SOS Nicaragua

SOS Nicaragua

Escuadrones de la muerte respaldados por D. Ortega siembran el terror para perpetuarlo en el poder.

11 de julio 2018 , 12:00 a.m.

Al menos 320 muertos carga sobre su espalda el régimen de Daniel Ortega. Las protestas, que se iniciaron el 18 de abril en Nicaragua contra la reforma pensional, terminaron convertidas en un clamor por la salida del mandatario, que cumple 11 años en el poder y ya en su tercer periodo tiene ganas de eternizarse junto con su primera dama y no menos polémica vicepresidenta, Rosario Murillo.

La represión ha sido brutal, y el ‘goteo’ de muertos parece inacabable por la entrada en operación de grupos paramilitares y parapoliciales simpatizantes del Gobierno, la receta para un verdadero desastre.

La ciudadanía, con la memoria intacta por la guerra de guerrillas en la cual participó activamente y que terminó derrotando la brutal dictadura de Anastasio Somoza para poner en el poder a la guerrilla sandinista en 1979, y luego se enfrentó a los contrarrevolucionarios apoyados desde Estados Unidos, se ha organizado como puede en sus comunidades a través de los ‘tranques’, que no son más que bloqueos de seguridad improvisados para impedir la entrada de estos escuadrones de la muerte que con sus caras tapadas dicen que vienen a liberar a las poblaciones.

Ya es tiempo de una decisiva y vigorosa reacción de la comunidad internacional: la situación es crítica.

Pero, en realidad, estos son la mampara de un régimen de terror que en su intención de invertir la realidad promete discutir las reformas democráticas solo si antes se resuelven los “problemas de terrorismo”.

Eso que Ortega llama “terrorismo” fue lo que sucedió el lunes en la basílica de Diriamba cuando el cardenal Leopoldo Brenes, el nuncio Stanislaw Waldemar Sommertag y otros sacerdotes fueron agredidos mientras intentaban la liberación de un grupo de personas, entre ellas médicos voluntarios que habían quedado atrapados por una agresiva incursión de los cuerpos de choque del régimen, que por cientos llegaron a intimidar no solo a los religiosos y la población, sino a la prensa. En actitud amenazante, filmaban y tomaban fotos con sus celulares a los periodistas que llegaban a cumplir con su deber.

Es precisamente la Iglesia católica la institución que ha impulsado y sostenido el diálogo y planteado la posibilidad de un adelanto de elecciones (de 2021 a 2019), propuesta rechazada de plano por Ortega, quien pone así a su país al límite. Los empresarios, que antes lo sostenían, pues recibían parte de la ‘mermelada’ chavista, ya le dieron la espalda.

Por todo esto, y para que Nicaragua no se convierta en otro lamentable caso como el de Venezuela, ya es tiempo de una decisiva y vigorosa reacción de la comunidad internacional. La situación del país debe debatirse hoy en la OEA, y el secretario de la CIDH, Paulo Abrão, pidió en una entrevista en EL TIEMPO atender la situación crítica de los nicaragüenses por la represión y la intimidación.

Una marcha y un paro nacional se están convocando para protestar contra el Gobierno, pero Ortega y sus encapuchados preparan una contramarcha, calco del manual madurista de represión que debe de estar aplicando y, de no suceder algo positivo, podría llevar a un quiebre de incalculables consecuencias en vidas y en la economía de uno de los países más pobres de América Latina.

editorial@eltiempo.com

Nicaragua

Un grupo de parapolicías agrede a varios obispos y periodistas tras irrumpir violentamente en la basílica de San Sebastián este lunes.

Foto:

Efe

MÁS EDITORIALES

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.