Editorial: Secretaría clave

Editorial: Secretaría clave

La de Seguridad es una de esas dependencias tantas veces planeada que por fin se hace realidad.

04 de octubre 2016 , 08:20 p.m.

No son pocos los desafíos que le esperan a la recién creada Secretaría de Seguridad y Convivencia de Bogotá. Sobre todo cuando, por más que los indicadores muestren resultados a la baja en buena parte de los delitos de alto impacto, la percepción de la gente sigue siendo de intranquilidad y miedo, encumbrados por la explosión de mensajes y videos de asaltos y agresiones exhibidas a diario en distintos medios.

Se trata de la entidad número 15 del alto gobierno capitalino, y sobre ella recae la responsabilidad de garantizar la vida, honra y bienes de los ciudadanos. Es, junto con Movilidad, el potro más duro de domar en la Bogotá de hoy.

La de Seguridad es una de esas dependencias tantas veces planeada y sugerida que por fin se hace realidad. Su nueva estructura, a la luz de los anuncios, permitirá una menor atomización de responsabilidades y un mejor desempeño presupuestal, comoquiera que desaparece el otrora Fondo de Vigilancia y Seguridad, el cual se había convertido en guarida de contratistas y fortín político.

Ahora será un organismo con cuatro subsecretarías: la de Seguridad y Convivencia, la de Inversiones, Gestión Institucional y Acceso a la Justicia. Todas resultan claves, pero esta última adquiere una importancia relevante ya que involucra a los actores a quienes compete una verdadera política de seguridad: Policía, Fiscalía y aparato judicial, sin cuya convergencia difícilmente podrá generarse la confianza que reclaman los ciudadanos.

Este es uno de los mayores retos. Para la muestra está el caso del fletero que, ocho días después de quedar libre tras permanecer en prisión por atraco a mano armada, ya en la calle volvió a sus andanzas y asesinó a un comerciante.

Hechos así derrumban cualquier avance logrado en otros frentes, pues en la retina de la gente permanecen las imágenes del crimen y no la reducción del hurto o los delitos sexuales, por ejemplo.

Otra tarea fundamental que le espera a la entidad es la coherencia en la recolección y el manejo de cifras sobre la criminalidad en la capital. De la transparencia y buen uso que se haga de estas dependerán las estrategias y los recursos necesarios en la lucha contra organizaciones dedicadas al fleteo, la extorsión, el tráfico de drogas y el hurto de vehículos, entre otros delitos.

Aún más: el acervo de documentos, pruebas y testimonios que reunirá una secretaría mejor estructurada posibilitará, además de detallar conductas que inciden en los indicadores de inseguridad, tales como riñas, intolerancia, violencia intrafamiliar y consumo de drogas, fomentar campañas pedagógicas para su reducción.

El carácter gerencial que se advierte en quien estará al frente de la Secretaría de Seguridad augura así mismo una relación más estrecha con la Fiscalía y la Policía, institución que, valga decirlo, está en mora de incrementar su pie de fuerza, como sucede en buena parte de las capitales del país.

Gracias a esa alianza, según se ha divulgado recientemente, ha sido posible dar golpes certeros contra no menos de 100 bandas delictivas o cerrar para siempre el capítulo de horror de lo que venía ocurriendo en la temible calle del ‘Bronx’.

editorial@eltiempo.com

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