Editorial: Simplemente, cumplir las normas

Editorial: Simplemente, cumplir las normas

El atún comercial tiene que estar amparado por controles rigurosos en los que no se puede flaquear.

04 de noviembre 2016 , 08:25 p.m.

Las normas sanitarias son para cumplirlas, y más cuando estas se fijan, como en el caso de los contenidos de mercurio en el atún comercial, a partir de acuerdos internacionales establecidos en códigos basados en la evidencia científica. De ahí que pasarlas por alto o sugerir ajustes motivados por los hallazgos que reflejan su incumplimiento es un despropósito que termina por confundir a la gente.

Nadie duda de que el atún, al igual que otros pescados y mariscos, es un alimento de gran valor nutritivo, que ojalá fuera consumido en cantidades suficientes por toda la población. Sin embargo, este consumo, dadas las características naturales de este pez, tiene que estar amparado por controles rigurosos en los que no se puede flaquear.

Porque ante la inevitable presencia de mercurio en el atún y los riesgos reales que este metal representa para el organismo, la vigilancia de los niveles y el respeto por las cantidades máximas permitidas no deben ser objeto de debate. Por el contrario, deben ser tareas y compromisos permanentes de las industrias y las agencias regulatorias, que deben poner el bienestar de los consumidores por encima de cualquier otro interés.

En ese sentido, es inaceptable que en el mercado se expendan latas de este alimento procesado que exceden el límite de un miligramo de mercurio por kilogramo de producto, provenientes de empresas reconocidas que no tienen otra obligación que acatarlo y que exponen su prestigio y trayectoria con excusas que, como se ha visto, han generado dudas sobre un componente importante de la dieta saludable de muchos colombianos.

Es urgente ponerle punto final a este debate innecesario. El Invima y el Ministerio de Salud deben reconocer que han sido laxos en los controles y que deben reforzarlos en armonía con su indelegable papel, y los fabricantes, por su parte, no pueden ampararse en estos vacíos para deslizar a los estantes productos por fuera de norma con la disculpa de que el país está sobrerregulado en esta materia.

Lo cierto es que la gente está comprando atún con excedentes de mercurio y ambas partes tienen que impedir, de una vez por todas, que esto siga ocurriendo y para eso solo basta que se cumplan las normas sanitarias y se castigue a los que las infrinjan.

editorial@eltiempo.com

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