Trago amargo para el rey

Trago amargo para el rey

El ingreso este lunes a prisión del cuñado del rey Felipe VI, Iñaki Urdangarin sacude la monarquía.

19 de junio 2018 , 12:00 a.m.

No es un buen momento para la corona de España. El ingreso este lunes a prisión del cuñado del rey Felipe VI, Iñaki Urdangarin, para cumplir una pena de 5 años y 10 meses por malversación de millones de euros de dinero público a través de la Fundación Nóos –que presidía–, sacude la monarquía y agita fantasmas sobre el papel de esa institución en la moderna sociedad española.

El rey Felipe y la reina Letizia, que se han ido desligando del hecho, conscientes de su responsabilidad histórica con el país, e incluso a costa de la propia tranquilidad familiar, han estado al margen, ayudados por una visita a EE. UU., y también porque las decisiones más dramáticas y radicales se tomaron hace ya tiempo, como cuando el antiguo jugador olímpico de balonmano fue declarado persona non grata en diciembre del 2011 y apartado de los actos oficiales por su “poco ejemplar” conducta. Y cuatro años después, cuando el joven monarca les retiró a la infanta Cristina y a su esposo el título de duques de Palma.

Ayer, la casa real hizo llegar el mensaje de “respeto absoluto a la independencia del Poder Judicial”. Pero es difícil sustraerse. La hermana del rey se convirtió en el primer miembro de la actual familia real en ocupar un banquillo de acusados, y aunque fue absuelta, el tribunal la consideró responsable civil como beneficiaria de las ganancias obtenidas por su esposo, y fue multada.

España apenas está saliendo de la crisis económica, un escándalo de corrupción terminó marcando la estrepitosa caída del gobierno del conservador Mariano Rajoy.

Además, el hecho se desarrolla en un contexto muy difícil: España apenas está saliendo de la crisis económica, un escándalo de corrupción terminó marcando la estrepitosa caída del gobierno del conservador Mariano Rajoy y el ascenso del socialista Pedro Sánchez, y la crisis catalana sigue siendo una herida abierta en la conciencia nacional.

Urdangarin pagará su condena en una cárcel, pero el daño que ha hecho a la monarquía parece irreversible. Solo la serenidad y la determinación de Felipe VI de un irrestricto apego a la Constitución y a la justicia –como hasta ahora– harán pasar este trago amargo. Es lo que los españoles esperan.

editorial@eltiempo.com

Iñaki Urdangarin, cuñado del rey Felipe VI

Iñaki Urdangarin, el miércoles pasado, recogiendo en persona su orden de prisión en la Audiencia de Palma de Mallorca.

Foto:

Cati Cladera / EFE

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