¿También las frutas?

¿También las frutas?

No parecen coger escarmiento quienes roban dinero a costa de los refrigerios de los estudiantes.

06 de septiembre 2017 , 12:00 a.m.

En medio de tantas noticias de corrupción que inundan las páginas de los medios, la que se acaba de revelar sobre un presunto contubernio entre empresarios de la fruta para manejar a su antojo los precios del producto en los refrigerios escolares es aberrante.

Según lo denunció la Secretaría de Educación de Bogotá, y lo investiga la Superintendencia de Industria y Comercio, detrás de semejante estrategia estaría la intención de afectar el Programa de Alimentos del Distrito, que cambió la forma como se contrataban los refrigerios en el pasado –ahora se hace a través de la Plataforma Colombia Compra Eficiente–, hecho que dejó por fuera a algunos que ahora estarían encontrando en este tipo de prácticas la fórmula para incrementar el precio de los productos hasta en un 50 por ciento.

Tal situación recuerda lo sucedido en su momento con la cartelización del azúcar, los pañales, los textos escolares y otros. No parecen coger escarmiento quienes ahora se estarían prestando para golpear así las arcas municipales y, de paso, poniendo en riesgo el bienestar de los menores.

Lo más desconsolador de estas nuevas denuncias es que se suman a otras también ampliamente difundidas en relación con las mafias de contratistas que, en alianza con políticos, se estarían quedando con jugosos contratos para la alimentación escolar en las costas Atlántica y Pacífica, en desmedro de la calidad de la comida que reciben los escolares.

Como bien lo ha expresado el superintendente Pablo Felipe Robledo, de llegar a ser ciertas tales prácticas –y hay evidencia de ello–, se trataría de un “acto criminal” contra miles de niños y niñas que, muchas veces, encuentran en las raciones y refrigerios alimenticios la única comida con la cual pasar el día.

Las autoridades tienen que ir al fondo de las denuncias. El asunto no puede quedarse aquí. La Fiscalía ya conoce de las mismas; lo que se necesita establecer ahora es quiénes estarían detrás de tan abominable práctica, para que sobre ellos caiga el peso de la ley. Con la comida de los niños no debe haber contemplación alguna.

editorial@eltiempo.com

Niños de colegios distritales

Al día en Bogotá se entregan más de 700.000 refrigerios a los niños de los colegios distritales.

Foto:

Cortesía SED

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