Veinte años del Ministerio de Cultura

Veinte años del Ministerio de Cultura

Ha sido un crecimiento sostenido y discreto. El arte nacional ha renovado sus espacios y sus nombres

23 de agosto 2017 , 12:00 a.m.

Si hay un sector de la sociedad colombiana –y de su economía– que ha tendido a mejorar en los últimos 20 años, ese es, sin duda, el sector cultural.

Ha sido un crecimiento sostenido y discreto, reseñado por las secciones especiales y las publicaciones especializadas que se han consolidado a pesar de todo, pero lo cierto es que en las últimas dos décadas los espectáculos artísticos han aumentado, la industria editorial se ha consolidado, el territorio del arte ha renovado sus espacios y sus nombres, los grupos teatrales han robustecido una obra, el mundo del cine ha dado resultados nunca vistos, las ferias del libro y los festivales literarios se han vigorizado, las audiencias han establecido un mejor contacto con los autores y la producción en todos los campos ha estado a la altura del drama de un país que busca las claves para la convivencia.

Ha sido por el Ministerio de Cultura, en sus importantes organismos adscritos, por donde han pasado un par de generaciones de estupendos gestores culturales

Todo ello ha sucedido en muy buena parte, no cabe duda, gracias a la creación, en agosto de 1997, del Ministerio de Cultura. En el propio sector, acostumbrado a trabajar con egos mayores y presupuestos menores, ha habido serios debates sobre las políticas que se han privilegiado en una administración o en la siguiente. Ha habido críticas juiciosas a la distribución de los recursos y a los énfasis de los ministros.

Pero se ha reconocido que eran infundados aquellos temores que siguieron a la liquidación de Colcultura –el instituto descentralizado creado en 1968 para el fomento de la cultura–, y que la política de estímulos a la creación y a la investigación del nuevo ministerio, entre otras de sus funciones principales, ha sido fundamental tanto para el resurgimiento como para el reconocimiento de todas las formas de arte que suceden en Colombia.

Ha sido por el Ministerio de Cultura, en sus importantes organismos adscritos, por donde han pasado un par de generaciones de estupendos gestores culturales –y de ministros: de Ramiro Osorio a Mariana Garcés– que se han estado pasando el testigo de esa carrera de relevos sin escándalos, sin perder de vista el objetivo de darle paso a la cultura sin pedirle nada más a cambio. Y esta es una labor sumamente valiosa en una sociedad que busca cada vez más relatos comunes que señalen un norte hacia el cual avanzar.

editorial@eltiempo.com

MÁS EDITORIALES

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA