Un SOS que hay que atender

Un SOS que hay que atender

Es alarmante que la gente que puede donar sangre no lo haga por costumbre o por falta de solidaridad

13 de enero 2017 , 08:33 p.m.

Si hay algo más preocupante que la falta de sangre en un hospital para salvar una vida, es saber que la gente que puede donarla no lo haga por costumbre o por carencia de solidaridad. Aunque esta aseveración puede parecer un poco dura, la verdad es que en este momento es más que pertinente, dadas las alarmas que sobre la carencia de este líquido vital han activado las autoridades sanitarias del país.

Para la muestra está el SOS que ha lanzado la Cruz Roja Colombiana por la reducción del 40 por ciento de los donantes, justo en el periodo de vacaciones de fin de año, cuando las necesidades son más dramáticas. No es para menos, si se tiene en cuenta que esta entidad es la encargada de cubrir este vital elemento en la quinta parte de las zonas más apartadas, en donde la presencia o ausencia de la sangre es literalmente la diferencia entre la vida y la muerte.

Valga decir que esto es consecuencia de contar con una tasa de donantes que apenas si alcanza los 17 por cada mil habitantes, paradójicamente la mitad de la que ostentan países más desarrollados, pero con menos necesidades, lo cual, de entrada, amerita algo más que una reflexión colectiva, sobre la base de que nadie está exento de requerirla y de que las restricciones para donarlas son excepcionales. En otras palabras, si todos, potencialmente, podemos requerir una transfusión en algún momento, todos deberíamos ser donantes, al menos una vez, en procura de un equilibrio de solidaridad vital.

Aquí también cabe una fuerte dosis de pedagogía para derrumbar una serie de mitos, que no son otra cosa que disculpas sin fundamentos, como aquel de que la sangre es la principal mercancía de una red de delincuentes que se lucran de ella, o como los que aseguran que se utiliza para hacer cremas o ensayos biológicos con fines inciertos. Ninguno válido, en un país que se ha esforzado por buscar la excelencia y la transparencia con rigurosos procesos de habilitación en todos los bancos de sangre.

En este sentido, la invitación no puede ser otra para toda la comunidad: hay que donar sangre, bajo la premisa de que hacerlo es quizás el acto más elevado de altruismo, porque se está donando vida.
editorial@eltiempo.com

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