‘Round’ para Lenín

‘Round’ para Lenín

La consulta dejó como ganador al Presidente, pero también mostró la fuerza que aún conserva Correa.

06 de febrero 2018 , 12:00 a.m.

‘No hay cuña que más apriete que la del mismo palo’. El expresidente Rafael Correa parece estar sufriendo en carne propia este viejo adagio luego de que una consulta popular –impulsada por su antiguo aliado y sucesor, y ahora principal enemigo político, el presidente Lenín Moreno– le quitara la posibilidad de aspirar a una nueva reelección en el 2021 y, más grave aún, lograra asociar su nombre al del fenómeno de la corrupción.

En mayo del año pasado, cuando Correa le entregó el poder a Moreno, después de un apretado triunfo, todo eran sonrisas y abrazos. El temperamental caudillo guayaquileño que encabezó la ‘revolución ciudadana’, que logró darle a Ecuador una estabilidad institucional de la que no gozaba hacía años, que hermanó su proceso local con el movimiento regional del ‘socialismo del siglo XXI’, que hizo que se hablara del ‘milagro ecuatoriano’ y que se convirtió en uno de los mayores depredadores de la libertad de prensa del continente se marchaba a su dulce retiro voluntario en Bélgica con la convicción de que su legado quedaba en las mejores manos.

Pero duro fue el desengaño. El mismo día de su posesión, en su discurso de asunción, Moreno les tendió una rama de olivo a los sectores que Correa despreció, y se comprometió a apoyar las investigaciones contra la corrupción de Odebrecht. Automáticamente pasó al bando enemigo.

La victoria le da a Moreno legitimidad. Ahora deberá desmontar la estructura totalitaria
que dejó su antecesor.

En este sonoro divorcio, la peor parte la va llevando por ahora Correa. El que fue su vicepresidente y hombre de confianza, Jorge Glas, está en la cárcel por el caso de Odebrecht; perdió el pulso cuando sus correligionarios quisieron expulsar al presidente Lenín del partido de gobierno, Alianza País, y ahora cae derrotado en la consulta popular, que no solo fue una especie de plebiscito sobre si los ciudadanos preferían a Lenín o a Correa, sino que fue un clamoroso llamado de la ciudadanía contra la corrupción.

A lo que se sumó que este lunes Correa tuvo que ir a la Fiscalía a explicar un supuesto perjuicio para el país en las ventas adelantadas de petróleo a China y Tailandia. Es apenas una indagación previa y el expresidente no enfrenta cargos –de momento–, pero hay que recordar que la pregunta en la que más categóricamente ganó el Sí en la consulta del domingo fue la de la muerte política para los corruptos. Si lo condenan, estaría en el peor de los mundos.

Pero Correa no está sepultado políticamente, ni mucho menos. El 37 por ciento de las personas que votaron el domingo por el No se traduce en una nada despreciable fuerza política suficiente como para armar un nuevo partido y buscar alianzas en el Congreso para forzar una constituyente que le dé vuelta a la Carta Magna y él pueda reelegirse. No hay que olvidar que Correa ha triunfado en 14 competencias electorales y por eso la historia de esta pelea está lejos de llegar a su fin.

Por los lados de Moreno soplan mejores vientos. El Sí le da legitimidad, toda vez que siempre se pensó que había llegado al poder con los votos de Correa, y desmontar la estructura totalitaria que instauró su antecesor debe ser una prioridad. En eso, Moreno ya no tendrá excusa; en la lucha contra la corrupción, tampoco.

editorial@eltiempo.com

Consulta sobre reelección en Ecuador

El presidente Lenín Moreno (der.) celebra con su ‘vice’, María Alejandra Vicuña, su victoria en la consulta popular.

Foto:

José Jácome / EFE

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