Un error de película

Un error de película

El Óscar es solo una entrega de premios. Pero este año ha reivindicado lo humano.

27 de febrero 2017 , 10:05 p.m.

Quizás fue el comediante Jimmy Kimmel, que resultó ser un excelente presentador de la indomable ceremonia, quien mejor resumió el caos en el que terminaron los Óscar: “Es solo una entrega de premios...”, dijo encogiéndose de hombros. Cientos de millones de televidentes en el mundo aún trataban de entender por qué al final la mejor película del año no había sido la favorita, 'La La Land', que acababa de ser anunciada como la ganadora, sino la respetada 'Moonlight'. 

La explicación era sencilla: los presentadores del gran reconocimiento de la noche, los icónicos Warren Beatty y Faye Dunaway –que hace cincuenta años protagonizaron 'Bonnie and Clyde'–, habían recibido y abierto y leído el sobre equivocado. Pero nunca antes en la larga historia de los Óscar se había oído la frase “ha habido un error: la ganadora es...”.

Pronto, el mundo se llenó de memes que comparan el error de la noche del domingo, que al final no fue tan grave, con el momento imborrable –del Miss Universo de diciembre del 2015– en el que el presentador Steve Harvey coronó a la reina equivocada. El cineasta M. Night Shyamalan, conocido por el clásico reciente 'El sexto sentido' –y sobre todo por sus finales inesperados–, tuiteó: “Yo escribí el final de los premios de la Academia del 2017...”. Y la verdad es que había que reírse del descache, y que un show que consiguió por fin ser divertido merecía un clímax absurdo, pero habría que destacar también el esfuerzo del Óscar por reconocer joyas como 'Moonlight' o 'Manchester junto al mar' o 'Sin nada que perder', y su llamado a la resistencia contra el régimen incipiente del presidente Donald Trump.

Antes del error, la ceremonia había sido una prueba de que Hollywood –a fin de cuentas tierra de inmigrantes, de liberales, de mujeres y de hombres que profesan la inclusión– está dispuesto a darle la batalla a un presidente que en poco tiempo ha irrespetado a las minorías, ha invitado a su país a la xenofobia y ha querido borrar de un plumazo las luchas por la igualdad. El Óscar es solo una entrega de premios. Pero este año ha reivindicado lo humano, que de tanto en tanto se ve amenazado.


editorial@eltiempo.com

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