Unidad contra un cruel delito

Unidad contra un cruel delito

Ante un crimen como el de la trata de personas, se necesita un trabajo conjunto entre los países.

28 de agosto 2017 , 12:18 a.m.

Por su gravedad, por lo que significa como azote social y como atropello humano, no puede pasar desapercibida la noticia, publicada en este diario el viernes pasado, sobre el seguimiento y la captura, por parte de la Fiscalía, con el apoyo de Migración Colombia y de la Policía, de una banda dedicada al reclutamiento y la esclavitud sexual de personas, en nuestro país, con destino a China.

Lo que se registra allí tiene visos escalofriantes. Comenzando porque, según las autoridades, unas 150 jóvenes mujeres cayeron en las trampas de esa bien estructurada organización –que tenía tentáculos en varias capitales del país– y en su mayoría se hallan todavía en el gigante asiático en ese tenebroso, humillante e indignante mundo de la explotación sexual forzada, indocumentadas y bajo amenazas. Esto, como producto del testimonio que entregaron 15 de ellas, que, casi por cosa de milagro, lograron escapar y regresar a Colombia.

El truco de persuasión es viejo, pero desgraciadamente, aunque vivimos en un mundo tan interconectado, no siempre se aplica ese proverbio chino, precisamente, de “excavar el pozo antes de que se tenga sed”. Esto quiere decir prevención, que muchas veces no la hay, pues las necesidades económicas, la inocencia, el natural deseo de una vida mejor, e incluso el joven espíritu aventuro llevan a que los despiadados traficantes de vidas e ilusiones logren su vil cometido, con el señuelo de que allá, en trabajos dignos, como los de modelos, impulsadoras, etc., iban a ganar 5.000 dólares semanales. Un claro engaño.

De eso tan bueno no dan tanto, se dice, pero en ocasiones los sueños son más fuertes que las alertas y los peligros. Hay que advertir que este crimen es viejo, se da a nivel mundial y ha sido expuesto en serios de televisión o incluso en conocidas películas, como ‘Búsqueda implacable’. Y es grande y ruin. El informe de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito señala que entre 2012 y 2014 fueron detectadas más de 500 rutas en 69 países. Y, claro, como otra de nuestras vergüenzas, Colombia es identificado como uno de ellos.

Y, de acuerdo con la ONU, en ese lapso, 63.251 víctimas de trata de personas fueron detectadas en 106 países en ese periodo. Todo porque es un infame negocio que mueve al año unos 32.000 millones de dólares.

De manera que aquí hay mucho por hacer. Es plausible lo alcanzado y el saber que ya se viene trabajando en un acuerdo de cooperación con China en procura de rescatar a las mujeres que están allá entre la humillación y el miedo. Esto es urgente, así como proseguir la tarea de desenredar la madeja hasta llegar a los cabecillas de estas bandas. Y que se aplique plena justicia, sin contemplación, porque lo que cometen es una barbaridad mayúscula, en que están de por medio la unidad familiar de miles de personas y los derechos humanos. Es un delito infame que, además, marca psicológicamente de por vida.

Se necesita, entonces, que los países y sus organismos diplomáticos, judiciales y policiales trabajen de la mano. Y se requiere que se incrementen las campañas de prevención. Todo, sin perder tiempo, pues hay vidas preciosas en serio peligro.

editorial@eltiempo.com.co

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