Seúl e invite a sus compatriotas a valorar las oportunidades que existen en una región llena de promesas, hacia la cual hay que dirigir la mirada con mucha más dedicación que antes.
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