Siguen los escombros

Siguen los escombros

Fueron 20.000 las toneladas de escombros recogidas por los operadores del aseo entre marzo y abril.

11 de mayo 2018 , 12:00 a.m.

Están por todo Bogotá. Son 828 puntos críticos: lugares en los que ciudadanos irresponsables depositan todo aquello que no recoge el camión de la basura. Desde inodoros hasta colchones, pasando por los inefables bultos de residuos de obra.

Si es por las cifras, habría que decir que esta conducta les cuesta a las arcas del Distrito 24.000 millones al año, que fueron 20.000 las toneladas de escombros recogidas por los operadores del aseo entre marzo y abril y que con lo que cuesta esta irresponsabilidad de los bogotanos se podrían construir ocho colegios públicos.

El problema viene de tiempo atrás: el cambio en el modelo de recolección de basuras lo hizo más visible, toda vez que la Administración dejó este tema en el limbo, lo cual llevó a que los mencionados puntos se convirtieran en auténticos muladares. A través de otrosíes en los contratos con los operadores se solucionó el asunto de la recolección, pero se debe decir que lo que estos cobran por llevarse lo que la gente bota se carga al presupuesto del Distrito. Es decir, lo pagamos todos.

Existe un conducto para la apropiada disposición de estos materiales: llamando al 110 se programa su recolección.

Es una cuestión de responsabilidad y conciencia ciudadana, de saber que no estamos solos en la convivencia: lo de siempre, pero hay que reiterarlo cuantas veces sea necesario. Existe un conducto para la apropiada disposición de estos materiales: llamando al 110 se programa su recolección.

Pero también es un hecho que deja ver todo lo que le falta a la ciudad en materia de reciclaje. Es verdad que muchos de los que optan por dejar su colchón viejo en la calle o pagarle a un tercero inescrupuloso para que lo deposite en otro lugar indebidamente obran sin consideración alguna con sus vecinos o con el ambiente, pero es cierto también que de existir canales —y cultura— del reciclaje para todos estos objetos que sobran en hogares, empresas y oficinas, el problema sería menor. El camino sigue siendo la cultura ciudadana: esa que nos recuerda que nuestros actos impactan la vida de los demás. No es más.

editorial@eltiempo.com

Ciudad Paraiso

Las montañas de escombros de las viviendas que fueron demolidas son evidentes en muchos lugares y son foco de infecciones, insectos y roedores.

Foto:

Juan Pablo Rueda Bustamante / EL TIEMPO

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